Muere Dusko Vujosevic, mítico entrenador montenegrino del Partizan, a los 67 años

Muere Dusko Vujosevic, mítico entrenador montenegrino del Partizan, a los 67 años

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Dusko Vujosevic, histórico entrenador montenegrino del Partizan de Belgrado, falleció este miércoles a los 67 años, después de 33 temporadas de carrera en los banquillos.

Tras hacer carrera en equipos de Serbia, Italia, España, Rusia, Francia o Rumanía, el culmen de su trayectoria llegó en el año 2010 con el Partizan, uno de los clubes de su vida, con el que llegó a la 'Final Four' de la Euroliga en 2010, en un equipo que contó con jugadores como Lester 'Bo' McCalebb, Vladimir Lucic, Jan Vesely o Aleks Maric.

Su fallecimiento fue confirmado este miércoles por su familia y por el propio Partizan, que expresó sus condolencias tras el empeoramiento de la salud del "inimitable general blanquinegro" hace unas semanas, cuando ingresó en un hospital por problemas cardíacos y pulmonares.

"Dusko Vujosevic nació en 1959 en Podgorica (Montenegro) y jugó al baloncesto prácticamente toda su vida. Este inigualable entrenador y maestro, que ante todo hizo de sus jugadores mejores personas y luego mejores jugadores de baloncesto, falleció el 8 de abril de 2026 en Belgrado", destacó el club serbio.

Con el Partizan se inició como entrenador de las categorías inferiores y con el primer equipo, en varias etapas, ganó 12 títulos de la liga nacional, cinco de la liga regional ABA, cinco copas nacionales, la Copa Korac y alcanzó en dos ocasiones la 'Final Four' de la Euroliga.

En su dilatada trayectoria, también estuvo al frente de las selecciones nacionales de Yugoslavia, Serbia y Montenegro, Montenegro y Bosnia Herzegovina.

Asimismo, entrenó a grandes estrellas del baloncesto serbio como Nikola Pekovic o Bogdan Bogdanovic, actual jugador de Los ángeles Clippers, de la NBA.

Flick alza la voz contra el arbitraje: "No entiendo para qué tenemos el VAR"

Flick alza la voz contra el arbitraje: “No entiendo para qué tenemos el VAR”

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Pau Cubarsí se vio abocado a ponerse en la piel de Araujo en uno de los momentos más tristemente célebres del uruguayo con la elástica azulgrana. En este caso, el de aquella roja trascendental que vio en la vuelta de los cuartos de final de la Champions 2023-24 frente al PSG, que puso al conjunto francés en bandeja la remontada (1-4) tras la derrota encajada en la ida (2-3) y el pase a unas semifinales en las que se verían, a su vez, eliminados por el Borussia Dortmund.

Su expulsión, la segunda desde su estreno con el primer equipo barcelonista, supuso ponerle las cosas muy cuesta arriba a un Barça que, finalmente, cayó por 0-2 ante el Atlético.

"No estoy seguro de si lo toca lo suficiente", deslizó Hansi Flick tras el duelo en Movistar. Para el alemán, en cambio, sí fue más clara una acción de Pubill que, como sus jugadores y la grada, reclamó como penalti. "En la situación en la que ellos tocan el balón con la mano en el área, no entiendo por qué no entró el VAR. Es normal cometer errores, pero en este tipo de situaciones, ¿para qué lo tenemos si no? Debería haber sido penalti, segunda amarilla y, por tanto, roja", se quejó.

EFE

"Se centraron mucho en la expulsión y no entiendo por qué esto no lo han pitado. Lo tendrán que explicar, pero las cosas son como son y hay que aceptarlo. Mejor no hablo más del árbitro. Mejor para mí y para ellos", ahondó el germano.

"No vi la jugada de la expulsión"

En el caso de Cubarsí, hasta este duelo frente al Atlético, solo había sido expulsado una vez desde su estreno con el primer equipo azulgrana. También con roja directa. Fue el curso pasado, en la ida de los octavos de final frente al Benfica, que se saldó con triunfo de los azulgrana por 0-1.

"No vi la jugada de la expulsión, así que no puedo opinar, pero este equipo tiene capacidad para remontar. Estoy convencido: lo hicimos muchas veces en el pasado. En su campo será muy difícil, pero, si hay alguien capaz de hacerlo, somos nosotros. Iremos a por ello", arengó por su parte también en Movistar Araujo, quien lamentó que su equipo no lograra anotar al menos un gol.

AntoineGriezmann, mientras, evitó dar el pase por hecho. "Nos vamos contentos con la victoria, pero queda mucho por hacer. La semifinal está todavía muy lejos", apuntó el francés, quien concedió que Simeone no iba a estar muy contento con el despliegue de los suyos. "Está un poco caliente con nuestro juego. A ver qué nos dice en el vestuario", zanjó el ariete.

El choque no estuvo exento de tensión. Como ya ocurrió en la Copa, el autocar del Atlético fue recibido con una lluvia de objetos que provocó la rotura de dos lunas, pese al férreo dispositivo policial que acordonó la zona de acceso al estadio para ambos equipos.

Un despliegue que, sobre todo, desesperó tanto a los aficionados más tranquilos como a los vecinos de la zona, obligados a apelotonarse hasta el agobio y a ceder el paso como pudieron a quienes más lo necesitaban.

Adiós de Europa del Barça, otra vez

Adiós de Europa del Barça, otra vez

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El Barcelona es nuevamente un cadáver en la Champions, que siempre es un torneo maldito para los azulgrana. La jugada decisiva del partido fue obra, una vez más, del hijo Simeone. Cubarsí picó cuando era el último defensor. Roja y sablazo de Julián que aniquiló a un Barça que es la mitad del equipo del año pasado.

Flick es un gran culpable del despropósito táctico. El Barça del supuesto gran Lamine Yamal fue una paradoja en los primeros veinticinco minutos. El sistema resultó casi defensivo, porque cuando el Atleti le arrolla padece pánico por recuerdos recientes.

Al Atleti le faltó gas y el Barça se adueñó del partido. Y llegó la tragedia con el despido de Hanckok. De manera inesperada, el gran correcaminos Giuliano se encontró con un balón fenomenal de Julián en velocidad, y el mediocre Cubarsí provocó una roja.

El implacable disparo de Julián Álvarez ejecutó al despistado Joan Garcia, víctima de la propaganda catalana. Fue la clave de este partido de Champions y un ejercicio que envió al Barça al patíbulo europeo.

Tengo muchas razones para explicar por qué el Barcelona es un pobre tonto en la Copa de Europa. Piensen en la jugada de Cubarsí con un árbitro español. Ni borracho, el árbitro hubiera señalado la roja a Cubarsí.

Así que el Barcelona se confirma como un equipo de naciones español y es un cero a la izquierda en Europa, porque no cuenta con los Negreira boys. Siempre muere por intoxicación publicitaria nacionalista. No es más que un club, por más que lo prediquen.

La segunda parte del Atlético

No me gustó ese Atlético acomodándose al iniciar la segunda parte. Pero ya sabemos que con un gol a favor, Simeone se convierte en el 'avaro' de Molière. Es cierto que el Barça lo jugó todo en los primeros minutos, pero no tuvo ocasiones, se cansó y dio el partido por perdido. Mientras, el alemán Flick comía cerillas. Porque esto es un fracaso europeo más.

El Atlético no se cansó, naturalmente. Un centro a la zona de Sorloth y el noruego, un témpano, fue el verdugo de la eliminatoria. No entiendo la depresión de Simeone con Sorloth.

Ha demostrado mil veces que es un goleador implacable. Pero la frialdad nórdica le pone de los nervios al muy 'latino' Simeone. Sorloth fue quien llevó a la tumba en Europa al Barcelona enfermo de Flick. Esta vez no llegan ni a las semifinales.

Una vez más el Barça es un fiambre en Europa. Solo había que fijarse en la imagen de Laporta en el palco, entre el pasmo y la tragedia.

Doué y Kvaratskhelia tumban a un Liverpool que salió temeroso y reaccionó tarde en el Parque de los Príncipes

Doué y Kvaratskhelia tumban a un Liverpool que salió temeroso y reaccionó tarde en el Parque de los Príncipes

Pegada de campeón para decidir el primer asalto de unos cuartos de final de la Champions con aroma a revancha. El PSG, merced al acierto goleador de Doué y Kvaratskhelia, derrotó al Liverpool que acudió con temor al Parque de los Príncipes y que cuando intentó desprenderse de sus angustias ya resultó tarde.

En la víspera, Luis Enrique advirtió de que una de las claves de la cita sería controlar la posesión, manejar el tempo del partido. Para ello debía dominar el centro del campo, con Vitinha desbrozando el camino y cerrando las salidas de pase de Szoboszlai y Wirtz en la zona de tres cuartos. Así lo hizo en el inicio del encuentro.

El PSG abrió el campo para la facilitar las maniobras de Kvaratskhelia por la izquierda, de Dembélé por el centro y de la pareja Hakimi-Doué por la derecha. El arranque fue efectivo para los parisinos. A los 11 minutos, en la primer acercamiento a la portería rival, Doué abrió el marcador con un lanzamiento parabólico desde el borde izquierdo del área.

El Liverpool salió temeroso. Arne Slot tenía la obligación de cambiar una tendencia negativa (venía de perder 4-0 con el Manchester City en los cuartos de la FA Cup y de poner en peligro su clasificación para la próxima Champions), pero apostó por ser precavido, dejando en el banquillo a Salah y presentando una defensa con tres centrales y dos carrileros.

El Liverpool, en la visita al campeón, se auto motivó apelando a una doble revancha. Ekitiké quería saldar cuentas pendientes con un club que le traspasó tras apartarle de la actividad diaria y con Luis Enrique, que sólo contó con él durante ocho minutos en el primer partido de la liga francesa 2023-24. En la pasada temporada, los reds fueron eliminados por el PSG en los octavos de final tras ganar 0-1 en París y luego perder en su feudo en la tanda de penaltis. Aquella victoria cambió la historia del equipo parisino y dejó muy lastimado al inglés.

Unas heridas que anoche Slot intentó cicatrizar con un planteamiento cauto, con una defensa muy poblada, descolgando sólo a Ekitiké. Szoboszlai ponía las gotas de calidad. El húngaro hacía la competencia a Kvaratskhelia en el reparto de versatilidad y dinamismo.

Con el paso de los minutos, el Liverpool fue estirando las líneas, pero sin eficacia. En la primera parte sólo inquietó la portería de Safonov con un lanzamiento de Frimpong. Esa apertura facilitó los contragolpes de Dembelé y Duoé. El chaval de 20 años, poco después de la media hora, pudo marcar de nuevo pero fue superado por Mamardasvili en un duelo directo.

Luis Enrique se encontraba cómo con un dominio posicional que continuó en el segundo episodio. Dembélé erró una excelente ocasión con una lanzamiento dentro del área a los 10 minutos de la reanudación.

El Liverpool sostenía la figura con actitud combativa, presionando y robando el dominio. Mac Allister apretaba en la media punta y lograba conectar con el dinámico Ekitiké. A la hora de partido, los reds se desprendiendo de sus miedos, pero cuando parecía que iban a despegar llegó, en el minuto 65, el gol de Kvaratskhelia, tras recibir un pase de Joao Neves, y demostrar, una vez más, sus virtudes regateadoras dentro del área. Cinco después, el árbitro español Sánchez Martínez evitó la sepultura del Liverpool al anular, tras petición del VAR, un penalti de Konaté.

El último cuarto de hora fue agónico para los reds. En ese momento, Arne Slot, por fin, se acordó del banquillo, pero se olvidó de Salah. Introdujo cuatro cambios: Curtis Jones, Isak, Gakpo y Robertson para voltear la situación, pero todo resultó inútil. La vuelta volverá a ser complicada para los británicos.

Julián Álvarez se aclimata al Camp Nou y Dios pone fecha a su venta

Julián Álvarez se aclimata al Camp Nou y Dios pone fecha a su venta

Aún no había empezado la comida de directivas y el presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, ya estaba poniendo fecha a la marcha de Julián Álvarez al Barça. "Yo soy Dios, y hasta que no le diga que se marche, no se va a marchar", anunció a los periodistas. Su nombre suena tanto en el Camp Nou que su golazo de falta a Joan García pareció en propia puerta. Y se da la casualidad de que los culés llevan el mismo tiempo sin ver golazos de falta que sin ver a Dios.

Ya se ha dicho que una eliminatoria de Champions es cuestión de momentos, que en el caso del Atleti a veces duran unos segundos, y ni siquiera suceden en el campo. Simeone suele pedir al cuarto árbitro una media de 23 expulsiones por partido. A veces le dan la razón, y a veces incluso son. La de ayer de Pau Cubarsí, el mejor defensa de España, y casi siempre del Barça, resucitó el fantasma de Araújo, solo que enfrente estaba el Atleti que, con un gol a favor, suele recular tanto que a sus rivales le sobran dos o tres jugadores.

A Flick le está costando entender esta temporada que si sus dos nueves no están bien, y el que quiere juega en el otro equipo, lo mejor es no poner a ninguno. Con eso y con la expulsión el Barça mejoró muchísimo. Lamine celebraba los goles en fuera de juego, los que no entraban, y habría celebrado un penalti a favor, si el árbitro hubiera aplicado esa vieja norma que impide a los defensas, e incluso a Pubill, coger la pelota con la mano dentro del área. La presencia del VAR es lo está impidiendo a los árbitros ver las manos clarísimas.

Las celebraciones privadas de Lamine, y sus no celebraciones públicas, han sido elevadas a debate futbolístico, especialmente por los poco simpatizantes del Barça, que vienen a decir que da igual que sigan ganando partidos porque nunca encontrarán la felicidad. Y ya no digamos si los pierden. El mejor Barça coincidió con el segundo del Atleti en su tercer tiro a puerta de todo el partido. Los de Flick se están pareciendo cada vez más a los mejores años de Guardiola, cuyo preciosismo en el City le tiene en casa desde los octavos.

La semana que viene Atlético-Barça. Otra vez. La sexta esta temporada. Y ni tan mal.

Cuidado: nunca hay que dar por vivo al Atleti

Cuidado: nunca hay que dar por vivo al Atleti

Sospecho de la gente que disfruta del fútbol. No es de fiar. No lo entiende. Serán turistas.

Mientras ves un partido importante de tu equipo, todo lo que sucede te va mal. Las dos horas de este Barça-Atleti fueron una experiencia insana. Los del Cholo salieron valientes, presionando arriba, arriesgando en la salida y asumiendo el intercambio de golpes, así que miles de atléticos padecieron 20 minutos en los que sólo podían pensar en el inevitable error que estaba por llegar, en que recogidos estamos más guapos, en que ver a Lamine Yamal con tanto verde es una autopista hacia el ictus. Mal. Todo mal.

Entonces, como estabas pidiendo y empujado por la presencia de Pedri y la ausencia de Barrios y Cardoso más que por su deseo, el Atleti reculó, llevando tu estado de ánimo a un buen rato de mensajes apocalípticos con tu amigo Miki, más rojiblanco que Wally. "Ya estamos". "Siempre igual". "Convendría salir del área". "Hay que ser valientes, coño". Si tu yo del minuto 10 conoce a tu yo del minuto 30, acaban a tortas. Todo mal, de nuevo.

De golpe, roja a Cubarsí. Buena noticia, ¿no? En absoluto. Kovács odia al Atleti y no se la quería sacar, va a compensar seguro, el Barça nota menos la inferioridad que el resto, no vamos a saberlo aprovechar... Todo mal, ya saben, pero... ¡Golazo de Julián! "Ahora sí que estarán contentos", pensará el turista ese que disfruta del fútbol. Ignorante. ¡Es demasiado pronto para adelantarse! ¡Nos vamos a confiar! ¡Seguro que no rematamos! En fin, mal la roja y peor el gol. Miki lo resume con la genialidad de la noche: "Nunca hay que dar por vivo al Atleti". En el descanso, antiacido y lexatín. Ojalá ser canadiense y seguir el hockey.

En la segunda parte, absolutamente hundido porque tu equipo va ganando en el Camp Nou, la cosa no mejora. Sufres porque ves que van a echar a Koke, pero cuando lo quitan, te aterroriza un centro del campo con Baena y Griezmann de interiores. Te molesta que el Atleti no busque el segundo, pero gritas a la pantalla cada vez que alguien se da una alegría. Marca Sorloth el 0-2 y temes que se confíen para la vuelta. Quieres soplar y sorber, todo el rato. Sólo deseas que el suplicio acabe.

Y acaba, y el resultado es fabuloso, y no lo has pasado bien ni un segundo. Y en seis días otra vez. Puta vida. Bendita vida. Sospecho de la gente que disfruta del fútbol, pero todavía más de a quien no le gusta.

El Atlético toma el Camp Nou tras dos picotazos y jugar una parte contra diez

El Atlético toma el Camp Nou tras dos picotazos y jugar una parte contra diez

La liga es regularidad, pero la Champions son detalles. Y no nimios. El primer nivel hace que el aleteo de una mariposa cambie las apuestas y el futuro. O no. Pero este primer envite partió de un error doblemente castigado con una roja y una genialidad de un superhéroe. La Araña, deseada en la Ciudad Condal, presentaba su candidatura. El quinto combate fue suyo. También del dios noruego, al que se le da bien el Barça. Y del Cholo, que nunca había ganado en el Camp Nou. Los suyos quisieron enjugarle las lágrimas que soltó al despedir a Griezmann. [Narración y estadísticas, 0-2]

Divertía una lucha de poder a poder que nadie hubiera imaginado antaño. Seis disparos en 10 minutos, tres por bando, demostraban que la defensa no es la disciplina preferida de ambas escuadras. Ni siquiera para la del Cholo. Apenas costaba transitar por el medio, el balón iba como una flecha de área a área. Bueno para el público, no tanto para los entrenadores. Quizás un poco más claras las ocasiones iniciales de los culés.

El problema de defensas laxas es que se prioriza el toque y la precisión y, de los 22, hay un tal Pedri que de eso anda sobrado. Pese a que Griezmann le hacía la primera vigilancia, y Llorente, la segunda, el canario terminaba por encontrar espacio entre líneas para habilitar a sus compañeros. Especialmente bueno fue un pase quirúrgico que dejó sólo a Lamine Yamal para que diera el pase de la muerte a Rashford. No hizo falta el VAR, el propio juez de línea anuló el tanto por un fuera de juego justito.

A veces, tanta velocidad causaba atropellos y había numerosos jugadores con antecedentes de amarilla. Multitud en el Atlético y dos muy importantes, Yamal y Fermín, en el Barcelona. Koke no era uno de ellos y decidió embestir a Olmo para parar una salida del Barça, pero Kovacs, un árbitro con el que nunca ha ganado el equipo rojiblanco, le perdonó la amarilla. Se la sacó poco después tras patear otra vez al egarense. Así que mediada la primera parte, el equipo blaugrana decidió templar más el juego y cambió el vértigo por el control. Flick respiraba tranquilo.

A Simeone, en cambio, le llevaban los demonios. Hancko se lesionó en un salto y el cambio de Pubill se demoraba demasiado por burocracias. Intercambio entre los mejores centrales rojiblancos, pero se perdía la salida de balón del eslovaco. Gastar una ventana en media hora es algo que se puede llegar a sufrir en un campo como el Camp Nou, en el que hay que estar al 110% cada minuto.

Al 200% debían estar Molina y Ruggeri porque el duelo contra Rashford y Lamine era complicado de mantenerse. La suerte del italiano es que el de Rocafonda estuvo más impreciso en el pase de lo que acostumbra. Las diagonales regateando a tres y hasta cuatro rivales, en cambio, eran pura adrenalina. El inglés, por su parte, es menos habilidad y más velocidad, pero qué velocidad. Se lanzó a un centro largo de Eric, que si pilla a Musso despistado, le clava el primero.

Expulsión de Cubarsí.

Expulsión de Cubarsí.EFE

La polémica llegó al filo del descanso, como en el de la liga. Un balón largo cogió a la defensa del Barça dormida y Giuliano, el más listo, apareció por ahí para provocar a Cubarsí como último hombre. Kovacs necesitó del VAR para expulsar al central cuando su posición era clamorosa. Julián castigó doblemente la torpeza blaugrana clavando la falta en el ángulo. Se le ponía cuesta abajo la eliminatoria al Atlético y más después de que los cambios de Flick fueran Pedri y Lewandowski. No por que los que entraban, Fermín y Gavi, no fueran buenos peloteros, pero el canario es diferencial.

Pero aún quedaba en el campo Lamine Yamal. Y, cuando el campo se venía un poco abajo por la inferioridad numérica, un pase milimétrico a Rashford puso al inglés el empate. Lo falló, pero al menos se volvió a conectar el Camp Nou. Poco después casi emboca, en cambio, una falta similar a la que anotó Julián, pero Musso intervino con ayuda del larguero. Casi devuelve el favor el Atlético al Barça con un saque de puerta que Pubill, inocente, toca con la mano pensando que el balón no estaba el juego. Afortunadamente, Kovacs pensó lo mismo que el defensa.

La pausa de Baena

El juego, en contra del número de contendientes, lo manejaba el Barça. Y las ocasiones, también. Sacó el Cholo a Koke del campo para evitar igualar jugadores e ingresó Baena para recordar a los suyos que el fútbol se juega con balón. Y lo cierto es que el de Roquetas dio la pausa que necesitaban los rojiblancos para jugar contra diez y, gracias a eso, en la primera jugada trenzada del segundo tiempo llegó el segundo del Atlético con un gran remate de Sorloth a centro de Ruggeri.

El gol relajó al Atlético, mal hizo. El Barça es un equipo de vendavales y capaz es de generar una tormenta en el Metropolitano. Era mejor llevar más ventaja. Pero la primera batalla se decidió con dos picotazos. Suficiente. Las estadísticas están para romperlas y el Cholo puso una pica en semis. En una semana se volverán a ver las caras. Esta vez once contra once, lo que duren...

El golf, huérfano de Tiger Woods, busca un nuevo icono en el Masters de Augusta

El golf, huérfano de Tiger Woods, busca un nuevo icono en el Masters de Augusta

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Junto al clásico marcador que flanquea la calle del hoyo 1 del Augusta National hay un letrero con el título Campeones del Masters que no compiten. Junto a los 17 nombres de los ausentes, un padre hace una foto a su hijo y pide que se aparte a un lado. «Muévete, porque está tapando el nombre de Tiger», le dice. Woods, campeón con cinco chaquetas verdes, está entre Tom Watson y Mike Weir. Phil Mickelson (tres chaquetas verdes), seis renglones por encima. Es el único rastro que queda para el gran público de dos de las leyendas más importantes del golf. Por primera vez desde 1994, ninguno de los dos estará en el Masters de Augusta.

Para saber más

¿Cómo es posible que el golf eche tanto de menos a dos jugadores que suman 105 años entre ambos? «Seamos honestos, sin Tiger Woods ni Phil Mickelson el golf sale perjudicado», dijo Patrick Reed, campeón del Masters 2018. «Han sido dos titanes del golf durante las últimas tres décadas, sus estaturas son mucho más elevadas que las del resto y siempre lo serán. Es una gran pérdida no tener a ninguno de ellos en un campo en cualquier lugar», señaló Justin Rose.

Entre los dos campeones acumulan 21 'majors' y 167 victorias profesionales. «Para llegar a ese nivel hay que tener el palmarés que, como Tiger y como Phil, pocos tienen. Como Tiger sólo hay uno que pueda decirlo y como Phil sólo hay un par», reflexionaba Jon Rahm.

Scheffler, Koepka y McIlroy

¿Tiene el golf algún heredero capaz de generar ilusión y atraer a las masas a los campos de golf? La respuesta, ahora mismo, es negativa. Y es que para traspasar esa línea que separa a un jugador con victorias de una leyenda hace falta algo más. «No es algo que los deportistas hagan con intención, han llegado a ser iconos por lo que han conseguido y por su forma de ser. Tienes que tener 'majors' y tienes que tener victorias. A ese nivel tienes a Scottie Scheffler, a Brooks Koepka y a Rory McIlroy. También hay que tener una personalidad especial, una forma de transmitir que conecte con el público», analiza el jugador de Barrika.

Cuando le preguntan a Rahm si alguna vez ha considerado tener ese algo especial, contesta «ojalá», pero él prefiere señalar a otros jugadores. «Scottie Scheffler tiene palmarés, pero yo creo que Rory McIlroy, por su forma de jugar y por lo que transmite, reúne esas cualidades mejor que nadie». Y es que todas las miradas apuntan al campeón defensor de este Masters. McIlroy atesora ese aura especial que conecta con la gente.

«Obviamente hay dos jugadores que no estarán con nosotros este año, lo cual es una pena, pero espero que estén en el futuro, y estoy seguro de que estarán», apuntó el norirlandés antes de la celebración de la cena de campeones, con esas dos ausencias importantes. Woods, tras el accidente y su detención, puso rumbo a Suiza para tratarse de sus adicciones. Mickelson anunció el pasado 2 de abril que estaría fuera por un tiempo prolongado mientras su familia «continúa navegando por un asunto de índole personal».

Palabras de aliento para Tiger

Los jugadores participantes en el Masters de Augusta se han acordado de Tiger, al que le desean lo mejor. «Es un ser humano que está luchando con algún tipo de adicción», afirmó Jason Day. «Sólo quiero decirle que le quiero y que las cosas siempre pueden mejorar», manifestaba un emocionado Fred Couples, ganador del Masters de 1992.

Tiger Woods compitió por última vez en Augusta en 2024, donde terminó en el puesto 60. Por su parte, Mickelson, desde 1994, sólo se perdió una edición, la de 2022; en 2023 terminó segundo y el año pasado falló el corte.

El golf sigue mirando con cierta preocupación la dependencia de Tiger Woods. El día que anunció su intención de estar en Augusta, el mercado de segunda mano de entradas se disparó, encareciendo el precio de cada billete cerca de mil dólares. Tras confirmar su baja en el torneo, los tickets volvieron a su precio, que en los últimos días rondaba los cinco dólares por día de torneo.

Lo cierto es que la 90ª edición del Masters de Augusta llega con ausencias y sin un favorito claro: ni Scheffler ni McIlroy han mostrado su mejor cara en las últimas semanas, un territorio propicio para que Jon Rahm pueda optar a su tercer major y lograr así enfundarse su segunda chaqueta verde.

Medvedev monta el show en Montecarlo: derrota por 6-0 y 6-0 y raqueta en la papelera

Medvedev monta el show en Montecarlo: derrota por 6-0 y 6-0 y raqueta en la papelera

Fue a mediados del segundo set cuando Daniil Medvedev rompió la raqueta contra el suelo, la lanzó hacia el fondo, repitió una y otra vez hasta ocho, la recogió finalmente y la tiró a la papelera. Listo. Ya había soltado la rabia. Luego volvió a colocarse para el resto y acabó por sufrir el peor partido de su vida.

En su debut en el Masters 1000 de Montecarlo cayó derrotado por 6-0 y 6-0 en solo 50 minutos. Matteo Berrettini, que fue un tenista excepcional y hoy intenta resurgir tras sus lesiones, no le concedió ni un juego. Medvedev no dominó ni sus turnos de saque —solo ganó 17 puntos— y acumuló hasta 28 errores no forzados. Lo tiró todo fuera; no le salió nada. De ahí su desesperación.

VALERY HACHEAFP

No era la primera vez que Medvedev perdía los nervios en una pista. En Wimbledon 2017 vació su cartera y lanzó monedas a la silla de la juez Mariana Alves. En el US Open de 2019 hizo un corte de mangas al público de Flushing Meadows y arrancó una toalla de las manos de un recogepelotas. En el Abierto de Australia de ese mismo año fue multado con 76.000 dólares por destrozar una cámara y lanzar la raqueta durante las dos primeras rondas. En el US Open de 2025, tras perder ante Benjamin Bonzi en primera ronda, golpeó su raqueta contra el suelo y el banco lateral en, al menos, doce ocasiones. La multa ascendió a 42.500 dólares. Y así, muchos, muchos episodios.

10 años sin derrotas así

Pero lo de Mónaco este miércoles tuvo otra dimensión. No fue una explosión de rabia; fue un desastre absoluto. El ruso, que fue semifinalista en el Principado en 2019 y venía de ser finalista en el Masters 1000 de Indian Wells, nunca disfrutó en exceso de la tierra batida, pero tampoco había padecido nunca tanto. De hecho, fue la primera derrota por 6-0 y 6-0 de su carrera profesional.

El último jugador del Top 10 del ranking ATP en caer por 6-0 y 6-0 había sido Tomás Berdych, derrotado por David Goffin en Roma en 2016. Una década después, el sucesor es todo un ex número uno del mundo. Berrettini dijo que había completado «una de las mejores actuaciones» de su carrera. Medvedev se marchó sin decir nada. Sus sentimientos quedaron reflejados en la raqueta dentro de la papelera.

Andorra investiga como contrabando la compra de relojes de alta gama por parte de futbolistas internacionales de Primera División

Andorra investiga como contrabando la compra de relojes de alta gama por parte de futbolistas internacionales de Primera División

La Justica andorrana ha abierto una causa por contrabando por la venta de relojes de alta gama a jugadores de fútbol de Primera División. Según ha podido saber EL MUNDO, las pesquisas se dirigen contra una sociedad del Principado denominada Best In Asociados que se dedicaba a la comercialización de relojes de primeras marcas sin el pago de los preceptivos impuestos. Las autoridades andorranas concluyen que la actividad ha sido delictiva y la investigación está en marcha.

Las operaciones de compraventa se materializaban en Madrid y en otras ciudades de España, y entre la lista de clientes de esta sociedad, que adquirían los relojes con un considerable descuento, se encuentran, entre otros y tal y como ha confirmado a este diario de fuentes próximas a la investigación, el jugador del Sevilla César Azpilicueta, el futbolista del Real Oviedo Santi Cazorla, Dani Carvajal del Real Madrid o ex el jugador David Silva.

La Guardia Civil se está encargando de requerir durante las últimas semanas información a los clientes de la sociedad Best In Asociados en el marco de una comisión rogatoria, y está previsto que próximamente Andorra ponga en marcha la toma de declaraciones de todos los implicados para esclarecer los hechos.