Van Aert deja sin gloria a Pogacar en la París-Roubaix tras un duelo épico

Van Aert deja sin gloria a Pogacar en la París-Roubaix tras un duelo épico

A la París-Roubaix, la prueba más única y espectacular del ciclismo mundial, el verdadero Monumento de la emoción, se le podría aplicar aquello que dijo Churchill de Rusia: "Es un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma". En la pregonanda batalla entre Tadej Pogacar y Mathieu Van der Poel se coló Wout Van Aert, heroico, premio a un tiempo de infortunios que hicieron dudar a todos menos a él. Sorteó desventuras y aguantó en la agonía épica del mano a mano la pujanza, la obsesión de Pogacar. Y en el golpe de velocidad del velódromo impuso su potencia de sprinter para la victoria de una vida.

Para saber más

Lloró Van Aert, cómo no. El segundo Monumento de su carrera (tras San Remo en 2020). Señaló al cielo, el triunfo de quien nunca se dio por vencido, de un tipo que honra su deporte. Tantas veces cerca, no sólo en Roubaix (cuarto el año pasado, tercero en 2023 y segundo en 2022). Fue él, nunca cobarde, el que propició el viaje en solitario con Pogacar, a pesar de lo peligrosa que era la apuesta. Aguantó las embestidas del esloveno mientras les perseguían por detrás, distancias siempre intrigantes que nunca llegaron al minuto. Colaboró con inteligencia cuando tocó y le salió redondo al belga, otro ciclista de leyenda.

Una victoria que quiebra la racha de su Némesis Van der Poel, que impide la cuarta seguida de su rival desde la niñez. Y, más importante, que vuelve a apartar de la gloria eterna a Pogacar, segundo otra vez. Le impide completar el quinteto de Monumentos, igualar a Eddy Merckx, Roger de Vlaeminck y Rick van Looy. Conquistó al fin San Remo, pero Roubaix, su único 'imposible', tendrá que esperar.

El Infierno del Norte es una amalgama de malabarismos, de control de las emociones, de las malas pasadas que juegan los nervios cuando todo se desmorona. Y todo se desmorona, a todos, todo el rato. Quizá, incluso, en más de una ocasión. Camino del velódromo André Petreux de Roubaix, todavía con 120 kilómetros por delante, el primero en lidiar con las trampas que esconden los adoquines fue Tadej Pogacar. Un pinchazo en Quérénaing a Maing cuando el propio UAE empezaba a tensar al pelotón.

El esloveno, que acudió en diciembre y en marzo a la zona para seguir estudiando el terreno y perfeccionando su técnica en lo que iba a ser su segunda tentativa en la reina de las clásicas, no entra en pánico. Tan clave como la fuerza en esta gymkhana sin igual. Agarra la bicicleta neutra y avanza unos kilómetros mientras la carrera se le va por delante. En el siguiente tramo, adoquín seco y polvoriento, Maing a Monchaux-sur-Ecaillon, ya llega el coche de su equipo y vuelve a agarrar su Colnago, con calma relativa -"Eh, moto", grita-, con los favoritos 50 segundos por delante.

Pogacar, en el momento del cambio de bicicleta.

Pogacar, en el momento del cambio de bicicleta.ETIENNE GARNIERAFP

Pogacar salvado, reincorporado por sus compañeros, por el enorme Politt, por el esforzado Morgado, ahora es el turno de Van der Poel. Nada menos que en el mítico Bosque de Arenberg, es el neerlandés el que pincha. Y a él sí, al rey del adoquín, la tensión le juega una mala pasada en esas decisiones a tomar en segundos y con las pulsaciones disparadas. Su compañero Jasper Philipsen le cede su montura, pero el invento no funciona, pedales diferentes y vuelta a empezar. Segundos que son oro en medio del caos. Entonces es Tibor del Grosso es que cambia su rueda por la de su líder, pero ya se escapa la cabeza, casi dos minutos cuando vuelve a cambiar de bici al final del tramo. Peleó hasta el final (acabó cuarto), pero en ese instante se le estaban escapando todas las opciones de hacer historia al nieto de Poulidor.

Todo se ordena y se desordena una y otra vez. Ganna, Van Aert e incluso otra vez Pogacar, vuelven a tener problemas mecánicos. Van der Poel inicia un titánico trabajo de remontada. De grupo en grupo hasta que conecta con Ganna y se sienten aliados en el infortunio. Por delante, es Van Aert el que intuye la oportunidad de su vida. En Auchy-lez-Orchies Bersée lanza su órdago y le sale redondo. Sólo Pogacar es capaz de seguirle. Y juntos avanzan como malabaristas sosteniendo en el aire un puñado de platillos giratorios.

"Prefiero ganar mi primera Roubaix a mi quinto Tour", había reconocido Pogacar este invierno. Y lo peleó con todas sus fuerzas, con toda su inteligencia. Pero a la segunda tampoco lo logró. Porque un titán supo bailar sobre los adoquines mejor incluso que él.

La paradoja Mbappé

La paradoja Mbappé

Dejando a un lado a Courtois, dado que los porteros sólo responden ante su propia singularidad dentro de la uniformidad del conjunto, a Kylian Mbappé se le considera unánimemente el futbolista más descollante del Madrid. Pero también es objeto de discusión respecto a los efectos prácticos de tamaño timbre. Hay quien defiende que el equipo se desenvuelve peor con él. En un deporte colectivo, fractura el grupo, dividiéndolo en exceso entre su persona y el resto. No estorba, eso faltaría. Pero su voltaje produce cortocircuitos resumidos en que Vinicius era mejor jugador antes de que él apareciera por aquí para formar un dúo irresistible.

Para saber más

Mbappé personaliza el gol, la suprema expresión del fútbol. Imposible escatimarle méritos. Obligado alabar su Bota de Oro, sus 44 tantos en total, la pasada temporada. Sus 14 en ésta en Champions y los 23 en Liga. Pero el Madrid no ganó nada en ese curso 2024-25. Y en el actual va por el mismo camino, agarrado a la brocha de la Champions. Es cierto que Mbappé, con su gol en el Bernabéu, el único en los siete últimos encuentros, le insufló un hilo de vida ante el encuentro a vida o muerte en Múnich. Pero se le reprochó su falta de puntería en varios momentos. Su categoría y su sueldo le conminan poco menos que a la infalibilidad. En su primer año marcaba un gol cada cuatro tiros. Ahora, cada 25.

Mbappé no defiende, no presiona. Semejante actitud le costó calentar banquillo con Luis Enrique, que es quien sabe de verdad de fútbol. Los demás no tenemos ni p... idea. Muchos estarán de acuerdo con el asturiano. Y otros tantos pensarán que obligar a Mbappé a defender es como emplear a un purasangre como animal de tiro. Un error de concepto y otro de aplicación.

Kylian es, pues, una paradoja asomada a un debate y sazonada con un punto de gafe. El PSG no ganó la Champions hasta que él se fue. Y el Madrid no celebra un título desde que él llegó. Excepto en algunos momentos al comienzo titubeante de su aterrizaje, Mbappé sólo ha dado motivos para ser vitoreado. Pero ya ha escuchado murmullos. Y un día, igual que históricamente a todos, se le silbará como expresión del juicio inapelable de la grada. Los silbidos en el estadio más exigente del mundo son a veces una invitación a la despedida. Otras, un rito iniciático, una forma de bienvenida que avisa de que el escudo hay que merecérselo partido tras partido. Con el talento que se les reconoce a las estrellas, pero también con el esfuerzo que, como a cualquiera, se les exige.

En los demás estadios, el jugador se doctora afectivamente ante la parroquia cuando le aplauden. En el Bernabéu, además, cuando le pitan.

Ilia Topuria, sobre un posible combate de UFC en España: "El Bernabéu es el escenario perfecto"

Ilia Topuria, sobre un posible combate de UFC en España: “El Bernabéu es el escenario perfecto”

Actualizado

Ilia Topuria ha destacó que, para él, el Santiago Bernabéu sería "el escenario perfecto" si se llegara a celebrar un combate de la UFC, la promotora de artes marciales mixtas (MMA) más potente del mundo, en España.

"Es algo que me gustaría vivir, sin lugar a dudas. El Santiago Bernabéu sería el escenario perfecto, pero uno nunca sabe. Ya veremos qué pasa", explicó Topuria en rueda de prensa tras la celebración este sábado del WOW 29 en el Roig Arena, un evento del que es uno de los impulsores junto al futbolista Cristiano Ronaldo.

El luchador llegó a afirmar el pasado verano en la previa del UFC 317 en Las Vegas que no pondría fin a su carrera deportiva en la UFC sin combatir en España.

Preguntado sobre la posibilidad de que el Roig Arena sea una de las sedes en caso de celebrar un combate de UFC en España, Topuria trasladó la decisión a la promotora: "La decisión estaría en sus manos. Es como si me dicen de pelear en Tabarca", señaló el luchador, que en sus primeros años en España vivió en Alicante, ciudad a la que pertenece administrativamente esa pequeña isla.

El Masters se viste de fiesta y Rory, de funeral, dilapida su ventaja

El Masters se viste de fiesta y Rory, de funeral, dilapida su ventaja

Actualizado

El Masters se vistió de domingo en una jornada épica de sábado que hizo saltar por los aires el torneo. Rory McIlroy dilapidó sus seis golpes de ventaja, la más amplia jamás lograda en el torneo tras los primeros 36 hoyos, con los que venía dispuesto a emular las más aplastantes exhibiciones del añorado Tiger Woods. Era la sexta jornada consecutiva de Masters en la que Rory partía liderando la clasificación. Pero Augusta National nos recordó por qué estamos ante el mejor torneo del mundo. Una jornada que habría sacado al mismísimo Bobby Jones de su tumba para aplaudir y abrazarse con el también desaparecido Alister MacKenzie, diseñador de esta obra de arte: la tensión de Rory, la resurrección de Scottie Scheffler, el empuje de Cameron Young, la fantasía de Shane Lowry y, sobre todo, el drama, representado en el Amen Corner, ese bucle de tres hoyos (11, 12, 13) que cada fin de semana de Masters sigue alimentando una leyenda.

El sol abrasaba el mes de abril desde prácticamente el mediodía, un caldo de cultivo ideal para que el recorrido georgiano ofrezca tanto juego en esta 90.ª edición del torneo de maestros. Sin españoles en liza, Sergio García y Jon Rahm terminaron sus rondas cuando ni siquiera el partido estelar había pinchado la bola en el tee del hoyo 1. Los dos llegan al domingo empatados en el puesto 48: Rahm, tras una ronda de +1. "Estoy bastante frustrado en general, no sé si es el swing..., es el proceso..., lo voy a tener que pensar después de comer porque la verdad es que no estoy perdido, pero sí frustrado", analizaba con preocupación. Algo peor fueron las cosas para Sergio García, que terminó por segundo día consecutivo con doble bogey en el hoyo 17 y compartiendo decepción y resultado con Jon Rahm. Mañana cerrarán el torneo jugando juntos.

Mientras tanto, Rory siguió jugando con fuego en una estrategia un tanto kamikaze, la de reventar a 'driveazo 'limpio muchos de los hoyos del temido Augusta. No le fue mal hasta hoy, aunque sigue siendo el penúltimo en las estadísticas de precisión desde el tee de salida. El problema es que a veces sale cara, como el descomunal drive del hoyo tres, un par cuatro donde Rory puso la bola en green para lograr el primer birdie del día, y otras cruz, como el bogey inicial en el hoyo uno o el final del 17. Sin embargo, los problemas del irlandés se intensificaron en el citado Amen Corner. Hizo birdie en el 10, tuvo suerte en la salida del 11 con un rebote que dejó su bola en calle, pero tiró la bola al agua de segundo golpe para firmar un doble bogey. No llegó solo: otro error en el mítico 12 acumulaba un nuevo tropiezo en forma de bogey. Una racha de +3 en dos hoyos que hizo temblar los marcadores.

Para entonces, Scottie Scheffler hizo la ronda del día: 65 golpes que redujeron la desventaja inicial con el líder de 12 golpes a cuatro. Cam Young, ganador del The Players, tiene el derecho adquirido a ser favorito tras alcanzar el puesto número tres del ranking mundial, siguió la estela de Scheffler para entregar otro 65 con ocho birdies y el único bogey en el par cinco 15, tras tirar su segundo golpe al obstáculo. Young concluyó la jornada dejando el 11 bajo el par en la casa club, llegando incluso a arrebatar el liderato a McIlroy. Pero en este sábado de montañas rusas, Rory volvió a bombardear con su drive los hoyos 14 y 15 para sacar dos nuevos birdies que le devolvieron al liderato. Shane Lowry, que finalizó con -9, hizo hoyo en uno en el 6, el segundo en unos días tras el logrado en el Houston Open, y el segundo en Augusta tras el logrado en el hoyo 16 en 2016. La colección de milagros ya estaba repleta con otros memorables golpes en el 17 del TPC de Sawgrass o el 7 de Pebble Beach.

Rory tropezó de nuevo con un bogey tras enviar su drive a los árboles en el 17 y, con un par en el 18, concluyó compartiendo la cima con Cameron Young en -11.

También tendrán opciones Justin Rose (-8), Sam Burns (-10) o Jason Day (-8), y hasta Patrick Reed, que terminó con -6. El Masters se abrió de par en par tras una jornada memorable, anticipo de lo que nos espera en uno de los domingos más especiales que cada año el golf puede ofrecernos.

Un Atlético que piensa en Champions cae ante un Sevilla que sale del descenso

Un Atlético que piensa en Champions cae ante un Sevilla que sale del descenso

¿Cómo jugar con la urgencia del drama? ¿Cómo hacerlo con varios niños que aún ven lejos la Primera División? Esa doble dicotomía se debía resolver esta noche en el Sánchez Pizjuan. Era un duelo de supervivencia para unos y de entreguerras para otros. Empezar en descenso la jornada 31 ya no es mirar el abismo desde lo alto de un acantilado, es hacerlo con un pie en tierra y el otro suspendido en el aire. Los sevillistas quisieron agarrarse a la tierra, volvieron a respirar gracias a los tantos de Adams y Gudelj. De poco sirvió el tanto del canterano Boñar más que para la emoción del joven rojiblanco. [Narración y estadísticas, 2-1]

El heptacampeón de Europa notaba la brisa de Segunda en su nuca y, pese a los cambios de entrenador, la situación no había mejorado hasta este punto crítico del que le debe sacar Luis García Plaza, el último de los bomberos. Y en ello está un técnico llamado habitualmente para estas lides. El fuego del Pizjuan crepitó desde los primeros minutos. Mal negocio es este Atlético, aunque haya venido vestido de colegial a Sevilla. De hecho, su primera posesión fue de 1 minuto y 23 segundos, sin embargo, tan pronto cogió el balón el Sevilla, los hispalenses tuvieron una doble ocasión ante Musso.

El argentino es una de las mejores noticias de este nuevo Atlético. Las manos que sacó a un disparo de Manu Bueno fueron de las que habitualmente hace un tal Jan Oblak. Pero en ese barullo, el VAR llamó a Díaz de Mera por una inocencia de Daniel Martínez. Penalti y terrible debut para un canterano. El cancerbero casi le detiene la pena máxima a Akor Adams, pero la fuerza del disparo le impidió rechazarlo.

Adams anota el penalti en el Sánchez- Pizjuán.

Adams anota el penalti en el Sánchez- Pizjuán.CRISTINA QUICLERAFP

El partido siguió esa tónica extraña de este nuevo Atlético que está en esa transición de atacar mejor y defender peor, como resaltó su técnico recientemente. La posesión fue monopolizada por los, ayer, blanquiazules, que sobaban sin filo. Todo lo contrario que el Sevilla, cuyas intenciones cuando recuperaban el esférico eran verticales y de pocos pases. Vargas hizo pasar un pequeño calvario al joven Boñar en el ala izquierda y Adams aprovechó su espalda en una contra para amenazar con el segundo tanto sevillista.

Pero el fútbol tiene esas cosas de generar grandes historias, inesperadas a veces, y le tocó al canterano colchonero en el 35. Un defensa muy goleador en el Madrileño mostró su buena llegada arriba para rematar un centro de Julio Díaz y empatar el encuentro. La cara de emoción del joven de 20 años mostró lo que es el Atlético para un chico que siempre sintió la rojiblanca.

Boñar, tras marcar su gol en Sevilla.

Boñar, tras marcar su gol en Sevilla.CRISTINA QUICLERAFP

Antes del descanso mostró Gudelj, de nuevo, la inocencia de la línea defensiva improvisada de un Atlético de Madrid cuyas batallas están en otros territorios. El futbolista serbio remató solo un córner en área pequeña y daba una bombona de oxígeno a los hispalenses en el descuento del primer tiempo. El suspiro de Luis García Plaza movió hasta las ramas de los numerosos naranjos de la capital hispalense.

La Champions estaba en el horizonte y eso le valió al Sevilla para disfrutar de un rival poco habitual y poco habituado, sin los automatismos necesarios que se ven, especialmente, en la última línea. No es poca ventaja esa cuando uno está con el agua al cuello. Salir del vestuario fuera del descenso es un alivio, pero el objetivo era hacerlo transcurridos los 90 minutos.

Sufrimiento y victoria

Nada cambió en el segundo tiempo. Monólogo rojiblanco con balón y los hispalenses con el cuchillo entre los dientes para salir rápido a la contra. Isaac Romero perdonó el tercero tras un gran cruce de Agoumé en una de esas salidas. La pregunta sería si lo terminará echando de menos el equipo sevillano. Lo cierto es que los de García Plaza dieron un paso adelante conscientes de que jugar cerca de Odysseas era un peligro para sus intereses. A veces cuesta porque el miedo atenaza, pero un botín menor no era una opción para un equipo cuyo final de temporada debe plantearse casi como un título.

Con el puesto de Champions casi asegurado, el Atlético pareció conformarse con pelear y no morder. Apenas generó ocasiones para empatar el encuentro en un acto involuntario de solidaridad para salvar a un histórico español. Además, la pelea es el martes. Ahí está la temporada... y el sábado. También en Sevilla. Todo pasa por la capital hispalense. Derrota dulce de entreguerras, la Champions y la Copa esperan.

Pascal Sergent: el loco romántico del ciclismo que custodia y repone los adoquines de la París-Roubaix

Pascal Sergent: el loco romántico del ciclismo que custodia y repone los adoquines de la París-Roubaix

Una cuadrilla con palas, azadas, escobas y carretillos sale del Café Chez Françoise, en Troisvilles, en dirección a Roubaix para inspeccionar los 60 kilómetros que albergan los 29 sectores adoquinados de la clásica más tremenda. Ellos son los pavimentadores que moldean joyas singulares, miembros de la asociación Les Amis de Paris-Roubaix, fundada en 1989 y dedicada a la preservación de la legendaria prueba ciclista, que este domingo celebra su 123 edición. Tadej Pogacar busca su primer triunfo en el único de los cinco Monumentos que falta en su palmarés.

Para saber más

Una treintena de altruistas reparan las icónicas zonas de pavés de la carrera más dura. Estas piedras cortadas, con un peso que ronda los 20 kilos, proceden de las canteras de Lessines y a finales del siglo XIX se clavaron en los caminos para facilitar el paso de carruajes en un terreno siempre embarrado. Ahora, esos bloques grises se degradan por el transito de tractores que recolectan remolacha en los meses de otoño. Cada año, Les Amis de Paris-Roubaix, con la ayuda de varios institutos de horticultura, reparan los tramos dañados. Sin ellos, esas impagables imágenes del Bosque de Arenberg, Mons en Pévèle o Carrefour d l'Arbre serían imposibles. Al mando de ese atípico ejército figura Pascal Sergent (Roubaix, 1958), ex ciclista aficionado que desde 2025 ejerce como presidente de esa asociación y que ahora explica para EL MUNDO la labor y la filosofía de los guardianes de los adoquines.

Se entiende que el mantenimiento de las calzadas de adoquines supone un enorme esfuerzo humano y organizativo.
Para mí, la París-Roubaix es una dedicación constante durante todo el año desde hace décadas. Tengo 68 años, con ocho asistí por primera vez a la llegada de la carrera, en 1966, y desde entonces sólo he faltado a la edición de 1999, ganada por mi amigo Andrea Tafi. Tengo el honor de presidir la asociación Les Amis de Paris-Roubaix. Nosotros consideramos un deber preservar los tramos de adoquines para garantizar el futuro de esta carrera emblemática.

¿Cuántas personas integran su grupo y de qué nacionalidades son?
Contamos con cerca de 300 miembros, repartidos por todo el mundo, aunque quienes trabajan directamente en la conservación de los adoquines son principalmente franceses y belgas. Estas personas dedican entre 20 y 30 días al año a las labores de restauración. Junto con ASO (organizador de la carrera) definimos las prioridades de intervención en los distintos sectores.
¿Reciben ayudas públicas o donaciones de aficionados y ciclistas?
Efectivamente, contamos con el respaldo financiero de ASO y de diversas instituciones públicas, en particular de la Región Hauts-de-France. Las cuotas de los socios también contribuyen a financiar los trabajos. Además, publicamos entre tres y cuatro números anuales de nuestra revista, Le Haut du Pavé, que se distribuye entre los miembros.
¿La París-Roubaix supone muchos sacrificios personales o familiares?
. Para mí no es un sacrificio, sino una elección plenamente consciente, aunque exija una dedicación considerable. También invierto mucho tiempo en la investigación y recopilación de archivos históricos. Soy autor de alrededor de 60 libros, de los cuales cerca de 15 están dedicados a la París-Roubaix. Es una labor exigente, pero impulsada por la pasión.
Usted es uno de los últimos románticos del ciclismo. ¿Qué le aporta y qué valores transmite este deporte?
¿Romántico? No sabría decirlo, pero lo cierto es que el ciclismo y su historia me apasionan. Es un deporte que transmite valores fundamentales, como respeto, esfuerzo o exigencia personal.
Dos especialistas repone un tramo de la París-Roubaix.

Dos especialistas repone un tramo de la París-Roubaix.LES AMIS DE PARIS-ROUBAIX

Les Amis de Paris-Roubaix también gestionan un museo, situado en el emblemático velódromo de final de la carrera, con bicicletas, maillots, libros, trozos de adoquines y fotos de históricos ganadores, como Eddy Merckx, Fabian Cancellara o Johan Museeuw. La prueba, nacida en 1896, sólo se dejó de disputar en ocho ediciones debido a las dos guerras mundiales y la pandemia de covid. El récord de victorias (cuatro) lo comparten los belgas Tom Boonen y Roger De Vlaeminck. Este domingo, Mathieu van der Poel pretende igualar ese registro y convertirse en el primero en sumar cuatro triunfos consecutivos.

En su opinión, ¿cuál ha sido la victoria más épica, emocionante o espectacular en la París-Roubaix?
La respuesta no es única. Desde una perspectiva histórica, ha habido grandes campeones y ediciones memorables. Puedo mencionar a Charles Crupelandt, único vencedor local (ganador en 1912 y 1914), Fausto Coppi, Rik van Looy, a De Vlaeminck o Merckx. En lo personal, destacaría la llegada de 1966, cuando yo tenía ocho años y junto a mi padre vi ganar a Felice Gimondi. Recuerdo las victorias de Franco Ballerini, un amigo muy cercano, en 1995 y 1998, y de Andrei Tchmil, otro amigo, en 1994. La París-Roubaix está llena de momentos profundamente emotivos. Ese es, precisamente, su encanto.
Alcaraz mide la transformación de Sinner en la final de Montecarlo: su primer duelo del año, un duelo clave

Alcaraz mide la transformación de Sinner en la final de Montecarlo: su primer duelo del año, un duelo clave

Hay derrotas que duelen y derrotas que transforman. En el pasado US Open, Jannik Sinner salió de la final ante Carlos Alcaraz sin el título, sin el número uno del mundo y con solo una certeza: había sido demasiado predecible. Su tenis había quedado en evidencia, o así lo entendió. «No hice ni un saque-volea, no usé las dejadas, me quedé siempre en el fondo y, ante Carlos, no puedo hacer eso, tengo que salir de mi zona de confort», admitió en rueda de prensa, donde hizo una promesa: «Voy a perder algunos partidos, pero haré cambios en mi juego. Si quiero ser mejor tenista tengo que ser menos predecible». Aquel objetivo tuvo, en efecto, un coste.

En el último Open de Australia, el italiano perdió en semifinales ante Novak Djokovic y poco después cayó en cuartos del ATP 500 de Doha frente a Jakub Mensik. Pero la inversión ya rinde dividendos. Después de conquistar el llamado Sunshine Double en Indian Wells y Miami, el italiano llegó lanzado al Masters 1000 de Montecarlo y, ayer, en las semifinales ante Alexander Zverev -ganó por 6-1 y 6-4- corroboró que el proceso ha culminado. Este domingo (a partir de las 15.00 horas, Movistar) el nuevo Sinner se medirá en la final a Alcaraz, que derrotó a Valentin Vacherot por 6-4 y 6-4. La rivalidad de la década vivirá su primer episodio de 2026 como un desafío para el español.

Los cambios de Sinner

Porque Sinner ha conseguido mejorar en hasta tres frentes. El primero, el saque. «Voy a cambiar un par de cosas, son pequeños detalles, pero pueden marcar una gran diferencia», avanzó tiempo atrás, y el trabajo ha dado sus frutos. «Ha mejorado mucho su servicio en los últimos meses», admitió esta semana el mismísimo Alcaraz.

EFE

El segundo frente es la variedad táctica. Estos días, su entrenador, Simone Vagnozzi, reconoció que Sinner «antes era más rígido, ahora es mucho más camaleónico», y ciertamente el italiano alterna posiciones y golpes para ser todavía más incómodo para su rival. Y el tercero, y más llamativo, es la red. A lo largo de su carrera apenas subía a volear en el 13% de los puntos y en las últimas semanas ha elevado esa cifra hasta alcanzar el 25% en algunos partidos.

Alcaraz llega a la final en Mónaco como campeón defensor, como número uno y como el jugador que mejor conoce al nuevo Sinner, porque fue él quien lo obligó a reinventarse. Este sábado, ante Vacherot, demostró que la falta de confianza que arrastraba desde su derrota en Miami ya es cosa del pasado. Si en las primeras rondas en Montecarlo se enredó con su mente y su revés, en las semifinales fue el tenista sólido que es, seguro de sus capacidades. Pero ante Sinner todo será distinto.

Una guerra mental

La teoría indica que el español tendrá que impedir que su adversario se instale en el intercambio largo desde el fondo -su terreno más cómodo-, usando las mismas herramientas que forzaron su metamorfosis: dejadas, variaciones de velocidad y subidas propias a la red. Quizá esta vez la clave sea otra. En realidad, el duelo será un espejo: dos jugadores que se han transformado mutuamente, que se piensan constantemente, que se conocen tan bien que la diferencia estará en unos pocos puntos.

Porque en la final estará en juego mucho más que un trofeo. Alcaraz encabeza el ranking con 13.590 puntos, pero esta semana defiende los 1.000 obtenidos como campeón el año pasado sin poder sumar más, solo restar. Sinner parte de 12.400 y no tenía puntos que defender: si gana el encuentro, recuperará el número uno. Los dos han ocupado durante 66 semanas cada uno el primer puesto del ranking, y Montecarlo servirá para romper ese empate histórico. Pero hay algo más trascendente incluso.

Este 2026 todavía no se han medido ni una sola vez -«espero que podamos enfrentarnos aquí, ni siquiera hemos jugado una vez esta temporada», reconoció el propio Alcaraz a media semana- y por ello el duelo llega cargado de una dimensión psicológica distinta. Con los cambios propuestos por Sinner en su juego, quien gane arrastrará esa victoria hasta que empiece Roland Garros el próximo 24 de mayo. Y eso, en una batalla tan cerrada, tan única, tan mental, puede valer oro si se reencuentran en París.

Paul Seixas: el nuevo genio del ciclismo mundial se consagra en el País Vasco con 19 años

Paul Seixas: el nuevo genio del ciclismo mundial se consagra en el País Vasco con 19 años

Un triunfo de principio a fin, con valentía, con personalidad, dominando desde la contrarreloj inicial a cada una del buen puñado de ascensiones que planteó la Vuelta al País Vasco. En la Itzulia, se ha confirmado una estrella. A sus 19 años, el mesías que tanto tiempo lleva esperando el ciclismo francés:Paul Seixas.

Tan seguro de sí mismo que, con la ronda ya sentenciada, que en la última etapa, ayer camino de Bergara y bajo un enorme diluvio, Seixas, contra toda lógica, atacó a falta de 60 kilómetros, en la subida a Elosua, con un buen grupo de escapados por delante. No fue a mayores la hazaña, pecados de juventud, osadía a raudales, un genio que se cuece a fuego rápido: nadie ganó tan joven la Itzulia (superó en precocidad a Remco Evenepoel). «Fue una etapa épica, con condiciones climáticas terribles. Preferí atacar en la subida para poder afrontar el descenso solo y evitar riesgos. Pensé que los demás líderes me alcanzarían rápidamente, pero no fue así y tuve que esforzarme bastante», admitió el de Decathlon, que ganó tres etapas y la general, con una ventaja de 2:30 sobre el alemán Florian Lipowitz. Completó el podio Tobias Johannessen con cuatro españoles en el Top 10 (Izagirre, Bilbao, Romo y Arrieta) y la victoria de etapa de Alex Aranburu en Galdakao.

«He cumplido uno de mis objetivos de la temporada. Sé que han pasado 19 años desde que un francés lo lograra [ganar una carrera World Tour por etapas: el último fue Christophe Moreau en el Critérium du Dauphiné de 2007]. Estoy orgulloso, aunque otros como Bardet o Pinot se han quedado cerca», reconoció Seixas, consciente de lo que su país necesita una estrella. Todavía no ha descartado correr el próximo Tour de Francia (hace 41 años que no lo gana un francés), donde desafiaría a un Tadej Pogacar con quien ya coincidió en la última Strade Bianche: el esloveno fue primero y el de Lyon, segundo. La de ayer es su segunda victoria profesional (tras la también reciente en la Faun-Ardèche Classic) para quien el año pasado arrasó en el Tour de l'Avenir. En septiembre cumplirá 20 años. «Es un hito importante para Paul: demostró que puede rendir al más alto nivel mundial. Un punto de inflexión que marcará el inicio de su carrera», dijo su director, Cyril Dessel.

El Barça deja la Liga vista para sentencia tras golear al Espanyol

El Barça deja la Liga vista para sentencia tras golear al Espanyol

Actualizado

Dos zarpazos de un Ferran Torres al fin reconciliado con el gol, en los primeros 45 minutos, y dos tantos más marcados por un Lamine Yamal que se vació sobre el terreno de juego y Rashford en la recta final de un segundo tiempo en el que el Espanyol amenazó muy seriamente con empatar el choque le sirvieron al Barça de Flick para dejar la Liga un poco más vista para sentencia. [Narración y estadísticas, 4-1]

El marcador final fue más que contundente: un 4-1 que permitió aprovechar a lo grande el tropiezo del Madrid en casa con el Girona. Los blanquiazules casi no hicieron acto de presencia en el primer acto, pero se metieron con todo en el partido a raíz del 2-1 anotado por Pol Lozano. Un gol que, de hecho, llegó a meterle el miedo en el cuerpo a un conjunto azulgrana que, hasta que Lamine no puso de nuevo tierra de por medio con el 3-1. El triunfo, a la postre, fue muy celebrado por un Spotify Camp Nou que registró su récord de asistencia desde la apertura del gol norte: 60.736 espectadores.

Flick, consciente de la importancia de la victoria para dar un paso más para prácticamente asegurarse la Liga, alineó de inicio tanto a Pedri como a Lamine Yamal. Y el de Rocafonda, pese a no ver portería en el primer acto, fue determinante para que los azulgrana se marcharan 2-0 al descanso.

Más aún, eso sí, lo fue un Ferran Torres que supo aprovechar un servicio de córner del joven crack azulgrana, en primera instancia, y uno de sus pases con el exterior marca de la casa para romper una mala racha de 14 partidos sin enviar el balón al fondo de las mallas.

Los dos tantos dejaron sin capacidad de respuesta a un Espanyol que, inicialmente, trató de amenazar la portería rival, pero que acabó por diluirse como un azucarillo con el paso de los minutos en la primera mitad del encuentro. Y aun suerte que Dmitrovic se las arregló para sacar una mano milagrosa ante un segundo remate de Fermín, tras frustrar un primer intento de los locales, para evitar que lo que señala el luminoso al término del primer acto fuera un aún más sangrante 3-0.

Un remate a manos de Joan García obra de Kike y un centro envenenado de Dolan que se estrelló en la parte superior del larguero fueron, de hecho, las acciones más peligrosas del Espanyol en unos primeros 45 minutos en los que Gerard Martín puso el alma en vilo a los suyos tras irse a suelo el solo.

Todo, al final, se quedaría en un susto. Pero, cuando más parecía que el Barça iba a sentenciar, el Espanyol acabó por meterse en el partido. De lo que podía ser 3-0 y hat trick de Ferran, se pasó al 2-1, obra de Pol Lozano. Rashford, quien entró como relevo de Gavi, yerró inexplicablemente, solo ante el portero, una grandísima opción para volver a poner tierra de por medio.

Toma y daca

Joan García, poco después, salvaría sobre la línea un remate rival que casi olía a empate. Con el partido convertido en un toma y daca, Dmitrovic, acto seguido, se encargaría de interceptar el disparo con el que Cancelo finalizó una gran acción personal.

Con el paso de los minutos, los blanquiazules rozaron cada vez más con la yema de los dedos el 2-2, ante un rival que le empezaron a temblar las piernas en el peor momento posible. Hasta que Lamine Yamal, en una acción cargada de perseverancia, tras pase de Casadó, marcó el 3-1 y Rashford, aprovechando una asistencia de un Frenkie de Jong perfectamente habilitado por el de Rocafonda, dictó la sentencia definitiva con el 4-1.

El Elche mete en un lío a un Valencia sin puntería ni oficio

El Elche mete en un lío a un Valencia sin puntería ni oficio

El Elche se agarra con uñas y dientes a Primera empujado por la energía del Martínez Valero y a costa de un Valencia que, desperdiciando una veintena de ocasiones, vuelve a meterse en el lío del descenso. A cuatro puntos mira el abismo un equipo que, hace una semana, tenía en su mano poder soñar con Europa. LaLiga se aprieta en el escalón más bajo, ese del que no hay forma de que los valencianistas se escapen. [Narración y estadísticas: 1-0]

No hubo duda desde el inicio de quién se jugaba más en este encuentro. El Elche, sin alardes, propuso y el Valencia, anestesiado, se dejó manejar y apenas opuso resistencia. No es una actitud nueva, pero no hay manera de que se le ponga remedio. Es responsabilidad de Corberán, lo es también de sus jugadores. Nadie se esconde de eso, aunque el remedio sigue sin aparecer. La rabia que acompaña cada derrota, cada golpe, dura lo que una pompa de jabón. No hay aprendizaje para el futuro, no deja cicatriz que recuerde que, para que no duela, hay que emplearse mejor. 35 puntos en 31 jornadas. El Valencia tendrá en Mallorca una final porque lo merece, por su desempeño en los campos, incluso en Mestalla.

En el Martínez Valero, Sarabia quiso el balón. Su salvación pasa por ese estadio y por creer en una idea de juego que, pese al susto de verse abajo, mantiene firme. El control le sirvió para lanzarse en velocidad al área, aprovechando la facilidad que encontraban por la orilla de Thierry. Por allí llegó el primer disparo de Germán Valera. El otro carril también estaba marcado en rojo para buscar el hueco entre Gayà, muy alto, y Cömert, muy obligado. Hasta Sangoré se animó en un ataque en el que acabó pidiendo penalti del capitán valenciano.

Lejos de que este dominio supusiera golpear al rival, el Elche se pudo ver con el marcador en contra a los 15 minutos. De manera inexplicable, Lucas Beltrán, de nuevo titular, no empujó al fondo de la red, con Dituro batido, una asistencia perfecta de Rioja desde la línea de fondo. El sevillano -a pierna natural por la derecha por primera vez en los últimos dos años- había sido capaz de burlar a Petrov y hacer daño. Hasta ahí llegó el colmillo del Valencia, con Guido y Ugrinic incapaces de sujetar a un brillante Febas y a Gonzalo Villar, y Sadiq sin ganarle ni un solo duelo a Affengruber.

Sin pulso de los que vestían como aquellos equipos de Víctor Espárrago y Guus Hiddink, fueron los ilicitanos los que despertaron. Una recuperación de Affengruber y un pase filtrado de Febas permitieron a Rafa Mir encarar a Dimitrievski, aunque el golpeo no encontró puerta. Desde ese momento, los valencianistas se esforzaron en ordenarse, como si eso fuera garantía de algo en un equipo frágil en defensa al que se le vio temblar. No consigue Corberán que sus hombres sean capaces de sostenerse y crecer en los partidos. Viven estancados y con dudas. El ejemplo fue un despeje a córner de Ugrinic que casi se convierte en autogol, o el despiste para dejar a Rafa Mir solo en el área pequeña para cazar un rechazo, con la fortuna de que estaba en fuera de juego.

En la segunda parte, el Elche se encontró con un rival algo más intenso, con Rioja colocando un centro lateral para el cabezazo de Sadiq que el nigeriano, otra vez de manera inexplicable, no conectó. Los dos no tardarían en ir al banquillo. Antes, Rafa Mir volvió a encontrar el pasillo a la espalda de Cömert pero se pensó tanto el disparo que apareció Dimitrievski a sus pies. Dituro también tuvo que salvar primero un tiro de lejano de Ramazani y un golpeo colocado de Gayà, en el segundo palo tras un saque de esquina, que se le colaba rozando el larguero. El veterano cancerbero argentino empezaba su exhibición. Eso sí, lo hizo con su equipo en ventaja.

Había refrescado Sarabia su frente de ataque y no tardó en darle resultado. Febas, aprovechando la lesión de Cömert, en el suelo y pidiendo el cambio, se coló entre la defensa para asistir al chileno Cepeda y que su primer contacto con el balón fuera un gol que sacaba al Elche del descenso. El golpe obligó al Valencia a tocar arrebato y Ramazani, en ese escenario, siempre es protagonista. El belga se marcó una jugada maradoniana, regateándose a todo el Elche para acabar estrellando su disparo en Dituro. El guardameta encadenó otra parada a derechazo lejano de Hugo Duro que iba ajustado al palo.

No paró el asedio, con los locales ya convertidos en un frontón. Lo pudo tumbar Hugo Duro dos veces, le birló el gol Valera, llegando antes para mandar a la grada un centro raso y tenso de Danjuma y después él mismo, atacando mal de cabeza un córner a portería vacía. Estaba mereciendo el Valencia el empate que no llegó. Se activó demasiado tarde y se complica, otra vez, la temporada. "Tenemos 35 puntos que no son suficientes para garantizar que el Valencia no baje a Segunda. Hay que sumar más", admitió Corberán.