Bartomeu se desentiende de los perfiles críticos del 'Barçagate' e insiste en que contrató a una empresa para que hablara bien del club por el 'procés' y el 1-O: "Vivimos una tensión enorme"

Bartomeu se desentiende de los perfiles críticos del ‘Barçagate’ e insiste en que contrató a una empresa para que hablara bien del club por el ‘procés’ y el 1-O: “Vivimos una tensión enorme”

El ex presidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu, ha acudido a la Ciudad de la Justicia a declarar como imputado por segunda vez en ocho días, esta vez por el caso Barçagate, la investigación por presunta administración desleal al contratar a una empresa para lanzar mensajes en redes sociales que favorecieran a su presidente [entre 2017 y 2020] y perjudicaran a los que consideraba sus opositores.

Bartomeu, quien pidió comparecer ante la juez de forma voluntaria, ha admitido que adquirió los servicios de la compañía Nicestream, del grupo I3 Venture, para que "monitorizara" las redes sociales y "hablara en positivo" del club. Y ha justificado la decisión por el daño a la imagen sufrido a raíz de la marcha de Neymar -ese verano- y especialmente por los momentos de conflicto y "tensión" derivados del procés independentista y del 1-O. "Vivimos momentos de tensión enormes", ha asegurado el ex mandatario, que se ha agarrado a la situación política para justificar su maniobra.

El ex mandatario, que solo ha contestado a las preguntas de su defensa, ha negado que el club encargara perfiles en redes para atacar a personas no afines a su junta y ha asegurado que de existir -mantiene que lo desconocía-, la pregunta sobre su creación debería ir dirigida a la empresa Nicestream. "Nosotros no ordenamos ningún mensaje negativo contra nadie", ha insistido.

Según un informe de los Mossos, "el perjuicio causado a la víctima, el FC Barcelona, y al conjunto de su masa social, producto directo de extralimitarse en sus facultades de administración, se puede cuantificar hasta el momento y en base a los baremos estimados por Price Waterhouse Coopers, en una cantidad de un mínimo de 843.300 euros y un máximo de 1.220.700 euros".

El informe, que responsabiliza directamente al ex presidente Josep Maria Bartomeu y a su Junta Directiva, recuerda que el importe abonado a estas empresas ascendió en total a 2.315.775 euros. El objetivo de estos servicios, a juicio de los Mossos, consistía, "tal y como se ha podido vincular, con la creación y alimentación de perfiles en redes sociales que difamaban a personas críticas con la Junta Directiva de Bartomeu". Un extremo que el ex presidente del club ha negado ante la juez que investiga el caso.

Bartomeu ha dicho que el contrato con esta empresa se fraccionó, "como muchos otros del club", pero que además en este caso existía un factor político "muy fuerte" -por el 1-O y el procés- y quería asegurarse de que fuese confidencial. "Lo primero que hizo Nicestream fue ver las conversaciones en redes relacionadas con la implicación política, con lo que pasaba en Cataluña". De hecho, el ex presidente ha admitido que no lo puso en conocimiento de la junta hasta meses más tarde.

A la salida de su declaración, el ex mandatario también ha desvelado que que hace tres días los Mossos d'Esquadra presentaron más documentación en el juzgado, entre 5.000 y 6.000 folios, y que pedirá volver a declarar más adelante.

Alcaraz, intratable: a dos pasos de la triple corona en Indian Wells

Alcaraz, intratable: a dos pasos de la triple corona en Indian Wells

Actualizado

La racha de Carlos Alcaraz se antoja infinita. A Cameron Norrie, que no había cedido un solo set en todo el torneo, lo despachó en dos mangas (6-3, 6-4) en poco más de hora y media, prolongando su invicto en 2026 y dejando la sensación no tener rival en este momento. Con esta ya son cinco semifinales consecutivas en el quinto torneo más prestigioso del circuito, 34 triunfos seguidos en pista rápida. Si la lógica se vuelve a imponer -y vence el ruso Daniil Medvedev-, Alcaraz disputará la final el domingo con Jannik Sinner, una más, inédita en el desierto californiano.

Norrie parecía una prueba desafiante pero la superó con una suficiencia notable. El británico llegaba en fase ascendente, deshaciéndose del sexto cabeza del torneo, Alex de Miñaur, por un convincente doble 6-4. Sabe, además, lo que es ganarle al mejor jugador del circuito. Lo derrotó en la final de Río de Janeiro en 2023 y en su más reciente choque, en tercera ronda del Masters de París-Bercy en tres sets. Alcaraz cometió entonces 54 errores no forzados, que poco tienen que ver con el momento que atraviesa ahora el bicampeón de Roland Garros.

Pese al resultado, el partido fue vistoso y disputado. Norrie es un jugador incómodo, correoso, un zurdo que no se amilana en los intercambios desde el fondo de pista y que abre unos ángulos difíciles de defender con su derecha y el servicio. Su estrategia mantenía al murciano muy por detrás de la línea de fondo para restar y le obligaba a recorrer más pista que de costumbre para poder llegar a un ganador con cierta claridad.

Tuvo que esperar el español a que se abrieran fisuras en el juego del inglés, sin encontrar su ritmo de juego del todo, pero adaptándose al planteamiento para buscar por dónde hacer daño. Hizo buena la primera pelota de break que tuvo para ponerse 4-2 por delante, aunque Norrie reaccionó de inmediato con una ruptura en blanco sobre el saque de Alcaraz. No iba a ser una noche fácil.

Firme en el servicio, con un 86% de primeros dentro, mantuvo la disciplina para volver a poner al británico contra las cuerdas, con un derechazo cruzado en la bola de break que le abrió el camino para anotarse la primera manga por 6-3 en media hora. Alcaraz ha encontrado un mecanismo machacón y letal que convierte cada bola a media pista en un golpe ganador, reduciendo al mínimo su número de errores no forzados y con una sensación de superioridad perceptible, como un perfume intenso. Ganarle se antoja una proeza en estos momentos.

Norrie intentó la gesta. Se puso 2-0 y se defendió como gato panza arriba para anotarse el siguiente servicio y meter el 3-0 en el marcador en la segunda manga. El murciano no le dejó, con la urgencia del correcaminos en defensa y la precisión de un tasador de diamantes para dejar la bola en el sitio exacto. Sus dejadas han dejado de ser una apuesta arriesgada. Le entran todas o casi todas, incluso en los momentos delicados. Las ha convertido en rutina. Su virtuosismo está alcanzando unos niveles insólitos.

Tanto talento acabó por desmontar el espíritu combativo del británico nacido en Sudáfrica. De rozar el 3-0 se vio con 4-2 abajo y una montaña por escalar. Aún así, Samuel López, su entrenador, le exigía al murciano apretar aún más los dientes para derrotar a un jugador que considera "una roca".

Mientras, en sala de prensa, Medvedev hablaba sobre su buen momento de juego y sus opciones de cara a la siguiente ronda, sabedor de que le esperaba, casi con toda seguridad, el mal trago de enfrentarse de nuevo al español. Debe tener fresca en la memoria la paliza que le pegó en la final de 2023 y la derrota que le propinó al año siguiente, también en la final. El ruso sólo ha conseguido derrotarle en dos ocasiones, la última hace ya tres años.

Todos los caminos parecen llevar hacia una nueva final entre Alcaraz y Sinner. Sería la novena entre ambos, la que todo el mundo quiere ver en el árido y magnético valle de Coachella.

Debacle del Betis, aguanta el Celta y subidón del Rayo

Debacle del Betis, aguanta el Celta y subidón del Rayo

No fue la debacle inglesa en la Champions, pero la igualdad terminó por brindar suerte desigual a los españoles en este jueves europeo. En Europa League, el Betis se ahogó en Grecia (1-0), el Celta aguantó a duras penas al Olympique de Lyon de Endrick en Vigo (1-1). Sin embargo, el Rayo puso pie y medio en cuartos tras derrotar al Samsunsport turco en su feudo (1-3)

Quizás el conjunto de Pellegrini era uno de los equipos más temibles en esta Europa League. Pero el finalista de la Conference el curso pasado no termina de encontrar su juego en los últimos partidos y tampoco lo hizo en Grecia, donde cayó derrotado por el Panathinaikos de Rafa Benítez, pese a que jugó casi media hora con uno más.

Una primera parte pareja, pero con pocas ocasiones dio lugar a un segundo tiempo algo bronco y espeso, con retales de Cucho o Antony, pero sin verdadero peligro. Luego llegó la expulsión de Zaroury en el 66, y los sevillanos no supieron cómo meter mano a un equipo muy serio defensivamente.

Los griegos, apuntalados atrás, esperaban una contra que llegó a cinco minutos del final. Swiderski ganó la espalda a Valentín Gómez y, pese a que pudo rematar a la puerta de Pau López, Llorente le pisó la tibia con los tacos. Penalti y expulsión que terminó transformando Taborda y dando al traste este inicio de los octavos para los sevillanos.

Sin embargo, las cosas empezaron mejor en Vigo. Quizás la escuadra de Giráldez tuviera el enemigo más temible de los equipos españoles con un Endrick en racha. Los celestes se adelantaron en el marcador con un tanto de Rueda y rondaron más la portería de Greif en el primer tiempo.

No obstante, al inicio de la segunda mitad, una imprudencia de Borja Iglesias, con un codazo a Niakhaté, le valió la segunda amarilla y obligó al Celta a aguantar al equipo francés con uno menos. Radu se hizo gigante en varias ocasiones sacando manos inverosímiles hasta que falló en el tanto del empate de Endrick aún con seis minutos por jugarse. Finalmente, consiguió sobrevivir el Celta a las acometidas del brasileño.

Conference League

Al Rayo, por su parte, se le está poniendo cara de favorito al título en la Conference League. Los de Íñigo Pérez conquistaron Turquía de la mano de un Alemao muy zidanesco. Su segundo tanto fue un dechado de técnica y fuerza, ruleta incluida.

Además del doblete de Alemao, Álvaro García sigue agrandando su leyenda en Vallecas. El utrerano es el máximo goleador franjirrojo en Primera y quiere seguir engrosando sus cifras en Europa. El control y su tanto son exquisitos y propios de un futbolista de muchos kilates.

El Madrid se desmelena y castiga duramente al Valencia con su propia medicina

El Madrid se desmelena y castiga duramente al Valencia con su propia medicina

Quizá fue la noche más plena que ha vivido el Palacio en la era Scariolo. Una catarsis necesaria tras todas las ampollas que levantó la Copa perdida. Una victoria contundente, redonda, espectacular. Un Madrid desmelenado. Lo sufrió el Valencia Basket, quebrado con sus propias armas. Velocidad, triples, rebotes ofensivos... todo mecido por la inmensidad de Tavares. [96-79: Narración y estadísticas]

Un Madrid-Valencia ya tiene aroma de rivalidad, cuentas pendientes y desafíos futuros. Partido grande. Escocía la reciente semifinal de Copa en el Roig Arena en los taronjas. Y, a la vez, era un aviso para los blancos, que se vieron descarrilados entonces hasta el milagro de Hezonja. Con este equipo de Pedro Martínez, cualquier atisbo de siesta significa recibir un aluvión. Juegan cada posesión como si alguien les contará hacia atrás.

Pero fue como si jugara ante un espejo. Que le quitaba el rebote, que le hería desde el perímetro. Que le sacó con agresividad y ritmo de la cancha para hasta levantarle el basket-average. Ahora, a la estela del Fenerbahçe e igualados con el Olympiacos, pugnan ambos por la segunda plaza.

La primera tarea era la de frenar de inicio todas esas señas de identidad, ahí donde acostumbra el Valencia a dispararse ya. Hace unos días el Madrid recibió 36 en el primer acto. Ahora sólo fueron 19, una labor defensiva a la altura del frenesí rival. Pero ni siquiera eso es suficiente. El triple es el as bajo la manga de los taronja. Lanzan y lanzan y acuden al rebote ofensivo como posesos. Deck y Feliz fueron los estiletes de la segunda unidad blanca y Lyles intentaba despejar las dudas por las que atraviesa.

Costello y Deck pugnan por un rebote, en el Palacio.

Costello y Deck pugnan por un rebote, en el Palacio.EFE

Pero era un toma y daca, un parcial aquí y una respuesta allá. Un Montero contra Hezonja. Antes del descanso, en esa preciosa intensidad, con Llull al frente de la diversión, fue el Madrid el que logró la primera ventaja significativa (51-43).

Le estaba dando de su propia medicina al Valencia. Triples y rebotes ofensivos. Y, a la vuelta, tenía preparada su propia emboscada. Otro zarpazo. Un 16-5 con triples, carreras y más intensidad. El Valencia, siempre cómodo al galope, no aguantaba el ritmo (67-58). Aunque logró recuperarse con un cúmulo de acciones en el final del tercer cuarto. Una precipitada decisión de Maledon, una falta inexistente al triple de Reuvers, una técnica a Scariolo...

Ese cabreo, fue acicate. Otro meneo a la noche al comienzo del acto final, triples de Deck y Lyles. Más carreras. Una ventaja creciente y unos árbitros que fallaban en casi todas las decisiones complicadas. El Madrid coral y acertado (16 triples), el del dominante Tavares, el de los 16 puntos de Hezonja y los ocho rebotes de Feliz, el de las nueve asistencias de Campazzo... borró de la noche al gran Valencia.

Juanjo Brau, el fisioterapeuta del Barça de Guardiola y su cruda despedida: "Me pasó factura. Salí del club y me liberé"

Juanjo Brau, el fisioterapeuta del Barça de Guardiola y su cruda despedida: “Me pasó factura. Salí del club y me liberé”

«Me ha encantado escribir este libro. Espero que con el paso del tiempo todo se relativice y pueda decir más verdades», promete Juanjo Brau en su conversación con EL MUNDO.

¡Ay!, los fisioterapeutas. Nadie en el vestuario de un equipo sabe más que los fisioterapeutas -están con los jugadores cuando falta el entrenador y viceversa- y sin embargo nadie cuenta menos. Boca cerrada. Son una tumba. Sin embargo, con los años, algunos de ellos se abren a narrar lo vivido o, como mínimo, parte de ello. Después de salir del club, Brau, fisioterapeuta del Barcelona de Pep Guardiola, publica ahora su libro Lo que el fútbol no ve (Magazzini Salani) y en él desliza intimidades de aquella época dorada del club azulgrana. Por ejemplo, cuando tuvo que viajar a Costa Rica para asegurarse de que Leo Messi no jugara ni un minuto con Argentina en un amistoso. O cuando compró un pastel para obligar a Carles Puyol a celebrar un cumpleaños que el capitán había cancelado por un empate ante el Recreativo.

Asegura en el libro que en aquella época no hubo ninguna lucha de egos. Es difícil de creer.
De verdad que fue así. Por eso lo ganamos todo. Un equipo con peleas en el vestuario no gana nada. Había dos factores clave: todos asumían que Leo era el número uno y la mayoría venían de la base. Habían subido juntos y se conocían de sobra. Luego todo era más fácil porque aunque llegaran jugadores, como llegó Neymar, todos sabían a lo que venían.
Con esa generación, la de Messi o Piqué, comenzó en el fútbol base.
Después de Barcelona 1992 empecé a trabajar con la selección de waterpolo y de natación, pero cuando me llamó el Barça no lo dudé. Necesitaban un fisio para el fútbol base, porque entonces no había ninguno, y Guardiola, que me conoce porque somos del mismo pueblo, Santpedor, me recomendó. Recuerdo cuando llegó Messi, por ejemplo.
¿Qué recuerda?
Que toda la ropa le quedaba grande. Era muy pequeño, pero también muy robusto. Ya tenía una consistencia brutal en el tren inferior, no lo movías cuando cubría el balón. Y luego tenía un talento de la hostia, una capacidad cognitiva única. Veía el fútbol en cámara lenta, entre el estímulo y la respuesta no había tiempo. Veía lo que los demás jugadores no veían.
¿Por qué en el fútbol hay tanto secretismo con las lesiones?
No siempre es culpa del club. Un jugador puede pedir que no se hable de él y nadie debe hacerlo. El código deontológico ya lo establece: los datos médicos son propiedad del paciente. Cuando hay muchas bajas en un equipo siempre se culpa a médicos o fisioterapeutas y se montan teorías, pero las lesiones son multifactoriales. Es muy difícil establecer un motivo único de casos distintos. Lo que hay que analizar con más profundidad es cuando hay recaídas repetidas de lo mismo; ahí sí hay que buscar una causa.
¿Cuántas veces una sesión de gimnasio con el fisioterapeuta ocultaba una fiesta previa?
Se ha magnificado tanto al futbolista que no le aceptamos muchas cosas. Los jugadores no dejan de ser chavales jóvenes y algunos salen más que otros. Decir que un jugador se quedaba en el gimnasio era una manera de no dar cierta información, pero tampoco era tan relevante. Al día siguiente entrenaba y ya.
¿Cuál fue el jugador más fuerte físicamente con el que trabajó?
Te voy a sorprender: Piqué. Hacía bandera de no pisar el gimnasio, pero era una bestia físicamente. Luego Puyol era todo ímpetu, el punto de honor, lo máximo. Y también Mascherano, Luis Suárez, Eto'o... He tenido bastantes jugadores fuertes.
¿Por qué se marchó del Barça?
Vino Xavi [Hernández] con su equipo y me dijo que éramos incompatibles. Mis dos últimos años en el club fueron muy caóticos [las etapas de Setién y Koeman] y tuve que asumir más responsabilidades de las que me tocaban. El problema era que veía lo que iba a pasar, veía que habría lesiones, y no tenía herramientas para evitarlo, no me escuchaban. Eso te pasa factura. Salí y me liberé.
¿A qué se dedica ahora?
Sigo viendo jugadores de manera externa. Tengo una clínica en Manresa, junto con el doctor [Jordi] Puigdellívol, traumatólogo del Barça de básquet. Doy conferencias y clases.
La Fórmula 1 intentar apagar el fuego: tres propuestas para salvar un estreno eléctrico que no convenció a nadie

La Fórmula 1 intentar apagar el fuego: tres propuestas para salvar un estreno eléctrico que no convenció a nadie

De todos los trabajadores de la Fórmula 1, los que más han sufrido esta semana han sido, sin duda, los community managers. Los encargados de las redes sociales del Mundial y de los equipos se pasaron toda la previa del Gran Premio de China borrando comentarios negativos de los aficionados sobre el nuevo formato, hasta llegar al extremo. Según desveló el Corriere dello Sport, en Twitter, Instagram o TikTok desaparecieron incluso aquellos mensajes en los que los seguidores se limitaban a decir que el Gran Premio de Australia del pasado domingo había sido «aburrido». Hay muchos nervios en el paddock.

El estreno de la Fórmula 1 semieléctrica no convenció a nadie. Pilotos, ingenieros, directivos, aficionados, periodistas... Todos los actores del certamen criticaron los nuevos monoplazas por las situaciones que generan: adelantamientos a coches parados, acelerones sin lógica o frenazos en plena recta. Por eso los organizadores ya buscan soluciones.

Tal y como informó The Race, el Mundial propondrá cambios a los equipos tras la carrera en Shanghái de este domingo (08.00 horas, DAZN). El nuevo sistema híbrido de los motores hace que los coches dependan en exceso de la potencia eléctrica, que los pilotos deban gestionar la batería de forma continua y que el resultado sea un pilotaje antinatural. Eso es precisamente lo que se pretende corregir.

Según explica a EL MUNDO un mecánico del certamen, hay hasta tres propuestas sobre la mesa. La primera sería aumentar el super-clipping, es decir, la capacidad de recuperación de energía eléctrica, para que las baterías se carguen más rápido. La segunda sería reducir la potencia máxima para que esas baterías aguanten más tiempo, aunque con el coste de menores velocidades punta. La tercera sería incrementar el uso de los motores de combustión para reducir así la dependencia del sistema eléctrico. Todas las opciones son rápidas de aplicar, aunque ninguna resulta sencilla de implementar.

La amenaza de los pilotos

«Lo tenemos que discutir después de China, cuando tengamos más datos sobre la mesa», señalaba Nicholas Tombazis, director de monoplazas de la FIA, con una esperanza: que el circuito de Shanghái ayude. La primera prueba del año fue en Melbourne, precisamente uno de los trazados más exigentes para las baterías, y este domingo todo debería ser más divertido. Con frenadas más intensas, los pilotos tendrán que preocuparse menos del sistema eléctrico y podrán conducir con mayor comodidad.

EFE

Al fin y al cabo, de ellos depende todo. La Fórmula 1 es una competición de escuderías, pero los aficionados siguen a las estrellas. Gracias al trabajo de Liberty Media —y a Netflix—, el campeonato ha penetrado con fuerza en mercados como Estados Unidos, y ese crecimiento hay que protegerlo. En Australia, las críticas de campeones como Max Verstappen o Lewis Hamilton encendieron las alarmas, más aún cuando el neerlandés insinuó una posible retirada. Los organizadores deben introducir cambios para que los protagonistas recuperen la sonrisa, pero también tienen que pensar en el largo plazo.

La Fórmula 1 de gasolina no volverá. Los constructores quieren que la inversión en desarrollo que exige el Mundial se traduzca en ventas en los coches de calle, y en la calle cada vez hay más eléctricos. A finales de 2025, el 25,1 % de los vehículos de la Unión Europea ya era electrificado —eléctrico o híbrido— y en España, el 18,7 %. Este año, atraídas por el cambio de motores, se han incorporado Audi y Cadillac y se valora el interés de BYD, el mayor fabricante chino de vehículos eléctricos.

Por eso el equilibrio es tan complicado: los cambios deben satisfacer a quienes pilotan, pero no a costa de regresar a la combustión pura. Habrá que ver, además, cómo afectan las modificaciones a las escuderías, con Mercedes como posible perjudicada y McLaren y Red Bull como posibles beneficiadas. De momento, en Shanghái, este domingo, todo seguirá igual: adelantamientos exagerados, coches parados y maniobras extrañas en el circuito chino.

La "trampa" del '8' de Kroos y los focos de la capitanía, dolor y gloria de Fede Valverde: "Se puso una presión extra él mismo"

La “trampa” del ‘8’ de Kroos y los focos de la capitanía, dolor y gloria de Fede Valverde: “Se puso una presión extra él mismo”

La histórica primera parte ante el Manchester City le dio la vuelta a la temporada de Fede Valverde. Y quién sabe si a su carrera en el Real Madrid. El uruguayo ha vivido unos meses complicados en Valdebebas, autoexigido por el dorsal número 8 heredado de Toni Kroos, por la responsabilidad del brazalete que dejó Luka Modric y del que se ausentó Dani Carvajal por lesión, y condicionado por un nivel deportivo del equipo que provocó disputas internas y cambios de entrenador. Todos esos ingredientes explotaron en la coctelera del uruguayo, que terminó ante el City conquistando su gran noche en Chamartín.

Pero vayamos por partes para entender la gran liberación que supuso el hat-trick del miércoles para el de Montevideo. «En este año ha madurado mucho», admiten a este periódico los que mejor le conocen. Fede Valverde siempre había sido un complemento. Uno extraordinario, pero un complemento. El cuarto centrocampista al lado de un tridente icónico como el formado por Casemiro, Kroos y Modric, el comodín para todos los entrenadores, el futbolista que hacía grupo a nivel interno, el chico lejos de los grandes titulares. Sin focos.

Todo eso cambió después de la Copa de Europa lograda por el Madrid en Wembley. Kroos dejó su '8' y se lo otorgó a Valverde. Un número y una gran responsabilidad. «Se puso una presión extra él mismo, fue un poco trampa», reconocen en Valdebebas. La ausencia del alemán, el ocaso de Modric y las necesidades del Madrid cargaron la espalda de Valverde, obligado a dar un paso adelante en un centro del campo que no funcionaba igual.

La polémica de Kazajistán

Llegaron las comparaciones, las críticas externas y la reflexión interna en casa con su familia y amigos. Más presión. Y llegaron las lesiones. Y Valverde un día fue mediocentro, otro día extremo y otro día lateral derecho. Y llegaron las ruedas de prensa. Y las frases equivocadas en el momento equivocado sin la explicación ni el contexto adecuado. «No nací para ser lateral», dijo en Kazajistán, en septiembre. Y más críticas. Y llegó el runrún con Xabi Alonso. Y los rumores. Y el foco, junto a Mbappé, Vinicius y Bellingham, para el uruguayo, convertido ya en capitán. «No se puede decir que me niego a jugar», aseguró en un comunicado después de ser suplente, no calentar en la previa y no disputar ni un minuto en Almaty.

En ese momento, Valverde se encerró en terreno propio. Trabajó con su círculo más cercano en cómo darle la vuelta a la situación deportiva, mental y mediática, y encontró premio. «Llevas el '8', pero no tienes que ser Kroos», fue una de las reflexiones finales. El uruguayo lo terminó de entender y la ayuda del entorno, compañeros y cuerpo técnico le empujó a su mejor momento. El City.

De Xabi a Arbeloa

Para Alonso, Valverde era clave, pero las lesiones le obligaron a ponerle de lateral, donde defensivamente sufría a pesar de que con el físico lo compensaba todo. La llegada de Arbeloa y la vuelta de Trent y Carvajal han empujado a Valverde de nuevo al centro del campo, escorado en una banda derecha desde la que puede correr, presionar, apoyar en corto, desmarcarse en largo, llegar al área, defender... Lo hace todo, como en épocas anteriores. «Es el Juanito del Siglo XXI», se empeña en repetir Arbeloa, enamorado del uruguayo.

«Hemos tragado mucha mierda y hemos pasado por momentos malos, creo que bien merecidos, que al final nos han hecho cambiar y madurar», admitió hace dos semanas en zona mixta. Lo decía por el vestuario y por él, que el miércoles ante el City volvió a disfrutar «como hace tiempo que no disfrutar». «Realmente estoy triste», admitió en Kazajistán en septiembre.

A sus 27 años, la crítica a su esfuerzo le dolió más que la futbolística. Pero todo eso parece superado ya por los tres goles al City. De camino, su tercer hijo, otro premio a una temporada que empezó con curvas y puede terminar consolidándole todavía más en el club.

Los tentáculos alargados de Marruecos en el fútbol español: el "no" de Iniesta, la duda de Xavi, la opción Alonso, la insistencia en Pitarch, la final del Mundial...

Los tentáculos alargados de Marruecos en el fútbol español: el “no” de Iniesta, la duda de Xavi, la opción Alonso, la insistencia en Pitarch, la final del Mundial…

El teléfono de Rabie Takassa echa humo. Hoy, ayer y siempre desde hace una década. En 2014 se mudó a Madrid y ha convertido la capital española en el eje neurálgico de su trabajo. Desde ella llama, visita y convence a los futbolistas para que crucen el Estrecho y «vuelvan a casa», a Marruecos. Es el jefe de captación de la Federación africana, el gran culpable de la repatriación deportiva de los Achraf, Brahim o Abde que han transformado la realidad futbolística de la selección marroquí. Una realidad que en el Complejo Deportivo Mohammed VI, centro de operaciones del país a nivel deportivo, quieren llevar a otro nivel de la mano de más talento español: tantearon a Andrés Iniesta, pensaron en Xabi Alonso, insisten en Xavi Hernández y desean a Thiago Pitarch.

Takassa no se conforma, porque tampoco se conforma Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación, ni Mohammed VI. El Rey es clave en todos los movimientos del país, incluido ese que pretende 'robarle' la final del Mundial 2030 a España para llevársela a Casablanca, donde están construyendo el estadio más grande del mundo, con capacidad para 115.000 personas. El teórico socio débil de la candidatura lleva varios años moviendo los hilos dentro de la FIFA para ganar cada vez más peso y la amistad entre Mohammed VI, Infantino y el príncipe heredero de Arabia Saudí compite ya con la buena relación española con los saudíes.

La situación de Pitarch

El último intento de Rabat tiene que ver con una joven promesa. Marruecos está muy pendiente del futuro de Thiago Pitarch, jugador de moda en el Madrid. El joven nacido en Fuenlabrada disputó el último Mundial sub'20 con España y parece decidido a hacer carrera en España, pero su ascendencia marroquí (su abuelo es de Alhucemas) ha levantado la alerta en Rabat y en su red de ojeadores, que ya le ha observado de cerca. A él y a muchos, con visitas en cada concentración de las inferiores en la Ciudad del Fútbol.

La idea en Las Rozas es que Pitarch navegue con calma por las distintas inferiores españolas, con una convocatoria este mes de marzo con la sub'21 como paso lógico tras su participación en la Copa del Mundo sub'20. Pero claro, en Marruecos todo funciona mucho más rápido, más tentador. Es improbable que De la Fuente se atreva a llamarle para el Mundial de este verano y en Marruecos, sin embargo, nadie lo descarta si tiene continuidad en el Madrid durante estos meses. «Encaja perfectamente en el proyecto», aseguran a este periódico fuentes cercanas a la federación africana, que admiten que el «factor emocional» siempre ayuda. «Da igual que hayas nacido en España, Marruecos se lleva en la sangre», reconocía hace unos días Abqar, defensa internacional del Getafe, en una entrevista con EL MUNDO. Ese factor emocional ha servido con las actuales estrellas (Hakimi y Brahim) y con jóvenes nacidos en España que habían sido internacionales en las inferiores de la RFEF y que al hacerse mayores se fueron su selección «familiar».

El "no" de Iniesta

Y no sólo quieren los pies de futbolistas nacidos en España, quieren a sus leyendas. El caso de Andrés Iniesta es curioso. El autor del gol que dio a España su único Mundial se retiró en 2024 y desde entonces ha estado metido en diversos negocios deportivos y no deportivos mientras se sacaba el título de entrenador. Y ahí ha surgido la oferta de Marruecos, que le quería como director deportivo. Le invitaron a la final de la Copa África y le ofrecieron plenos poderes, teniendo hasta cuatro reuniones presenciales para tratar la situación, pero al final el español declinó la propuesta, aunque se filtró que había aceptado, porque quiere ser entrenador.

Un caso diferente es el del banquillo. Según pudo saber este periódico, Marruecos se interesó por Xabi Alonso y Jorge Sampaoli, y aunque han dejado como sustituto de Walid Regragui a Mohamed Ouahbi, campeón del Mundial sub'20, el hombre al que quieren en Rabat es a Xavi Hernández.

La Federación marroquí se ha reunido en varias ocasiones con el catalán, sin equipo, y éste les ha transmitido su preferencia por empezar después del Mundial porque la presión en el país de cara a la cita veraniega después de las semifinales del 2022 y la final de la Copa África perdida este invierno es gigante. Pero el proyecto le interesa.

En Rabat, los nuevos españoles que lleguen se encontrarían con Jorge Vilda, actual seleccionador femenino, ex también de la Federación española. Una muestra más de cómo Marruecos está ampliando sus tentáculos por todos los niveles del fútbol español. Todo lo vigilan, en el césped, en el banquillo y en los despachos.

La increíble historia de un fan del Barça que se equivocó de estadio y terminó en un partido de la Tercera División inglesa a 600 kilómetros de St. James's Park

La increíble historia de un fan del Barça que se equivocó de estadio y terminó en un partido de la Tercera División inglesa a 600 kilómetros de St. James’s Park

El martes por la noche recibieron una visita muy inesperada en St James Park. Se trataba de un joven de 25 años, vestido con ropa de montaña y con una enorme mochila a la espalda. El joven se acercó tímidamente a los stewarts con su teléfono en la mano para mostrarles la entrada. Quedaba poco para que comenzara el partido y la afición ya recorría nerviosa los aledaños del estadio. Entonces, el sudor frío. "Perdona, pero aquí no vas a ver el Newcastle - Barcelona", le dijeron en la entrada al español.

El teléfono de este aficionado del Barça mostraba un ticket para el partido que su equipo jugaba frente al Newcastle en St James' Park que no el St James Park. Un pequeño apóstrofe hace la diferencia. Esa diferencia son 600 kilómetros: los que hay entre la ciudad del norte del país donde jugaban Lamine Yamal y compañía y la del condado de Devon, en el sur, donde lo hacía el Exeter City. También en los propios estadios, mientras el St James Park del Exeter puede acoger a 8.000 aficionados, en el del Newcastle, con apóstrofe, caben 52.000.

Así, cuando el stewart sacó de su error al aficionado este se quedó "devastado". "Se le vio muy asustado, perdido y muy solo", comenta a este periódico Josh Denman, un aficionado del Exeter que presenció toda la escena. Dice que al principio pensó que era una broma que le habían hecho sus amigos o que se trataba de algún vídeo para Tiktok o Youtube. "Yo ya estaba esperando ver aparecer las cámaras", añade.

Apunta que el joven tenía un inglés bastante pobre y que había cogido un tren desde la estación de Paddington en Londres y que había terminado aquí con su entrada deseando ver a su equipo, que terminaría empatando frente a las urracas en el verdadero encuentro. Entonces, los stewarts avisaron a Adam Spencer, Supporter Experience Officer del Exeter City Football Club, de lo que había ocurrido y mandaron al joven a hablar con él.

Este le repitió la historia como pudo y le contó que había pagado 100 libras (116 euros al cambio) por una entrada que ya no podría disfrutar. El responsable de los aficionados del Exeter, al principio incrédulo y luego ya apenado por la situación del aficionado decidió invitarle al partido que se disputaba esa misma noche en el St James Park sin apóstrofe. Jugaba el Exeter City frente al Lincoln City, partido perteneciente a la jornada 36 de la tercera división inglesa, lo equivalente a la Primera RFEF española.

Spence, intentando animar al aficionado culé, le dijo que él prefería "ver a Reece Cole que a Lamine Yamal". Cuenta a este periódico que el chico se sentía muy avergonzado y que no quiso que se conociera su nombre ni consintió hacerse una foto para contar su historia. Lo que sí hizo fue entrar al estadio, al menos a ver el primer tiempo entre ambos equipos. "En el segundo ya no le vi, quizás se fue a un hotel a ver la segunda parte del Barça por la televisión", explica Spence y se ríe de que suelen que "el verdadero St James Park es el nuestro".

Decepción paralela

La historia termina con que ninguno de los dos equipos logró el resultado deseado. Mientras el Exeter fue derrotado por un solitario gol de Tom Hamer en el minuto 32, el Barça salvó el empate en el último suspiro del encuentro con un penalti transformado por Lamine Yamal. Drama en los estadios y en el viaje de este joven aficionado que nunca podrá ya olvidar la diferencia de nombre entre ambos estadios. "Yo creo que llegó siguiendo el teléfono y se confundió", explica Josh.

Nadie se pudo enterar si este fan del Barcelona voló a Londres y ya se perdió en la estación de tren o si ya vivía en Londres, aunque lo segundo, a juzgar por su capacidad de comunicación, parece más improbable. Tampoco se sabe si consiguió volver a su destino después de esa equivocación. Al menos, la vuelta del partido de Champions entre Barcelona y Newcastle es en el Camp Nou. Malo será que el joven termine en un partido entre el Sabadell y el Europa.

El Madrid de Arbeloa rompe su "Día de la Marmota": "Se crea un ambiente un poco tóxico, se nos ha faltado al respeto"

El Madrid de Arbeloa rompe su “Día de la Marmota”: “Se crea un ambiente un poco tóxico, se nos ha faltado al respeto”

En la previa del partido contra el Manchester City, Álvaro Arbeloa le habló al vestuario del Real Madrid sobre la película 'Atrapado en el tiempo', también conocida como 'El día de la marmota'. En ella, y en un modo muy resumido, el personaje interpretado por Bill Murray repite sin cesar el mismo tipo de día hasta que consigue romper el fenómeno actuando de manera diferente a cómo lo estaba haciendo. Arbeloa notaba que su Madrid estaba repitiendo demasiados defectos en demasiados partidos y contra Guardiola no se lo podía permitir. Funcionó en el ejemplo, aunque la plantilla del conjunto blanco era demasiado joven para conocer el film.

"Hablaba con ellos de 'El día de la marmota' y nadie sabía lo que era. Es que soy una generación diferente. Nadie había visto 'Atrapado en el tiempo'. Asencio me decía que la habían estrenado 10 años antes de que él naciera. La cuestión es que quiero que crean que son muy buenos, pero que tenemos que ser un muy buen equipo, pensando colectivamente. Está claro que hay duelos contra tu par, pero esto va de ser un equipo e igual que el otro día en Vigo dimos un gran paso, ojalá esto sea un punto de inflexión. Veremos el sábado, ante un rival que ha tenido mucho tiempo para preparar su partido y nosotros mucho menos", reflexionó el entrenador salmantino, muy contento con la imagen de su equipo.

Ese 'Día de la marmota' madridista se ha repetido demasiadas veces en la última temporada y media. Un equipo plano, sin ideas, lento con y sin balón y sin una pizca de tensión competitiva. Ante el City fue todo lo contrario. Sin Mbappé, Bellingham, Rodrygo, Ceballos, Militao, Carreras ni Alaba, el Madrid presionó la salida de balón rival, fue vertical con balón, intenso en los duelos individuales, generoso en el esfuerzo... Lo tuvo todo. Y el Bernabéu se lo premió con una de las grandes ovaciones de la temporada.

"Hemos ganado un partido y aquí no celebramos victorias, celebramos títulos. Si nos relajamos, nos lo harán pagar", admitió Arbeloa, que insistió en que "hemos sido un equipo con mayúsculas". "Somos el Real Madrid. Dije que les íbamos a mirar a los ojos y lo hemos hecho. Se ha demostrado que puedo tener razón", señaló el entrenador.

"No hay excusas"

En los pasillos del estadio, los jugadores del Madrid sacaron pecho por el esfuerzo realizado. "Cuando trabajamos juntos podemos hacer grandes cosas", reconoció Valverde, "el jugador más infravalorado del mundo", según su compañero Alexander-Arnold. "No hay excusas cuando juegas en el Madrid. Tenemos que ganar todas las competiciones y da igual a quién tengamos delante", insistió el inglés.

Más duro y reflexivo fue Thibaut Courtois, que nunca se esconde ni negocia sus palabras. El belga pasó por la zona mixta del estadio y repasó las últimas semanas y los últimos meses, muy duros a nivel mediático para el equipo.

"En mi primer año aquí estábamos mucho peor y para mí no había este ambiente un poco tóxico, entre comillas. Que cada cosa está fatal y horrible, y cuando se pierde se toca el fondo. Es verdad que estamos teniendo una temporada de altibajos, pero para mí donde se falta más al respeto es al vestuario es cuando se dice que no somos profesionales, que pedimos no jugar en Albacete, que mandamos más que el míster... Eso me parece mal, porque nosotros somos profesionales y hacemos lo que nos pide el míster", resumió el portero, que no evitó los temas más polémicos de este curso: "Nosotros no estamos ahí diciendo 'bueno, hoy no nos apetece salir a entrenar'. Obviamente no existe eso, somos el Madrid y esas cosas aquí no pasan, pero a veces salen esas cosas y se crea un ambiente tóxico con los aficionados que piensan que nosotros hacemos lo que nos apetezca", repitió, y dejó claro que "nosotros no le hemos hecho la cama a Xabi Alonso". "Que no nos gusta ver vídeos, la táctica... Soy un profesional, si me tengo que ver un vídeo de una hora lo veo, no hay problema. En la NFL ven vídeos todo el día y no hay problema", comentó.

Courtois volvió a ser capital en el triunfo del Madrid con una excelente parada ante un disparo de O'Reilly y con el pase del 1-0 a Valverde. "Saben que tengo un gran golpeo en largo. Muchas veces la gente dice que no juego bien con los pies. Sé que no soy Ter Stegen, pero tengo un buen golpeo, sobre todo en largo. Hoy ha salido bien", finalizó.