Último partido del 'dúo dinámico' en Champions en el Metropolitano: "Koke y Antoine, con la edad que tienen corren y juegan..."

Último partido del ‘dúo dinámico’ en Champions en el Metropolitano: “Koke y Antoine, con la edad que tienen corren y juegan…”

Corría el minuto 85 cuando Diego Simeone le gritaba a Antoine Griezmann si le retiraba del campo. Quedaban aún dos cambios a los rojiblancos y el Cholo veía cansado a su estrella. Le respondió el francés con un gesto de que aguantaba. Aunque se veía fundido, eran los últimos minutos del galo en Champions en el Metropolitano. Los quería disfrutar 97 encuentros después. "Parece que Griezmann pasa el partido y, en vez de cansarse, empieza a encontrar lugares para hacer algo diferente. Pensé en sacarlo, pero dije: 'no, vamos a dejarlo porque siempre pasa algo'", apuntó su entrenador.

Y pasó, pero el palo se encargó de quitarle la gloria al francés en su despedida. Hubiera sido el tanto de la victoria tras el empate de penalti de Julián Álvarez unos minutos antes. "Tuve tres, pero no pude tocar la red, en la vuelta seguro. Hicimos un gran trabajo todos y nos tenemos que quedar con el segundo tiempo", expresó el galo en la televisión en la entrevista postpartido. La UEFA debió ver lo mismo que alabó su técnico: "jerarquía, talento y calidad", para darle al francés el premio MVP.

Aunque, para ser justos, esos piropos también los lanzó Simeone a Koke, el motor incombustible del Atlético de Madrid, que sumaba 116 duelos en la máxima competición continental. Fue ante el Arsenal el jugador con mayor número de recuperaciones, nueve, y el segundo en acciones con balón (81) y en pases totales (70). "Tenemos a Koke y a Antoine, que con la edad que tienen corren y juegan... Tenemos un desafío fantástico", lanzó el argentino sobre sus pupilos más veteranos.

El Arsenal ha sido el testigo de excepción de este último partido europeo juntos en el Metropolitano de estos dos amigos que han llevado al club rojiblanco a cotas impensables. Aunque queda la cima. "Ojalá que podamos darle la final de Budapest, yo intento disfrutar de Grizzy todos los días y además de ser un grandísimo jugador, como persona es increíble", alabó Johnny Cardoso, su compañero ayer en el centro del campo y con el que, juntos, consiguieron deshacer el empuje gunner.

Otro jovenzuelo que llegaba a los 116 partidos en Champions era un Oblak que, gracias a un excelso trabajo de su defensa, tuvo poco trabajo en su arco. "Queríamos la victoria , pero no la conseguimos y eso no cambia que hayamos hecho un buen partido", declaró el esloveno sobre la gran ocasión perdida para irse con ventaja a Londres. "Está todo abierto", añadió el guardameta que dice que hay que "ir a ganar a domicilio" y valoró que el equipo está "atacando muy bien".

Es cierto que los rojiblancos lideraron todas las estadísticas ofensivas. Dispararon más veces, 18-11, con más acierto, 4-2 más un larguero de Griezmann, y dominaron la posesión 52%/48%, así como la estadística de los goles esperados, 2,22 frente a 1,5. Aunque los tantos llegaron de penalti. Algunos, polémicos.

Polémica arbitral

En un duelo de control, sólo los errores inclinaron la balanza. El primero fue de Hancko por empujar en el área a Gyokeres. Lo que viene a ser un empujín, más bien. "El primero no me pareció. En semifinales de Champions se necesita un penal que sea penal", criticó Simeone, aunque no quiso el argentino abundar en la actuación arbitral.

Mikel Arteta, en cambio, sí que lo hizo en gran parte de su comparecencia tanto en las entrevistas postpartido de las televisiones como en rueda de prensa. "Cuando luchas tanto nueve meses por estar aquí, esto no puede pasar", se quejó el vasco sobre el penalti del que se retractó Makkelie a instancias del VAR por un pisotón de Hancko a Eze. Para el técnico del Arsenal, esa acción decidió el partido. Pero no la eliminatoria. Quedan, mínimo 90 minutos en Londres, para decidir el primer finalista de Champions. Y Koke y Griezmann, el 'dúo dinámico' rojiblanco, miran al 30 de mayo con la ilusión de unos colegiales.

La queja del expulsado Itoudis y la respuesta de Scariolo: "Hasta que el partido se ha embarrado"

La queja del expulsado Itoudis y la respuesta de Scariolo: “Hasta que el partido se ha embarrado”

Dimitrios Itoudis tiene 55 años, hizo un master como asistente junto a Zeljko Obradovic en el Panathinaikos y sabe lo que es ganar dos Euroligas como primer entrenador con el CSKA de Moscú. Sabe lo que cuesta el respeto en Europa y hasta donde se puede llevar el histrionismo en los banquillos. Tampoco está mal rodeado en este nuevo rico que es el Hapoel de Tel Aviv: su millonario presidente, Ofer Yannay, se presentó en el Palacio con una bufanda en la que se veía el escudo del Valencia Basket (¿?).

Para saber más

Itoudis se pasó todo el primer partido de la serie de cuartos de final fuera de sí. Algo habitual en él, por otra parte. Pero esta vez consiguió, puro empeño, que le expulsaran por dos técnicas al comienzo del último cuarto con ya (casi) todo perdido para su equipo ante el avasallador Real Madrid. Consciente de que la primera batalla estaba entregada, estaba preparando la segunda. También en sala de prensa.

Bien estudiado el mensaje, el técnico de Hapoel se ciñó (supuestamente) al dato estadísticos. "En tres partidos esta temporada contra el Madrid, ellos han lanzado 64 tiros libres y nosotros 34", dijo y lo repitió varias veces. "Esto es un hecho, no quiero ser sancionado", avisó. Tirando la piedra y escondiendo la mano. No especificó que en la derrota de un rato antes el Madrid lanzó 20 y su equipo 14. Es decir, casi todo venía desde atrás, de los partidos de temporada regular que también cayeron del lado blanco.

Scariolo, tras la victoria ante el Hapoel.

Scariolo, tras la victoria ante el Hapoel.EFE

Scariolo compareció a continuación. Traía cara de agotamiento y de felicidad no plena. La victoria fue estupenda, aunque el final de partido se enredara. Pero, lo que más le preocupaba sin mencionarlo mucho al técnico italiano era la lesión de Tavares. "Sin Edy nuestro equipo es diferente. Todo cambia con o sin él", admitió, para después elogiar la labor de sus sustitutos, Usman Garuba y Alex Len. Y la ayuda que tuvieron en el rebote de otros como Lyles y Okeke. A pesar de todo, Dan Oturu, poderosísimo, firmó 17 capturas en el Palacio.

Al ex seleccionador no le gustaron demasiado los últimos cuatro minutos, aunque la victoria no peligrara. "Estamos contentos por haber empezado la serie con triunfo y por cómo hemos jugado la gran mayoría del partido. Hasta que se ha embarrado con una serie de episodios en la cancha que lo han llevado a un terreno diferente y también por culpa nuestra, por lo que hemos perdido algo de tranquilidad y concentración", admitió. Sin señalar directamente al que, indirectamente, había 'embarrado' el duelo. Eso sí, Scariolo fue tajante en la respuesta al asunto de los tiros libres. Lo hizo con tanta elegancia como contundencia: "Toda la temporada, independientemente del rival, vamos mucho al tiro libre. Tenemos jugadores con peso que atacan el poste bajo y son capaces de penetrar, y es una parte importante de nuestro plan de partido".

"El siguiente partido no va a ser igual a este. Hapoel jugará a su nivel", añadió, consciente de que la batalla del viernes (20.45 h., Movistar) nada tendrá que ver y que Atenas está a la vez tan cerca y tan lejos. Tanto tendrá que decir la enfermería. La blanca con Tavares y la roja del Hapoel con Elijah Bryant, su referente, visiblemente mermado toda la noche en el Palacio: fue la primera vez en toda la temporada que se quedó a cero en anotación.

Rafael Jódar: valiente, agresivo y altamente cualificado

Actualizado

Pese a que venía a Madrid con la bien ganada impronta de su paso por las semifinales del Conde de Godó y ya con un título ATP en el bolsillo, era difícil de imaginar que Rafael Jódar completase un torneo como el que ha hecho, metiéndose en sus primeros cuartos de final de una Masters 100.

No nos quedemos solo en el partido de ayer ante todo un número 1 del mundo como Jannik Sinner, a quien, por cierto, exigió lo suyo, sino que valoremos globalmentge su paso por la Caja Mágica, con victorias tan brillantes como las logradas ante Alex de Miñaur y Joao Fonseca e incluso en partidos trampa como el que solventó ante el checo Kopriva. Estamos ante un buen competidor, de alta capacidad técnica, eficaz tanto de derecha, donde golpea con mucha rosca, como de revés, que saca y resta bien, es rápido y va siempre a por los puntos.

Con todos esos ingredientes, ha dado un salto sideral en estas últimas semanas y tendrá que acostumbrarse a tener muchos ojos encima de él. ¿Qué buen aficionado al tenis no va a estar pendiente de la evolución de Rafa Jódar?

Ahora le toca procesar, digerir, pensar y analizar, acostumbrarse a soportar los focos, a mantener la adecuada distancia con respecto a ellos. Estoy segura de que este chico tímido, con los pies en el suelo, rodeado de su familia y de un buen equipo, va a sa ber metabolizar la nueva situación. Así se desprende de su discurso sinceramente humilde, de las ganas de aprender y de su actitud en la cancha.

De momento ha demostrado que sabe manejar las expectativas y estar a la altura ante un todo un número 1 del mundo y poseedor de cuatro títulos del Grand Slam, a quien llegó a comprometer en distintos momentos del partido, aunque no pudiera rentabilizar sus oportunidades.

De estas derrotas también se sacan muchas conclusiones. Se ganó el desafío de encontrarse con Sinner al otro lado de la red, de probar la velocidad de su pelota y de ver cómo responde ante las dificultades. Los grandes jugadores te muestran el camino. De momento el italiano está a otro nivel, pero estoy segura de que la nueva estrella del tenis español podrá estrechar las distancias en un futuro no demasiado lejano.

La impronta de Rafael Jódar, una estrella en ciernes: "Lo que está haciendo es increíble"

La impronta de Rafael Jódar, una estrella en ciernes: “Lo que está haciendo es increíble”

Actualizado

"What a player!", escribió Jannik Sinner sobre Rafael Jódar en la cámara de televisión después del partido. Los elogios del italiano con ese "¡Qué jugador!" se vieron ampliados en la rueda de prensa posterior al duelo de cuartos de final del Masters de Madrid en el que le derrotó por 6-4 y 7-6 (0) después de una hora y 57 minutos.

"Al saludarnos en la red le dije que siguiera trabajando y mejorando. Es un jugador de alta calidad. Mi consejo es que se mantenga lo más posible ajeno a la presión. Lo que está haciendo es increíble, pero cuando la presión se te mete en la cabeza las cosas son más difíciles. Sé que su padre está creando una burbuja alrededor de él", dijo el número 1 del mundo.

No se trata de mera cortesía. Sabedor de sus andanzas y de que viajaban por el mismo lugar del cuadro, Sinner no dudó en presenciar en directo, en la pista Manolo Santana, donde el español ha disputado todos sus partidos, su encuentro de segunda ronda ante Alex de Miñaur, a quien Jódar tan sólo concedió cuatro juegos, y le ha seguido el rastro a lo largo de todo el torneo.

El impacto del nuevo fenómeno del tenis mundial, que el próximo lunes será 29º en el ránking, es brutal. Madrid despidió este miércoles con los lógicos honores a quien se ha encaramado por derecho como uno de sus nuevos ídolos. A falta del mejor tenis que le distinguió en su formidable periplo durante el torneo, Jódar, 19 años, presentó un combate digno ante Sinner, pero el techo del número 1 del mundo se reveló demasiado alto para este chaval capaz de despertar la ilusión entre una hinchada huérfana de la magia de Carlos Alcaraz, ausente del torneo por lesión por segundo año consecutivo.

Discurso humilde

"Trataré de aprender de este partido para el futuro. Veré el partido y analizaré las cosas que he hecho bien y las que hecho mal. Es mi primer año en el circuito y sé que estoy en un proceso de aprendizaje. No creo que por estos resultados sea mejor de lo que realmente soy. Tengo los pies en el suelo y sé que todo el mundo te puede ganar", dijo el también reciente semifinalista del Conde de Godó ante los medios.

Jódar no pudo aprovechar ninguna de sus seis oportunidades de rotura, dos de ellas en el primer parcial, con el partido aún parejo, y las otras cuatro en sendos juegos mediado el segundo set, con el italiano mostrando dudas con el servicio, lejos de percutir con el tenis al que nos tiene acostumbrados. Ahí le faltó al español el cuajo necesario para un desafío de semejante dimensión, mientras que su oponente encontraba las soluciones para llegar hasta un desempate donde no hubo color.

"Quiero analizar cómo he jugado esos puntos. Ahora mismo no los recuerdo muy bien", comentó sobre las opciones de rotura de las que no obtuvo provecho.

No parece que estemos ante un fenómeno circunstancial. Con unos resultados que le han proyectado de manera vertiginosa, el madrileño, que ocupaba el puesto 896º a principios de 2025, será cabeza de serie en Roland Garros, en su segundo grande en el cuadro principal tras caer en segunda ronda en el Abierto de Australia. Antes podremos verle en el Masters 1000 de Roma, último torneo antes de la gran cita en París.

Bajo techo debido a la lluvia, en unas condiciones más favorables para su oponente, el tenista de Leganés no se amedrantó después de un primer set que se le esfumó en un par de juegos erráticos. Mantuvo sus señas de identidad, yendo a por los puntos, si bien con menos orden y acierto que en los encuentros precedentes.

"Han sido cuatro partidos muy buenos ante rivales muy distintos, pero todo eso no cambia nada. Ha sido una experiencia muy bonita aquí, en Madrid, pero sé que queda mucho camino", insistió, en el discurso humilde del que lleva haciendo gala desde su estallido en el circuito.

Campeón el pasado año en Paris-Bercy y este curso en Indian Wells, Miami y Montecarlo, Sinner se encuentra a dos victorias de convertirse en el primer jugador capaz de conquistar cinco Masters 1000 consecutivos. No pierde un partido en un torneo de este rando desde que se retiró por calambres ante Tallon Griekspoor el pasado 5 de octubre, en Shanghai.

De los goles de Julián Álvarez a la varita de Griezman: "Mi gran ilusión es llevar al Atlético a la final de Budapest"

De los goles de Julián Álvarez a la varita de Griezman: “Mi gran ilusión es llevar al Atlético a la final de Budapest”

El Atlético de Madrid se sostiene en la pelea por llegar a la final de la Champions de Budapest por el coraje de una leyenda incombustible como Koke, por el perfecto encaje de un recién llegado como Marc Pubill pero, sobre todo, por los goles de Julián Álvarez y la varita mágica que, aunque pasan y pasan los años, sigue teniendo Antoine Griezmann. "Mi gran ilusión es llegar a la final. Me preparo para ello", confesaba el francés que estrelló el 2-1 en el minuto 62 en la cruceta.

Hasta entonces había sido Julián Álvarez quien visualizó ante todo el Metropolitano que carga a su espalda el peso del ataque cuando lo necesita. Su balance goleador es extraordinario. Ha marcado 10 goles en 14 partidos y ha repartido cuatro asistencias. Solo en cinco encuentros europeos no ha visto portería y se ha sobrepuesto a los malos recuerdos de aquel fatídico doble toque. Anoche tuvo un penalti y, sin dudarlo, lo marcó para igualar con una decena de goles desde los 11 metros a un mito como Milinko Pantic. Su figura en las eliminatorias clave de la competición se ha agigantado.

De hecho, se han convertido en el jugador rojiblanco que más goles ha marcado en una temporada en Champions. Al Tottenham en octavos le hizo tres y en el duelo de cuartos ante el Barça apareció en el Metropolitano para cerrar la eliminatoria. El Arsenal era una estación más hacia Budapest. El argentino detectó la laguna que se abría entre la espalda de Declan Rice y la defensa de Saliba y Gabriel y, desde ahí, anunció peligro. Primero con un remate que salvó Raya; después cabeceando un centro de Pubill. Su trabajo no solo era cazar el gol, sino presionar la salida de balón de un equipo que arriesga mucho y, en ocasiones, se equivoca. En ese corte del césped iba a jugar su partido.

Esta vez apareció poco Lookman y Griezmann anduvo más ocupado en llevar la manija que en pisar el área en la primera parte. Tampoco colaboró Giuliano Simeone. Se llevó un golpe en el costado en un salto con Hincapié al inicio del partido al que trató de sobrevivir en la primera parte, pero que le dejó en el vestuario tras el descanso. Para entonces, el Atlético ya tenía que remontar.

"El primer tiempo fue parejo, con poca posibilidad de gol para los dos. Es un equipo muy bueno, que no ha perdido en Europa y es primero en la Premier. Entraban los suplentes y eran mejores que los titulares", describió Simeone. "En el segundo tiempo, ellos bajaron la intensidad y nosotros crecimos con orden a la línea del área, donde aparecieron Griezmann y Lookman. Tuvimos ocasiones pero no pudimos", resumió..

Un árbitro de penaltis

El colegiado neerlandés Danny Makkelie fue otro de los protagonistas. No dudó en calificar de atropello el choque entre Hancko y Gyökeres en el área, y el sueco batió a Oblak. Le tocó a Atlético el árbitro que, en ocho partidos de Champions, ha señalado cinco penaltis, cuatro de ellos en los primeros duelos de la fase de grupos que dirigió. Aún le falta sumar uno más por manos de White y otro que anuló tras consultar el VAR.

"Para cobrar un penalti en unas semifinales de Champions tiene que ser penalti. Esto fue un penaltito. El contacto me pareció mínimo", defendió Simeone. No estaba de acuerdo Arteta: "En la Premier estos dos penaltis no los hubieran pitado, pero en la Champions, sí. Lo vimos ayer. Luego no entiendo que no vea penalti a Eze", se lamentó.

A la Araña al Principito les tocó jugar también contra eso, en contra y a favor. En la segunda mitad, su veneno emergió. "A nivel de intensidad, presión y colocación, ha sido mejor. Hicimos arreglos para presionar y vascular mejor .Tenemos que seguir así en Londres. Va a ser un partido bonito para jugarlo, y también para sufrirlo en casa o en el estadio", advirtió Griezmann.

Julián Álvarez se benefició de ese trabajo tratando de sacar oro de una falta colocadita a la escuadra. Incluso le dio para dejar solo a Lookman ante Raya. Le decía Simeone desde el banquillo que buscara portería y no dejó de hacerlo. Lo logró de penalti y su nivel de confianza creció hasta llevarle a intentar marcar un gol olímpico. Su noche la amargó un golpe en el tobillo que le obligó a retirarse en el 74. "Le harán pruebas para ver qué tiene", dijo Simeone. Seis días quedan para el partido de vuelta, para el que también es duda Sorloth, que no pudo jugar al resentirse en el calentamiento de unas molestias.

No dejó de jalear el Metropolitano, que se convirtió por una noche en el Calderón, con 70.000 almas empujando para que su equipo volviera a una final de Champions. A la cita con la historia no quiso faltar el rey Felipe VI, que acudió al palco invitado por el Atlético. Fue como aficionado, porque se le atribuye sentimiento rojiblanco, y no como jefe de Estado en acto oficial, algo que la Casa Real se encargó de puntualizar. Junto al Rey, y con menos habilidad para esconder los nervios antes y durante el partido, estuvo el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, ferviente seguidor atlético que, con profunda emoción, cantó el himno como si estuviera en su asiento de abonado.

La rabia del Atleti

La rabia del Atleti

Actualizado

La rabia del Atleti en su juego, en su querer. Y la rabia de solo haber empatado ante un Arsenal sin pólvora que también, en el Metropolitano, demostró que es solo una caricatura de sus mejores momentos en los dos tercios de la temporada.

De todas formas, dado el momento catatónico del Arsenal, con su angustia por perder la Premier League y su obligación de ganar, le lleva a una angustia de la que no sé si podrá salir.

Esta vez, Simeone no apareció con un Atleti insultante, con un dominio abrumador como frente al Barcelona. Quizá el cansancio también aniquiló la fuerza de otras ocasiones.

El calendario para el Atleti ha sido canallesco. Hace unos diez días jugó hasta la asfixia su final ante la Real Sociedad. Ha tenido que sufrir sacrificios muy cruentos con dos eliminatorias ante el Barcelona. Creo que Koke y Griezmann, los dos más veteranos, eran los más perjudicados.

Aun así, Julián Álvarez se jugó las piernas en el partido. Y hay que recordar que, antes del regalo del penalti al Arsenal, el argentino disparó con una fuerza y un ángulo fenomenales. Pero David Raya impidió el gol.

El Arsenal no tuvo siquiera una sola ocasión de gol, salvo el penalti más que dudoso que marcó Gyökeres, que me parece un "bluff" para lo que pagaron los árabes del Emirates.

No sé qué tipo de estimulación tomaron los jugadores del Atleti durante el descanso, porque salieron a arrasar y acogotaron a un Arsenal que parecía un equipo grotesco, solo protegido por su retaguardia y, naturalmente, por David Raya.

El meta español hizo dos paradas magníficas. Lookman no marcó de forma inverosímil, pero hasta los veteranos Griezmann y Koke se repusieron, hasta tal punto que, cuando el Arsenal se agotaba en su angustia por imponerse a los rojiblancos, el francés hizo una de las suyas, pero su sutil disparo se estrelló en el larguero.

Y se acabó el partido. No me explico cómo Mikel Arteta es tan inútil con la artillería de Saka, con Madueke e incluso con Eze. Es un equipo que ni siquiera genera ocasiones. Hasta el teatro de Eze no fue suficiente para seguir viviendo de los penaltis.

Creo que Arteta se ha perdido en la niebla de Londres. La entrada de Ødegaard maldice el eje de juego de Zubimendi. Arteta es incapaz de dar juego y fuerza a un equipo que antes arrollaba. Creo también que tiene mucho vértigo ante el abismo de perder un título que tenía ganado. También la sombra de su maestro, el Jedi Guardiola, le maltrata psicológicamente.

Es un mal resultado, al fin y al cabo, pero el Arsenal juega peor en el Emirates. El último partido que le vi ante el Newcastle, vivió de un gol lejano de Eze a la salida de un córner, ante un Newcastle que llegó a ponerle la soga en el cuello.

Todavía hay que creer en los contragolpes del Cholo. Hay que volar con su iluminación cuando se encuentra en un callejón sin salida. El Atleti tiene vida.

El fútbol de élite también es este Atleti-Arsenal

El fútbol de élite también es este Atleti-Arsenal

El aficionado 'neutral' se pasó las 24 horas entre el sensacional PSG-Bayern y el Atleti-Arsenal haciendo de menos a la segunda semifinal. El aficionado 'neutral' tuvo el partido que anunciaba, un partido táctico definido por dos penaltis, el que adelantó a los gunners un penaltito de esos que te recuerdan dónde está el poder. El aficionado 'neutral' no se entera. El aficionado 'neutral' que criticaba era, curiosamente y en su mayoría, hincha de un equipo al que se ha cargado el Atleti dos veces este curso y de otro que no vio pasar hace un año a un Arsenal peor que el actual. El aficionado 'neutral' no importa nada, es un mero cliente en un deporte donde lo único trascendente es el sentimiento.

La gente que ve al fútbol por el espectáculo es necesaria. Lo pienso cada vez que, antes de los partidos, veo a decenas de cataríes, japoneses y venezolanos salir de la tienda del Metropolitano cargados de bolsas de a 100 euros la pieza. Son necesarios porque pagan los fichajes de Lookman y Pubill aunque no los reconocerían si coincidieran con ellos en el ascensor. Son plancton. Alimentan, pero son intrascendentes. ¿A cuántos de los cientos de miles de hinchas de Atleti y Arsenal, de esos que hoy se acuestan aún temblando, les importa un comino que un tipo en Denver se haya divertido? A ninguno. Si ahora me cruzo con uno de esos y me dice que se ha aburrido, acabo en comisaría. El fútbol de élite no son highlights.

Si la Champions, ese sueño maldito que el Atleti no suelta, es gigante no es por lo que divierte sino por lo que emociona, por lo que exige, por lo que duele. Los del Cholo, inferiores en lo individual pero impecables en lo competitivo, se levantaron en una segunda parte admirable ante un rival que cada jugador que sacaba del banquillo valía 100 millones y un árbitro loco por la música (inglesa).

El aficionado rojiblanco dormirá pensando en el palo de Griezmann, las de Lookman, el tiro de Nahuel... pero, sobre todo, dormirá soñando con Budapest. Noche tras noche hasta el martes. Porque está ahí, a un cara o cruz en Londres. Y, pase quien pase, el aficionado 'neutral' verá a uno de estos dos estupendos equipos en la final. Así debe ser porque el fútbol es mucho más que un show. Si quiere espectáculo, que se vaya al zoo, que hay monos y focas. A Budapest ya irán otros. Bien orgullosos.

Atlético y Arsenal empatan en un combate nulo y lo dejan todo para Londres

Atlético y Arsenal empatan en un combate nulo y lo dejan todo para Londres

Es raro cuando suena la campana en un combate de boxeo de pesos pesados que los púgiles se tiren a dar puñetazos al otro. El respeto impera siempre en los primeros compases. O tal vez el miedo. Dos de los cuatro pesos pesados europeos quisieron ganar sin abrir la guardia en el Metropolitano. Guantes arriba y golpes rápidos en forma de penaltis. Gyokeres y Julián metieron los goles. Se mantuvieron ambos contendientes de pie. Sin noquear al rival. Habrá que esperar a Londres. [Narración y estadísticas, 1-1]

Y eso que el Atlético salió a morder. Como esos perros a los que asoma la baba cuando enseñan los dientes, los jugadores rojiblancos fueron a complicar la salida del Arsenal hasta provocarle dos pérdidas en los primeros cinco minutos. Los laterales, Llorente y Ruggeri, doblando de manera contínua a sus extremos y Koke emulando a Benjamin Button en cada partido de esta temporada, 90 minutos más joven cada vez.

Y lo mejor del todo era ver a un Julián plenamente enchufado. Era un espectáculo el argentino repartiendo juego desde tres cuartos y llegando luego a finalizar, los primeros cinco disparos del Atlético fueron suyos así como una ocasión a los cuarenta segundos. En un eslalon en el borde del área 10 minutos después, obligó a Raya a poner a prueba los principios de De la Fuente con una mano monumental.

El Arsenal no se sentía incómodo. Quizás Odegaard era el más impaciente por llevar el cuero arriba. Tardaron los británicos 10 minutos en tener una posesión larga y 15 en gozar de su primera gran ocasión. Una cabalgada de Gyokeres, que pudo hasta con Llorente, terminó con un centro que cayó en las botas del noruego al borde del área pequeña. Su disparo lo taponó Cardoso in extremis.

El duelo era de control, todo lo contrario que el espectáculo de la otra semifinal. Con dos equipos más concentrados en no cometer errores que en hacer daño al rival. El primer córner del encuentro para los británicos llegó en el minuto 20 y un pequeño escalofrío recorrió a una grada que conocía que el Arsenal había batido el récord de tantos en la Premier con 17. No ocurrió nada y respiró tranquilo tanto el Rey Felipe VI, que había acudido en visita no oficial, como José Luis Martínez Almeida, ya más templado tras su coro del himno rojiblanco durante la salida del equipo rojiblanco.

Gyokeres celebra su tanto de penalti en el Metropolitano.

Gyokeres celebra su tanto de penalti en el Metropolitano.EFE

Pero las cosas y los nervios iban a jugar una mala pasada al futbolista que menos minutos había disputado en el último mes. David Hancko, tras una pérdida absurda en el centro del campo y con el equipo abierto, atropelló a Gyokeres en el área. Makkelie señaló la pena máxima y el sueco la transformó a la derecha de Oblak, al que le pasó el balón entre los antebrazos. Lo peor era que ese error llegaba en el minuto 44, al borde del descanso, donde las puñaladas provocan más sangre.

Había trabajo que hacer en la caseta y riesgos que tomar en el campo. El control estaba bien, pero este duelo necesitaba caos. El Arsenal se desempeña bien en el aburrimiento. Simeone tenía que recordar a los suyos que este equipo estaba hecho un flan en la Premier, que aún se la estaba jugando, y había que trasladarlo a una competición en la que este curso aún no había perdido un duelo. Este tenía que ser el primero porque en el Emirates las cosas iban a ser diferentes. Las eliminatorias son 180 minutos, pero uno no puede cambiar de asalto sin lanzar un golpe al mentón.

Riesgo controlado

Julián Álvarez, tras empatar el duelo.

Julián Álvarez, tras empatar el duelo.Manu FernandezAP

El primer movimiento fue retirar a un Giuliano tocado en el costado por Le Normand y poner al multiusos Llorente de interior. Pero lo que se vio también fue un cambio de actitud que se refrendó con tres acciones casi consecutivas: una falta directa de Julián, una contra que pudo suponer el empate si Griezmann acierta una doble ocasión y un penalti por mano de White con el que Julián, ya sí, volvió a poner las cosas en su sitio. El gol trajo colmillo al Atlético que ya se echó a campo rival y Griezmann mandó una contra al palo y el rechace terminó en córner. Se olía la sangre en el Metropolitano.

Estaba el partido esperando un chispazo o un error. Pudo llegar en una carrera de Llorente que Lookman no pudo convertir. Una jugada en la que Julián terminó en el suelo con una torsión de rodilla y el Metropolitano contuvo el aliento. Simeone respondió pronto sacando al argentino por Baena. Había una vuelta a la que llegar. Pero el error llegó del lado rojiblanco. Repitió Hancko, que pisó a Eze porque se le adelantó en el área. Makkelie pitó penalti, pero el VAR le desdijo. Eso en España...

El susto encerró al Atlético y el Arsenal se echó encima. Los rojiblancos pasaron de la ofensiva a la ressistencia. Lo dicho, 180 minutos. Por qué no hacer la machada a domicilio. La Liga está perdida y el sueño está en Europa. Aún no hay que levantarse.

El Real Madrid golpea primero y duro al Hapoel, pero pierde a Tavares

El Real Madrid golpea primero y duro al Hapoel, pero pierde a Tavares

El ruido dejó paso al baloncesto. Regateados los líos políticas y superados todos los cinturones de seguridad en torno al Palacio, el Real Madrid tuvo claro que no podía dejar pasar la ocasión, que dos años sin Final Four son demasiados para quien conquistó tres Euroligas de las últimas 10. Atenas es su Ítaca y el Hapoel de Tel Aviv su mar a atravesar, el último obstáculo. El primer round de la eliminatoria fue un despliegue de determinación y coraje, con Campazzo y sus seis triples a los mandos y apenas un maquillaje final del visitante, a la desesperada. [86-82: Narración y estadísticas]

El Palacio sonó casi como si estuviera lleno. Hubo ambiente de grandes citas, aunque todo estuviera condicionado por las restricciones, por las medidas de seguridad (no había ni 200 manifestantes propalestinos en las afueras) en torno a un equipo de un país en guerra, sólo abonados en las tribunas (6.908 acudieron). Ambiente grande para cita grande, 38 infinitas jornadas de temporada regular y sólo una derrota en casa esperando esta hora de la verdad. No habían transcurrido ni dos minutos cuando la pieza más singular y determinante del Real Madrid se levantó tras la lucha por un rebote sin poder apoyar la rodilla izquierda. Edy Tavares se marchó a los vestuarios y ya no volvió.

Sin su gigante y con las gradas a la mitad, el Madrid pudo haber dudado. Al contrario, devino en ciclón. Con la premisa de Scariolo marcada a fuego, atacar sin complejos, con osadía y colmillo. Castigar la pereza defensiva del Hapoel, más talento que la disciplina que le gustaría a su entrenador Itoudis. A los 15 minutos, los blancos habían sumado 42 puntos. Al poco dominaban por 20 (46-26). Campazzo amaneció con cuatro triples de cinco, alargando su racha de buena puntería y buen juego. Usman Garuba sustituyó a Tavares como si le fuera la vida en que no se notara la diferencia. Y apenas Abalde y Llull se quedaron sin anotar al descanso, 13 asistencias entre todos. La primera parte fue prácticamente perfecta.

Igual daba que el indescifrable Hezonja no tuviera (del todo) su noche. Y que Dan Oturu campara más a sus anchas en la pintura sin Tavares. El Madrid pisaba a fondo su acelerador. Chuma Okeke se multiplicaba, una pesadilla en el rebote ofensivo para el Hapoel. Y cada acercamiento hebreo, con los triples de Blaneney y los intentos de Micic por volver a ser quien fue (sigue siendo, eso sí, el tipo mejor pagado del continente tras su vuelta de la NBA) era contestado sin resquicio de titubeo.

No hubo concesiones. Garuba mantuvo su intensidad y concentración y Alex Len cumplió en el rebote. Trey Lyles metió canastas de las que sólo él es capaz y Deck, a pesar de sus molestias en el hombro, se pareció mucho a la mejor versión de sí mismo. Cada balón dividido fue blanco y ese es casi el mejor resumen de la intensidad mostrada;en eso Andrés Feliz contagia y marca diferencias: borda todo lo que no suele salir en la estadística, enamora entrenadores. La ventaja sólo bajó de la decena ya en los últimos instantes, a la desesperada con más triples de Blakeney. Antes, fuera de sí Itoudis había sido expulsado por dos técnicas después de una noche repleta de sus habituales protestas. A la espera de las pruebas a la rodilla de Tavares (en el Hapoel, su mejor jugador toda la temporada, Elijah Bryant, también sufrió molestias; ni siquiera anotó), el viernes (20.45 h.) , de nuevo en un cercenado Palacio, un segundo asalto para dar otro paso hacia el OAKA.

Tres heridos leves y un detenido en los enfrentamientos entre la Policía y aficionados del Atlético de Madrid en el recibimiento al equipo en el Metropolitano

Tres heridos leves y un detenido en los enfrentamientos entre la Policía y aficionados del Atlético de Madrid en el recibimiento al equipo en el Metropolitano

Centenares de aficionados del Atlético de Madrid se han enfrentado a la policía en los alrededores del Metropolitano poco después de la llegada del autobús del equipo al estadio rojiblanco. Varios encapuchados han lanzado hielos, botellas y piedras a los agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) tan pronto ha pasado el vehículo que transportaba al equipo. El resultado ha sido tres heridos leves y un detenido por desórdenes públicos tras las cargas policiales.

Los enfrentamientos han continuado luego por el parque que rodea al estadio obligando a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a lanzar botes de gas lacrimógeno para dispersar a los violentos. La unidad de caballería también se ha visto obligada a intervenir para controlar a la masa que se acumulaba cerca del estadio desde antes de las 19.00 horas.

Como cada partido grande del Atlético de Madrid, y la ida de semifinales ante el Arsenal era uno de ellos, miles de aficionados rojiblancos se habían agrupado en torno a la avenida de Arcentales para recibir al autobús del equipo antes del duelo de Champions. Los cánticos de los aficionados han dado paso a las bengalas tan pronto como el autobús del equipo ha asomado por la plaza de Grecia.

Pero ese momento de celebración ha dado paso a los enfrentamientos que han terminado en torno a las ocho de la tarde, con la policía ya habiendo controlado todos los focos que se habían reproducido en torno a varios puntos del parque del Metropolitano.

No es la primera vez que se producen este tipo de enfrentamientos. En el duelo de ida de Copa del Rey ante el Barcelona también hubo un conato de violencia contra los agentes que se saldaron con varios heridos y un detenido.