El lento despegue de la Liga F: hegemonía del Barça, ingresos en aumento pero poca afición
El fútbol femenino en España dio un paso de gigante en 2022 con la creación de la Liga F. La competición se profesionalizaba y las dos primeras categorías, siguiendo el modelo masculino, pasaban a estar gestionadas por los clubes, constituidos en patronal. El Gobierno había aprobado un año antes la profesionalización y España acaba de proclamarse campeona del Mundo. El fútbol femenino había captado todas las miradas, aunque algunas fueran por el escándalo Rubiales, y clubes y jugadoras estaban en un dulce momento para aprovecharlo. Sin embargo, el despegue, aunque constante y sostenido, ha sido lento. Hay problemas estructurales que no puede resolverse en cuatro años.
Hay dos retos que no se han superado. El primero pasa por la competitividad. El FC Barcelona es el absoluto dominador de una competición que lleva camino de ganar por séptima vez consecutiva en las próximas semanas.Ni la irrupción del Real Madrid ha conseguido hacerle sombra. La ventaja es de 13 puntos. Con el cuarto, el Tenerife, se amplía hasta los 24. Ha trabajado en su cantera a dos jugadoras, Alexia Putellas y Aitana Bonmatí, que suman cinco Balones de Oro y sus futbolistas son la espina dorsal de la Selección. Su fútbol es un reclamo para la afición, pero el reverso es que no hay emoción en la competición. Solo la Real Sociedad ha sido capaz de derrotarlas (1-0) mientras que han endosado goleadas de seis goles o más a Atlético de Madrid o Athletic, dos clubes que también tienen trofeos en sus vitrinas.
El espejo donde se mira la Liga F es la Women's Super League (WSL) inglesa. En las competiciones de selecciones, las lionesses son las grandes rivales de España, pero en la competición doméstica, las diferencias son enormes. Lleva seis años ganándola el Chelsea, pero siempre de manera más reñida. Esta temporada es el City quien la lidera, con nueve puntos de ventaja, pero en 11 están los cuatro primeros, con Chelsea, Arsenal y United. Esa tensión no ha logrado traducirse en la Champions, donde en España solo el Barça alcanza finales, y títulos, pero en Inglaterra el Arsenal fue el primero en alzar el trofeo el pasado mes de mayo.
¿Reducir el número de equipos?
Una de las recetas que se ha planteado para activar la emoción de la competición es reducir el número de equipos. La Liga F no lo contempla, pero lo han pedido, entre otras voces, Aitana Bonmatí, para "preservar la excelencia y garantizar el futuro". Pero también es una reflexión que se hacen en la RFEF. No controlan la primera división, pero sí el resto de categorías donde están aplicando ese recorte. La idea ronda la cabeza de la directora de Fútbol Femenino, Reyes Bellver, porque supondría concentrar recursos y potenciar así que los clubes tengan más capacidad de atraer jugadoras que aumenten el nivel competitivo. Porque hasta la jugadora nacional ya se ve tentada por los mejores sueldos que ofrecen en Inglaterra y Estados Unidos, con los que los clubes españoles es imposible que compitan.
EFE
Que todo el mundo vea al Barça campeón antes de empezar la Liga, tiene un reflejo otro de los problemas: la afluencia de público. La visita del equipo con las mejores jugadoras del país puede incentivar, el resto, no. Si bien es cierto que la asistencia ha crecido un 120% respecto a 2021, no llega a la media de 2.000 espectadores por partido. Otra mirada a la WSL: la asistencia media de la pasada temporada fue de 6.500 espectadores.
Tampoco las infraestructuras son las mismas. El fútbol femenino sigue relegándose a ciudades deportivas y estadios menores. El Camp Nou, San Mamés o el Ciutat de València se abren de manera habitual para algunos partidos, pero el resto sigue vedado. La inversión del CSD, a través de fondos europeos, para el fomento de la competición, y la adecuación de instalaciones, ha rondado los 20 millones de euros en cuatro años. Hay avances, pero lentos.
Las ofertas a los clubes
Lo mismo ocurre con la explotación comercial. Los ingresos de la Liga F previstos para este ejercicio son de 26 millones de euros. 100 millones prevé la WSL, con años de ventaja. En este punto también es constante el crecimiento. La competición se apellida Moeve por un contrato de 18 millones para los próximos tres años. Los derechos de televisión los adquirieron Dazn y Mediapro por 35 millones hasta 2027 y TVE y TV3 han llegado a un pacto para retransmitir en abierto cuatro partidos cada jornada. Una forma para ganar nuevas audiencias que, después, arrastrar a los campos.
Con esta situación llegan las elecciones a la presidencia de la Liga F. Beatriz Álvarez dimitió para convocarlas y mantiene la incógnita de si optará a la reelección. Volverá a ser un periodo complejo, con la AFE reclamando un nuevo convenio colectivo para las jugadoras y los movimientos de fondos que empiezan a interesarse por comprar clubes. Mercury 13, de capital estadounidense, ha adquirido el Levante Badalona, la todopoderosa Michelle Kang, dueña del Olympique de Lyon, del Washington Spirit y del London City, puso sus ojos en el Levante Femenino, como también Sphera Partners. Este interés demuestra que se cree en la Liga F y en un potencial de crecimiento que, todavía, va al ralentí.





























