El PSG abolió al Bayern

El PSG abolió al Bayern

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En un fantástico ejercicio defensivo, el PSG de Luis Enrique anuló a un Bayern dominado por una ansiedad excesiva, incapaz de atravesar el muro capitaneado por Marquinhos. Se derrumba así la leyenda de que el equipo francés no sabe defender.

La clave estuvo, obviamente, en el gol de Dembélé a los dos minutos de juego, tras una travesura de Kvaratkhelia. El aspirante al Balón de Oro disparó al centro de la portería de Neuer. Le favoreció hacerlo tal y como le vino el balón, algo que muchos jugadores parecen haber olvidado: el arte de rematar a la primera.

Ese instante hizo zozobrar al Bayern, que jugó con una ansiedad desmedida, con una rapidez atropellada que terminó por llevarle al cadalso. Estuvo en la lona durante casi todo el partido, como un boxeador tocado, al borde del K.O.

No bastaron los esfuerzos del colombiano Luis Díaz, el mejor del equipo alemán. El Bayern estuvo eliminado prácticamente desde el inicio y, cuando el partido ya agonizaba, en los minutos de la basura de la prórroga, a Kane solo le alcanzó para marcar un gol: un ilusionismo demasiado tardío.

No creo que Luis Enrique planteara de inicio un partido defensivo, a la contra. Pero, con la ventaja mínima, su equipo se replegó con inteligencia, esperando una transición liderada por el insuperable Kvaratkhelia o por un Dembélé a la caza en la selva alemana.

Quizá Luis Enrique retrasó aún más al equipo cuando el ingenuo Olise forzó una tarjeta amarilla a Nuno Mendes. El Bayern creyó entonces encontrar la escalera para asaltar el muro francés. Sin embargo, el técnico asturiano reaccionó con inteligencia: situó a Mendes en el centro de la defensa y colocó a Fabián Ruiz para frenar a Olise, el 'Lamine Yamal' francés del Bayern.

Fabián estuvo sobresaliente. De hecho, el Bayern terminó olvidándose de atacar por ese costado. Firmó un gran partido, hasta que el físico le pidió tregua. Conviene recordar que el gol de Dembélé nace de un magnífico pase suyo, una actuación que refuerza su candidatura para volver a la selección española.

La esterilidad del Bayern

El defensa Pacho fue un auténtico baluarte. No jugaba Achraf Hakimi, pero João Neves estuvo extraordinario en el lateral derecho. Parece un jugador diminuto, pero posee una fuerza y un coraje admirables; incluso rozó el gol en un cabezazo.

La posesión del Bayern fue escandalosa, pero estéril: apenas generó ocasiones. El PSG, en cambio, pudo haber ampliado la ventaja gracias a ese prodigio de nombre impronunciable, Kvaratkhelia, que tiene a Guti como ídolo.

Al Arsenal, este PSG le dolerá como una muela infectada. Porque al Bayern se le puede frenar, pero a este PSG parece imposible. Luis Enrique ha logrado algo incuestionable: convertir a su equipo en el rey actual de la Champions. A rey muerto -el Real Madrid-, rey puesto: el PSG.

El PSG quiere más gloria: se jugará contra el Arsenal su segunda Champions

El PSG quiere más gloria: se jugará contra el Arsenal su segunda Champions

El PSG lleva una vida y miles de millones persiguiendo reinar en Europa. El talento lo domó Luis Enrique para que supiera cuándo cabalgar sobre un fútbol salvaje, y cuando sujetar un resultado que, como en Munich, te lleva a pelear por más gloria. Los franceses defenderán su corona en la Champions el 30 de mayo ante el Arsenal en otro hito histórico .[Narración y estadísticas: 1-1]

Como si toda la semana hubiera sido un entreacto del espectáculo que arrancó en el Parque de los Príncipes, se cambió de escenario, pero no de libreto. PSG y Bayern recuperaron el aliento para volver a un fútbol salvaje a una velocidad que no tardó en dar ventaja a uno de los rivales. A los tres minutos, Fabián lanzó un balón a la espalda de Laimer, por donde ya corría Kvaratskhelia, capaz de acelerar y alzar la cabeza para, con una precisión quirúrgica, servir a Dembélé, que aparecía solo en el segundo palo, el primer gol.

Había que frotarse las manos porque se asomaba otra noche grande, pero no sucedió con el mismo descaro o, al menos, con tanta efectividad. Nadie dudaba en la grada del Allianz de que el Bayern iba a responder, aunque le costó más de lo esperado. El primer tiro fue una falta desviada de Olise en el minuto ocho. El equipo de Kompany tenía que encajarse. Laimer, acoplado a la orilla derecha, sufría con los retos del georgiano, Harry Kane estaba oculto y a Olise le faltaba el punto de lucidez que tuvo en París para desquiciar a Nuno Mendes. Quien estaba afilado era Luis Díaz, que quebrando a Zaïre-Emery, dejó solo a Musiala al borde del área pequeña. Pero Vitinha, multiplicado, se anticipó.

De portería a portería, porque de ese despeje armó una contra Kvaratskhelia retando a Upamecano, convertido en su sombra. En los costados zurdos estaba el peligro, porque el colombiano, otra vez, sacó los colores con tres recortes como si fuera un junco para acabar con un derechazo demasiado cruzado.

Empezaba a soltarse el Bayern, sin que eso supusiera que el equipo de Luis Enrique temiera en exceso, porque las pulsaciones del partido empezaban bajar. Probó Olise con un zurdazo de rosca buscando la cruceta, pero el francés no acababa de explotar que había forzado la amarilla de Nuno Mendes nada más arrancar el duelo. Por eso todo el Allianz reclamó una segunda por mano que el colegiado portugués no le enseñó al creer haber visto antes otra de Laimer, que no existió.

Quien seguía sin aparecer pasada la media hora de partido era Kane. Estaba lejos de ser el jugador que catalizaba el juego de su equipo como hizo en París. Se esforzaron los alemanes en reclamar una mano de Joao Neves en el área a un despeje de Vitinha en su área y, a la jugada siguiente, los dos portugueses volvieron a ser protagonistas. El de Oporto sacó su varita para convertir una lejana falta en un centro tenso que el bajito Neves cabeceó al segundo palo obligando a Neuer a hacer la primera parada de la noche.

Luis Enrique festeja con su cuerpo técnico.

Luis Enrique festeja con su cuerpo técnico.AFP

Hasta ese momento, cada pérdida del Bayern era una descarga eléctrica que proyectaba al PSG al área obligando a los bávaros a un repliegue perfecto. Por eso, acercándose a la media parte, espabilaron. Apareció Musiala para armar dos jugadas de peligro, un centro raso desde la línea de fondo que escupió la mano de Safonov y un remate demasiado cruzado tras colarse hasta el corazón del área por el pasillo entre Pacho y Marquinhos. Con los alemanes activados, a Tah se le escapó el testarazo con el que remató una falta servida por Kimmich.

Al inicio de la segunda parte, el Bayern perdió ese picante. El crono corría en su contra, necesitaba dos goles y la precipitación apareció evitando el vértigo y, sobre todo, la precisión. Mientras, Luis Enrique veía cómo su equipo se sostenía cómodo en defensa pero no conseguía que envenenara el partido en ataque. Para eso iba a echar mano de Barcola para incrementar el vértigo, pero antes lo logró Doué forzando a Neuer a sacar otra mano salvadora.

Kompany buscó activar a sus hombres para tratar de forzar una prórroga que se veía lejana, encerrando a los parisinos y obligando a Safonov a salvar los remates de Luis Díaz y Olise. Y es que no estaba todo inclinado hacia una portería, como demostraron Kvaratskhelia en una contra que acabó en un peligroso tiro de Doué, el arma más letal junto con el georgiano, que golpeó al aire la ocasión para el 0-2. Solo encontró el Bayern el gol de Kane en el añadido, cuando ya no servía para tumbar al campeón, que demostró que también sabe arremangarse.

Isi Palazón, el alma del Rayo al ritmo de 'Pájaros de barro' entre las cañas con los vecinos: "Le encanta cantar, es el protagonista de todas las comidas"

Isi Palazón, el alma del Rayo al ritmo de ‘Pájaros de barro’ entre las cañas con los vecinos: “Le encanta cantar, es el protagonista de todas las comidas”

«Por la mañana café, por la tarde gol, llévanos a Leipzig, Isi Palazón», canta la afición del Rayo Vallecano después de cada partido en honor al centrocampista murciano, modificando un poco una canción de Bad Bunny. Isi es el icono del barrio, el futbolista diferente que se toma cañas con los vecinos, nunca antes de un partido, y que en seis años se ha convertido en uno de los grandes personajes de la historia del Rayo.

El conjunto madrileño anunció su fichaje el 23 de enero de 2020, cuando su realidad era la de ser el séptimo clasificado de la Segunda. Entiendan bien estos datos. Hoy, 7 de mayo de 2026, Isi Palazón, a sus 31 primaveras, liderará al club de la franja en Estrasburgo, en la vuelta de las semifinales de la Conference League, donde el Rayo buscará la primera final europea de su historia en la que es sólo su segunda participación en un torneo continental. El único espejo en el que se miran en Vallecas son los cuartos de final de la UEFA del año 2000-2001, donde el Alavés, finalista más tarde, acabó su sueño.

«Cuando Isi está feliz todo funciona», admite a EL MUNDO Iván Balliu, uno de los veteranos del equipo y gran amigo del centrocampista murciano. Ahí, a la Región de Murcia, concretamente a Cieza, irá la plantilla del Rayo este verano para celebrar la boda de uno de sus capitanes. Óscar Valentín es el primero, pero las rotaciones de Iñigo Pérez en el medio le han dado el brazalete en muchas ocasiones a Palazón, alma y líder del vestuario dentro y fuera del campo.

El murciano lleva tres tantos y tres asistencias en la Conference League, donde está siendo uno de los mejores jugadores. Ha marcado o asistido en cuatro de los cinco encuentros eliminatorios del torneo, pero es que su ascendencia en el grupo llega más allá del césped. «Para nosotros tiene muchísima importancia. Le mete mucha energía al grupo. Es de esos jugadores cuya energía influye mucho en el equipo, transmite muy buen rollo», analiza Balliu, que sólo puede recordar a Isi cantando 'Pájaros de barro', la famosa canción de Manolo García. «En las comidas y en las cenas siempre es el protagonista, le encanta cantar, canta delante de quien sea y siempre canta la misma: 'Pájaros de barro'».

Palazón acumula siete goles y seis asistencias entre todas las competiciones, manteniendo el nivel general de temporadas anteriores. En Liga le ha costado más producir, también obligado por las necesidades del equipo en Europa, pero los números y los intangibles animan a la dirección del Rayo a valorar su renovación más allá de 2028, cuando finaliza su contrato.

El salto desde la Ponferradina

Y es que Isi ha sido uno de los mejores fichajes de la historia del cuadro madrileño. Llegó en 2020 a cambio de 600.000 euros, su cláusula de rescisión en ese momento, procedente de la Ponferradina como una firma más, un jugador de equipo que aterrizaba en el mercado de invierno para suplir la baja de Embarba. Venía de marcar dos goles y de dar cuatro asistencias con el conjunto de El Bierzo en su primera temporada en Segunda División tras cuatro años seguidos en Segunda B. Tenía 25 años y parecía que su carrera se había estancado en ese escalón del fútbol profesional, sin ánimo ni condiciones para dar un salto más, pero algo le cambió en Vallecas, donde se ha convertido en un icono.

El Rayo no consiguió ascender en la campaña que llegó Isi, pero al año siguiente, con el '7' como titular indiscutible, logró el billete hacia LaLiga tras vencer en la vuelta del playoff en el campo del Girona.

En apenas año y medio, Palazón había pasado de Segunda B a Primera División. «No sé lo que me pasó en Ponferrada, pero fue donde empecé a creer que podía jugar en la elite. Mi ego se transformó», admitió en una entrevista con este periódico en 2022, en la que también recordó la importancia de su etapa recogiendo melocotones en la huerta murciana. «Cuando el Villarreal no contó conmigo pensé: 'A lo mejor ya no valgo'. No podía fichar por ningún equipo hasta enero, me encontraba mal física y mentalmente y le dije a un amigo que me iba a trabajar con él. Me daban 100 euros a la semana. Y no soy ningún héroe», reconoció en la charla.

La historia de Palazón llega ahora a Estrasburgo después del rechazo recibido en las canteras del Real Madrid o el Villarreal, de la bajada a la tierra en la huerta murciana, de la resurrección en Ponferrada y del éxito inesperado en su viaje a Vallecas, donde este enero ha cumplido seis años, elevado ya a los altares emocionales del barrio.

El ocaso del LIV Golf sin el dinero de Arabia Saudí: 5.300 millones de pérdidas y el futuro incierto de Jon Rahm o Sergio García

El ocaso del LIV Golf sin el dinero de Arabia Saudí: 5.300 millones de pérdidas y el futuro incierto de Jon Rahm o Sergio García

Cuatro años después de su irrupción en el golf mundial, el LIV Golf afronta su capítulo más oscuro. Lo que nació como una revolución financiada por el Fondo de Inversión Público (PIF) de Arabia Saudí, con la promesa de cambiar para siempre el panorama del golf profesional, se acerca ahora a un final que pocos en el circuito se atreven a pronunciar en voz alta, pero que casi nadie descarta ya en privado.

Las malas noticias han ido goteando hasta casi rebosar el vaso. El circuito saudí ha dejado de serlo en la práctica tras la retirada de Al-Ruymayyan, cabeza visible de la familia real saudí. De los 14 torneos iniciales apenas quedan la mitad. Del estelar plantel de jugadores se echan en falta nombres como PatrickReed o Brooks Koepka. El propio formato ha cambiado: ya no son tres rondas de 54 hoyos, sino cuatro de 72. Y el horizonte financiero está acotado: el PIF ha garantizado fondos solo para los siete torneos que quedan hasta agosto de 2026, en los que se seguirán repartiendo 25 millones de dólares semanales.

Una lenta agonía que nadie quiso ver

En los corrillos del Turkish Airlines Open, celebrado el pasado fin de semana en el National Golf de Antalya, no se hablaba de otra cosa. Los jugadores del DP World Tour observaban con una mezcla de resignación y alivio el declive de la liga rival. No son muchos los que quieren entrar en el tema, y los que lo hacen miden sus palabras con cuidado.

Ángel Ayora, número 103 del mundo y considerado la próxima gran promesa del golf español —llegó a rechazar hasta dos ofertas del LIV— resume bien el sentimiento general: "Había mucho dinero ahí y no sé si había tanto retorno. Viendo cómo está el mundo, no me sorprende que hayan decidido retirar el dinero que invierten."

La hoja de ruta de Ayora es clara: llegar al PGA Tour, y le da igual lo que haya a su alrededor. Como él, muchos otros jugadores señalan que su principal aliciente es poder competir contra los mejores del mundo cada semana, algo que el LIV, en su formato de liga cerrada, nunca llegó a ofrecer con plenitud.

Rahm, el jugador franquicia ante la encrucijada

Si hay un nombre que condensa toda la complejidad del momento, ese es el de Jon Rahm. El mejor golfista español de la historia se convirtió en el gran fichaje del LIV y en el símbolo de su ambición. Ahora, con la liga en cuidados intensivos, el de Barrika habla con una honestidad poco habitual en el mundo del golf profesional.

Cuando se le pregunta por la posibilidad de rescindir su contrato si el LIV dejara de ser el circuito que conocemos, Rahm no esquiva la pregunta, aunque tampoco ofrece certezas: "Yo tampoco soy abogado. No tengo ni idea. Tengo muy pocos talentos en la vida, y leer un contrato o un documento legal no son dos de ellos. Todavía me quedan varios años de contrato y estoy bastante seguro de que hicieron un buen trabajo al redactarlo. No veo muchas salidas y, ahora mismo, no estoy pensando en ello, ya que aún nos queda una temporada por jugar y majors por los que competir."

Sobre la posibilidad de que la liga reduzca sus espectaculares bolsas de premios para sobrevivir, Rahm apunta a que la decisión no puede ser individual: "No se trata solo de mí, es un esfuerzo de equipo. Creo que todos -capitanes, dueños de equipos y jugadores- necesitamos una gran mayoría para que esto funcione. Si el plan de negocio cambia, tendremos que hacer algunas concesiones."

La paz con el Circuito Europeo y la Ryder Cup en el horizonte

En medio de la incertidumbre, Rahm sí cerró esta semana una cuenta pendiente: alcanzó un acuerdo con el DP World Tour que le permitirá volver a ser elegible para la Ryder Cup de 2027, en Adare Manor. Según fuentes cercanas a las negociaciones, el español se habría comprometido a disputar seis torneos del Circuito Europeo de aquí a final de año.

"Nunca me preocupó eso. Había ciertas cosas en las que creía y quería que estuvieran de acuerdo conmigo, y sabía que era cuestión de tiempo", afirmó Rahm, sin querer entrar en los detalles del acuerdo. Y añadió sobre la Ryder Cup: "Aún está muy, muy lejos, pero me alegra pensar que, con suerte, no tendré que preocuparme por nada. Quiero apoyar el DP World Tour."

El único obstáculo que podría afectar a sus compromisos de otoño es el nacimiento de su cuarto hijo. "Ese es el único inconveniente que me impediría estar en el Open de España. Aparte de eso, creo que pueden contar con mi participación", aseguró.

¿Qué pasaría si el LIV desapareciera?

La pregunta que todos evitan, pero que flota en el ambiente de cada torneo, es qué ocurriría con los jugadores en el momento en que el LIV cerrara sus puertas. La respuesta depende mucho del perfil de cada uno.

Las grandes estrellas -Jon Rahm, Bryson DeChambeau- no tendrían dificultades para reintegrarse en el PGA Tour o el DP World Tour. El circuito americano, que en principio sanciona con un año sin competir a quienes se marcharon al LIV, no tardó en conceder una rápida amnistía a Brooks Koepka a cambio de una sanción económica simbólica. Cabe esperar un tratamiento similar para los grandes nombres.

Para los veteranos que quemaron sus naves -Sergio García, Ian Poulter, Lee Westwood, Phil Mickelson-, la situación es más delicada. Sacrificaron relaciones, patrocinadores y posiciones en el ranking para apostar por un proyecto que no ha llegado a cuajar. Algunos ya no tienen edad ni ranking para competir en los grandes circuitos a un nivel relevante.

ANDREW REDINGTONGetty Images via AFP

Entre los jugadores del DP World Tour, las opiniones sobre un posible regreso de los jugadores del LIV están divididas. "No me parecería justo que volvieran sin que haya pasado nada", confiesa un jugador en Antalya que prefiere no revelar su nombre. Aunque reconoce que competirían todos en igualdad de condiciones, y que los puntos del ranking que reparte el LIV le parecen "un tanto injustos" para los jugadores del Circuito Europeo.

Otros tienen una visión más generosa. Rocco Repetto, uno de los españoles con más proyección en el DP World Tour, lo resume con deportividad: "Siento que hay que jugar donde están los mejores. Si vuelven, encantado; son casi todos leyendas y me motiva jugar con ellos."

La burbuja que lo cambió todo, y que ahora pincha

Más allá del destino del LIV, el circuito saudí ha dejado una huella indeleble en la economía del golf. El PGA Tour tuvo que reaccionar subiendo sus bolsas de premios y creando los llamados torneos 'signature', que distribuyen 20 millones de dólares semanales. Para retener a sus grandes estrellas, el circuito americano también tuvo que improvisar bonos de popularidad -el Player Impact Program- que repartió 250 millones entre los jugadores más mediáticos durante cuatro años.

Los números del LIV son, en cualquier caso, difíciles de asimilar. Según datos conocidos, las pérdidas acumuladas desde su creación ascienden a 5.300 millones de dólares. El PGA Tour, por su parte, anunció la semana pasada el despido del 4% de su plantilla de aproximadamente 1.300 empleados. La resaca de la guerra del dinero en el golf la están pagando también quienes nunca jugaron en ninguna de las dos ligas.

Valderrama, última parada española de una liga en retirada

Desde el Real Club de Golf Valderrama, única cita española del LIV Golf en 2025 -prevista para el cuatro al siete de junio-, el mensaje es de tranquilidad. Los compromisos de pago pendientes se han ido cumpliendo con puntualidad, y el torneo se celebrará según lo previsto.

Pero el decorado no puede ocultar la realidad: el LIV Golf afronta su recta final. Lo que queda por dilucidar es si ese final será una disolución ordenada, una fusión con algún otro circuito, o simplemente un apagado silencioso tras el último torneo de agosto. Mientras tanto, los jugadores siguen compitiendo, los managers negocian en los márgenes y el golf, como siempre, sigue adelante.

Los interrogantes que se le abren al Atlético tras otro año en blanco: fichajes, ampliación de capital y el futuro de la plantilla

Los interrogantes que se le abren al Atlético tras otro año en blanco: fichajes, ampliación de capital y el futuro de la plantilla

Salía Diego Simeone de las tripas del Emirates hasta la compañía de Carla Pereyra. Lo hacía, aún, con césped en los zapatos y después de repetir tanto a las televisiones con derechos como en rueda de prensa a la pregunta sobre si tiene fuerzas para continuar: «Ahora, no». No se había cumplido una hora después de que Daniel Siebert pitara el final del duelo en Londres y mandara al Arsenal a Budapest, y cerrara la temporada del Atlético. Tres semanas antes, los rojiblancos aspiraban a un doblete, el martes por la noche, la Real Sociedad les había ganado la Copa del Rey en La Cartuja y el equipo inglés pelearía la Champions que ellos soñaban. La Liga, por otro lado, perdida antes de navidad. Una pregunta flotaba en el ambiente: ¿Y ahora qué?

No es la primera vez que el Cholo termina vacío una temporada. Preocupante fue su sensación tras la segunda final de Champions perdida en Milan en 2016, que provocó la visita a Argentina de Miguel Ángel Gil para retener a su técnico, hastiado. En esta ocasión, sus palabras reflejaban más una emoción que la continuidad del entrenador más laureado de la historia del club con ocho títulos. Lo había dado todo y su entorno tiene claro que el futuro de Simeone, con contrato hasta 2027, seguirá ligado al Atlético de Madrid. Pero el argentino lanzó otro mensaje en rueda de prensa: «Somos los primeros que queremos ganar, pero no nos alcanza».

Mientras el entrenador apuntaba a la planificación deportiva, Carlos Bucero, director de Fútbol, abandonaba el primero el Emirates con cara seria. Mateu Alemany, director deportivo de la primera plantilla, lo hacía de los últimos, mientras que Óscar Mayo, director general, deambulaba por los bajos del estadio londinense llamando por teléfono. Está en las manos de estas tres personas mantener el crecimiento que ha llevado al club a mejorar su presupuesto hasta convertirse en clase alta europea, pero aún falta un paso más para la élite.

La llegada de Apollo, ratificada el pasado 12 marzo en una Junta General de Accionistas, se supone que era ese empujón para lograrlo. Y la primera acción, en forma de una ampliación de capital de 100 millones de euros, debía ir en la línea de mejorar no sólo las infraestructuras del club, representadas en la Ciudad del Deporte, también se centraría en reducir el gap que hay entre el Atlético y otros grandes europeos como el Arsenal. «El trabajo de Arteta es muy bueno y tiene un poderío económico que lo puede acompañar», expresó Simeone para resaltar las inversiones del club británico, más de 1.000 millones de euros desde la llegada del técnico vasco en 2019.

En esta vuelta de Champions, se pudo ver a David Villa, nuevo consejero rojiblanco desde la llegada de Apollo, charlando con los coordinadores deportivos. Todos han podido ver como los fichajes recientes, siendo buenos, no tuvieron la capacidad de cambiar el encuentro en la segunda mitad. A la hora de partido, cuando Julián, que tampoco ha tenido su mejor temporada, dijo basta, el banquillo rojiblanco no tenía el poderío del rival y el Atlético no tuvo apenas capacidad para realizar la proeza en el Emirates, actuaciones arbitrales aparte.

Para el año próximo, hay una baja segura y no es cualquiera. Griezmann, leyenda y máximo goleador histórico del club con 212 tantos, abandonará el Atlético en junio. El francés, intrascendente al principio de temporada, se convertía en un imprescindible y en el mejor constructor del ataque del argentino en esta segunda fase. Se supone que su sustituto es Julián Álvarez, actual estrella y con galones y calidad para desempeñar esa labor. La entidad, probablemente antes del Mundial, intentará acallar los cantos de sirena que le vienen de muchos clubes europeos con una renovación basada en una sustancial mejora en el contrato.

Emblemas en duda

Y luego está la posibilidad de que otros dos emblemas puedan dar por concluida su etapa como rojiblancos. Hablamos del capitán, Koke, jugador con más partidos en la historia del club, con 736, quien en zona mixta, pese a tener aún un año más firmado, dijo: «Ahora no es tiempo de hablar de mi futuro». El otro es el portero con más trofeos Zamora de la historia. Del futuro de Oblak y su posible salida a Arabia ya se habló mucho durante la lesión en el costado que le mantuvo apartado mes y medio con Juan Musso realizando actuaciones que llegaron a discutir su titularidad. «Hay jugadores nuevos, jóvenes, que lo han hecho muy bien y que estan creciendo, y que han dado todo lo que tienen y lo que pueden», declaró el guardameta.

El futuro del Atlético de Madrid no debería estar en las botas de Vargas o Mendoza. El músculo económico de Apollo y la regularidad que ha proporcionado Simeone, con 13 clasificaciones consecutivas para la Champions, uno de los seis equipos que lo ha logrado, debería ayudar al club a subir un peldaño en el escalafón europeo. De momento, estas semifinales de Champions ya le han brindado, cuando se sumen los derechos, más de 105 millones de euros.

Almeida señala a la UEFA

La expedición del Atlético se fue del Emirates con la sensación de haber sido perjudicada gravemente por el colegiado del encuentro Daniel Siebert. Pese a que nadie quiso relacionar la eliminación con la actuación, hubo críticas veladas respecto a las jugadas grises y el mando del encuentro del árbitro alemán. Sólo Giuliano se quejó de manera directa tanto ante las cámaras como posteriormente en redes sociales por dos posibles penaltis que le afectaron directamente y que no fueron señalados.

No obstante, la mayor indignación vino de la pena máxima no señalada a Griezmann por una presunta falta de Pubill a Gabriel que el trencilla fue el único que apreció y el VARno entró a corregir. Simeone, Koke y Oblak rechazaron hablar de los errores del colegiado. No así el alcalde de Madrid, Jose Luis Martínez Almeida, que ayer aprovechaba un acto público para dar su opinión. «Cuando vi el sorteo pensé que nos tocó el Arsenal y me equivoqué, nos tocó jugar contra la UEFA. Y la UEFA ha dejado claro que no quería que el Atlético estuviera en la final», manifestó para luego alimentar la teoría sobre la nacionalidad del árbitro. España y Alemania se juegan una quinta plaza en Champions y si el Atlético pasaba a la final podría haber sumado unos puntos muy valiosos frente a los germanos a la hora de certificar esa posición.

Durísima sanción a Piqué por violencia contra los árbitros: "Salid escoltados, no os vayan a agredir"

Durísima sanción a Piqué por violencia contra los árbitros: “Salid escoltados, no os vayan a agredir”

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Gerard Piqué, en la actualidad máximo accionista del Andorra y también responsable del equipo técnico de trabajo, recibió una sanción de dos meses de inhabilitación y seis partidos tras los incidentes posteriores al partido entre su club y el Albacete, de Segunda División, ganado por los manchegos (0-1).

La sanción fue anunciada, ayer, por el Comité de Disciplina de la Federación después de analizar el anexo del acta escrito por el árbitro aragonés Alonso de Ena Wolf. El colegiado recogió en el acta que Piqué se dirigió hacía él tanto en el descanso como al final del encuentro de forma ofensiva, con las siguientes expresiones: «Salid escoltados no os vayan a agredir» o «en otro país os reventarían, pero aquí en Andorra somos un país civilizado».

La misma sanción que la impuesta a Piqué, por violencia leve hacia los árbitros, ha recaído en Jaume Nogués, director general y deportivo del Andorra, mientras que el presidente, Ferran Vilaseca, ha sido inhabilitado cuatro meses y Cristian Lanzarote, delegado del equipo, castigado con tres partidos.

Nogués también salió en el anexo del acta y se le atribuyen las siguientes frases: "Ojala tengáis un accidente". Vilaseca, por su parte, fue acusado por intentar agredir al delegado arbitral.

Cierre de la zona VIP

Además, se ha anunciado la clausura de la zona de palco y zona VIP del Nou Estadi de la FAF de Encamp, donde suelen ubicarse Piqué y Nogués para dar indicaciones al banquillo durante los partidos. Al club se le ha impuesto una multa de 1.500 euros.

Estas no han sido las únicas sanciones, ya que también las han recibido cuatro miembros del cuerpo técnico. Carles Manso, cabeza visible desde el banquillo del equipo técnico de trabajo, ha recibido un partido de sanción después de recibir una roja directa en el minuto 90. Enrique Agudo, fisioterapeuta, también se perderá un partido y Jonathan Barreal, encargado del material, otro, en tanto que Daniel Ortiz, entrenador de porteros, ha sido sancionado con dos.

El Andorra, en un comunicado después de conocer el anexo del acta, negó lo ocurrido y además también aseguró que aportaría pruebas.

No es la primera vez que Gerard Piqué es sancionado. El club ya acumula más de 40.000 euros está temporada en multas.

El adiós más amargo para los 'veteranos' Griezmann y Koke: "Han sido más contundentes en las dos áreas"

El adiós más amargo para los ‘veteranos’ Griezmann y Koke: “Han sido más contundentes en las dos áreas”

Era su ilusión, despedirse del fútbol europeo llevando al Atlético a la fiesta de Budapest para pelear por el sueño de ser campeones de Europa. Antoine Griezmann quería marcharse así, como Koke, que aunque no diga adiós sabe que caen los días del calendario de su carrera y no habrá muchas más posibilidades. Para los dos, fue un adiós amargo en el que dieron todo lo que tenían sin que fuera suficiente para igualar el gol de Saka al filo del descanso.

Eran los jugadores con más galones en el once de Atlético y no dudaron en cargarse el equipo a la espalda desde que comenzó el partido. Hacía falta su pulmón y su talento pero, sobre todo, su inteligencia para colocarse en el campo y aparecer cada vez que hiciera falta. Cada uno tenía sus motivos. Los dos el mismo objetivo: ser campeones de la primera Champions de la historia del Atlético.

El capitán se hubiera pellizcado si alguien le hubiera dicho a principio de temporada que iba a ser titular e indiscutible en la semifinal ante el Arsenal. Frente Lewis-Skelly, Eze y Declan Rice, Koke aportó equilibrio durante buena parte de la primera mitad, atajando la intención de los gunners de hilvanar jugadas. En la segunda, la cuesta se empinó. "Estamos muy dolidos, pero estoy orgulloso del equipo. Lo hemos dado todo. Hemos tenido ocasiones pero no ha querido entrar la pelota. El fútbol es contundencia, y han sido más contundentes que nosotros, en las dos áreas", explicó el capitán, que puso en valor la temporada del equipo. "Ha sido emocionante en Copa y Champions, aunque en Liga no hemos sido regulares y nos hemos dejado muchos puntos. Pero este equipo está creciendo un montón, es gente muy joven que va a pelear por cosas importantes. ¿Yo con ganas de ayudar? Hablaremos cuando haya que hablar", dejó sobre la mesa Koke.

Koke y Llorente persiguen a Eze.

Koke y Llorente persiguen a Eze.EFE

Al trabajo oscuro del centrocampista se unió la omnipresencia de Griezmann. Es cierto que no apareció su genio en ataque, aunque le dio para robar y armar peligro con un par de asistencias que asustaron a Raya. Pero donde se notó fue en defensa. Apareció en el punto de penalti para salvar un tiro de Trossard y arrancó en la segunda parte obligando a Raya a salvar un derechazo mientras Calafiori le pisaba el tobillo en una jugada que hubiera sido penalti de no haber pitado el colegiado alemán una falta previa de Pubill. Simeone, sin querer hablar del arbitraje, habló sobre esa polémica: "Se ve y es muy evidente, pero no nos quedemos con un detalle".

Si la vieja guardia apareció para incomodar al Arsenal, no lograron hacer lo mismo ni Lookman ni Julián Álvarez. La Araña no pudo desquiciar una pareja sólida como Saliba y Gabriel Magalhães. No les ganó ningún duelo por más que lo intentó, quizá porque el tobillo no estaba recuperado.

El londinense apenas retó a Ben White, poco ayudado por Saka en esa orilla derecha, y todas las decisiones que tomó fueron confusas. En el otro costado, a Giuliano tuvo algo más de lucidez, pero el mismo acierto. Suya fue la mejor ocasión para el empate pero, cuando encaraba solo a Raya, apareció Gabriel para incomodarle lo justo.

Sabía el Cholo que ninguno le había encontrado el pulso al partido, en el que aún seguían vivos. Por eso buscó en el banquillo el control de Cardoso, el fútbol de Baena, el remate de Sorloth y el disparo de Nahuel Molina. Había mucho que ganar tomando algún riesgo, aunque ya tuviera que ser sin Griezmann. No se dio la temporada y arranca la vida sin él.

"¿Ganas de volver? Ahora, no"

¿Arrancará sin el Cholo? El técnico argentino dejó una frase de dolor que tendrá que explicar en las próximas semanas, mientras muere una Liga en la que ya no tienen nada que hacer. "Hemos hecho una Champions muy buena, hemos dado el máximo y hemos llegado más lejos de lo normalmente esperado. Una pena, porque habíamos hecho méritos para permitir una prórroga que nos daba alguna opción más. Los detalles no estaban a nuestro favor", analizó.

A la pregunta de si tenía ganas de volver a intentarlo el próximo año, fue tajante: "Ahora no, seguro que no".

La tragedia de Londres

La tragedia de Londres

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El Atlético o de Madrid cayó con el orgullo de haber perdido una final de Champions. El Arsenal fue una perpleja caricatura de equipo. Además, le auguro quizá una perdida de la Premier, tal es su estado de decaimiento físico.

Para saber más

Lo deseo , porque si no hubiera sido por un tramposo y canallesco arbitraje de un alemán absolutamente parcial, a esta horas no creo que el Arsenal pudiera disfrutar del injusto resultado.

Pero para la UEFA la caída del equipo inglés hubiera sido caótica para todo el marketing absolutamente teledirigido desde Nyon. Un tal Slebert ha cumplido los intereses comerciales de Pepsi y compañía.

En ningún pasaje del partido el equipo londinense se impuso al Atletico. En el primer tiempo estuvo acongojado por la posibilidad de alguna filigrana de del mago Griezmann y un gran luchador como Julián Alvarez , que jugó infiltrado y luchó hasta el final, cuando la inyección no dio para más.

En la segunda parte, un Arsenal que le veo sin gasolina, fue arrasado por el Atlético, que pudo empatar con Sorloth en un par de ocasiones y ese penalti doble ignorado por el alemán del pito. La pena es que intentó lo imposible con casi los suplentes .

Hay que recordar que el único gol fue un final con suerte , tras un tiro de Trossard, que pellizcó en la pierna el pobre Guiliano y eso hizo más difícil la parada de Oblak. Saka sólo tuvo que fusilar. Muy mala suerte.

Ese gol cuando moría el primer tiempo fue suficiente para un Arsenal canino , que sólo vivía de la pesadez y esfuerzo de Gyökeres, que vivía como un poste peligroso: solo, muy solo en ataque del Arsenal. Le Normand casi no pudo y , luego, Pubill acotó al sueco, que incluso tuvo una gran ocasión, pero no es un ser supremo en técnica.

El Atlético luchó y luchó hasta el minuto setenta , cuando el Arsenal empezó a jugar como un tramposo, perdiendo tiempo constantemente, con toda clase de triquiñuelas. Una vergüenza para un equipo que jugaba en casa y aspira a la Premier y a la Champions.

Dee todas formas estará en la final, pero la perderá seguro . Arteta ha caído al abismo. Es u técnico sin recursos, que ha acabado casi la Premier sin un solo poder de de velocidad y potencia.

Se dice que es el final de una era en el Atlético. La caída del "cholismo" tras 15 años, que siempre luchó hasta decir basta. Pero el Atlético muere en la Champions con un árbitro falso y prevaricador . Una tragedia en Londres que no mereció el Atlético de Madrid.

La derrota del Atlético: del cambio de hotel que no funcionó a la triste despedida de Griezmann

La derrota del Atlético: del cambio de hotel que no funcionó a la triste despedida de Griezmann

El Atlético de Madrid ya no volverá nunca más al Courthouse Hotel de Shoreditch, al noreste de Londres, en el que la habitación supera los 350 euros por noche. Al menos, mientras Diego Simeone siga siendo el entrenador rojiblanco. La cábala del argentino con el cambio de cuartel general, tras haber sido derrotado también en la fase de grupos, tampoco ayudó a que el equipo rojiblanco se plantara en su cuarta final de Champions de toda su historia, la tercera con el argentino en el banquillo. Quizás los fuegos artificiales que lanzaron unos vándalos la madrugada anterior al encuentro afectaron a una plantilla que no supo cómo hincarle el diente a un Arsenal muy serio y que esperará en Budapest al Bayern o al PSG.

La temporada del Atlético de Madrid concluyó con el silbato del alemán Daniel Siebert, con 3.000 aficionados rojiblancos en la grada visitante del Emirates Stadium combinando las lágrimas con los ánimos a su equipo. A nadie le importan ya los cuatro duelos ligueros que quedan. Los huevos, tras la monumental decepción sufrida en La Cartuja hace poco más de dos semanas en la final de Copa perdida ante la Real Sociedad, estaban puestos en la cesta de la Champions. Por desgracia para ellos, ha vuelto a salir cruz.

Son siete las semifinales que ha alcanzado el Atlético en toda su historia, y cuatro de ellas las ha conseguido bajo la batuta de Diego Simeone. El Real Madrid, como en las finales de Lisboa y Milán, es la bestia negra también en esta fase con dos eliminaciones, en 1958/59 y 2016/17. Mientras que el Arsenal se suma ahora al Ajax (1970/71) como el otro contendiente que ha fulminado a los rojiblancos en el penúltimo escalón de la máxima competición europea. En 1973/74, 2013/14 y 2015/16, los colchoneros consiguieron eliminar a Celtic, Chelsea y Bayern de Múnich, respectivamente.

Griezmann, camino a Orlando

Y eso que el histórico contra el Arsenal era igualado entre ambos equipos hasta el duelo de este martes. Pese a que sólo se han enfrentado en seis ocasiones, cinco si contamos partidos oficiales, son tres victorias inglesas, aunque una británica fue en un amistoso, dos empates, y otra del Atlético. No obstante, los colchoneros habían eliminado a los ingleses en las otras semifinales en las que se habían cruzado. Fue en la Europa League de 2017/2018, que terminó con el título en las vitrinas rojiblancas con un gol de Gabi y el doblete de Griezmann ante el Olympique de Marsella.

No podrá tener el francés la despedida que quería. Se escurrió Budapest entre los dedos y la marcha de Griezmann a Orlando será sólo con el cariño de su público, pero sin ningún título bajo el brazo. Se irá, eso sí, como máximo goleador de la historia del Atlético de Madrid, con 212 tantos de rojiblanco. No será éste finalmente el «año increíble» que presagiaba el francés en el Atlético de Madrid, porque los chicos de Matarazzo y Arteta no le han dejado.

También se le escapó a Simeone. Su traje negro habitual, con el que recorrió en numerosas ocasiones la banda del Emirates, no le trajo la suerte que el argentino necesitaba para llegar a la final de la competición más exigente a nivel de clubes. Pese a aspirar al doblete, el curso terminó como un fracaso para un entrenador que ha conseguido ocho títulos en el banquillo rojiblanco. Se ha escapado, eso sí, el as de bastos. La Champions que el club ansía desde la primera derrota ante el Bayern en 1974 y que duele tras las decepciones en Lisboa (2013/14) y Milán (2015/16) ante el Real Madrid.

No fue esto una final perdida, pero sirve como una nueva muesca en el «dolor» como «fuerza para volver a intentarlo». Esa frase que Simeone pronunció tras la derrota en Milan refleja que el equipo ha crecido más con las decepciones que con los éxitos. Son los rojiblancos un club que tienen el honor de llevar 13 temporadas consecutivas disputando la Champions, un mérito que sólo ostentan otros cinco gigantes europeos y, el año que viene, repetirán el asalto a este escurridizo título.

La Champions y el Atleti: una historia de odio eterno

La Champions y el Atleti: una historia de odio eterno

Hay que jugarla, supongo. Te clasificas, da mucho dinero, te permite atraer estrellas y mantiene a la afición ilusionada hasta primavera. Hay que jugarla, supongo, pero si me dieran a elegir... ojalá el Atleti renunciara a la Champions cada año. El odio es mutuo. Yo ahora podría estar en el cine. O bebiendo. Eso aún no lo descarto. Y estoy aquí escribiendo con cara de (aún más) idiota.

Una vez más, el sueño se rompió en un accidente en el peor momento, dos rechaces en el área, un despiste defensivo, gol de Saka en el 44. Ni un guiño del destino. Hasta ahí, más allá de creerse su leyenda y celebrar cada córner como un penalti, el extremadamente mezquino Arsenal no había tirado a puerta y el Atleti estaba cómodo y con la sensación de que, antes o después, iba a cazar una, pero los rebotes que le castigaron en su área nunca le sonrieron en la inglesa.

La segunda parte fue un orgulloso quiero y no puedo de un equipo que se estaba moviendo a alturas que por talento y dinero no le correspondían. Y se notó. Giuliano tuvo la más clara y, a puerta vacía, le faltaron vuelo y recursos. No es culpa suya, es la diferencia de nivel individual. Y un penalti clamoroso a Griezmann se perdió en el limbo por una inexistente falta previa de Pubill. En la larga colección de delirios arbitrales que ha sufrido el Atleti en este torneo odioso, este se coloca muy arriba. La Champions odia al Atleti, ya saben. Nosotros a ella, más.

Tiempo habrá, y es indispensable hacerlo, para sacar conclusiones sobre esta extraña temporada. Mediocre en su trabajo diario de la Liga, brillante en las bodas y bautizos de las eliminatorias y fallido en el desenlace. Es difícil juzgar un curso así, de cinco aunque a dos detalles de ser de 10, pero hay que aclarar si el proyecto crece o se marchita. Ese análisis requiere enfriar las emociones y no es el día.

Hoy corresponde elogiar el carácter de Pubill, el despliegue de Llorente y el liderazgo de Koke; lamentar que Julián Álvarez, medio cojo, no pudiera ser la estrella que es y, sobre todo, dar las gracias a Griezmann tras su último gran partido en el Atleti, uno donde estaba evitando goles del Arsenal en un instante, organizando el juego al siguiente y siendo el más peligroso para Raya mientras le duró la gasolina. No es el final que merecía el mejor jugador de la historia del club, pero sí el tipo de actuación que ratifica esa afirmación.

La Champions odia al Atleti, pero la ganará. Cuando menos se lo espere, logrará esa maldita copa y la tirará al río. Ese día podremos descansar. Mientras, sólo queda seguir persiguiendo ese imposible hasta que se rinda.