Sabe Carlos Alcaraz que hay rivales especialmente engorrosos para él. Aquellos tenistas fuera del Top 10 que martillean con su saque y se saben mover en la red siempre le complican la vida, y en esa categoría encaja el francés Arthur Rinderknech. En sus cinco enfrentamientos, el español siempre ha ganado. Pero siempre ha sufrido.
Dos semanas después de proclamarse campeón en el Open de Australia, Alcaraz reapareció en una pista en el ATP 500 de Doha y lo hizo con un triunfo exigente ante Rinderknech por 6-4 y 7-6 (5) en una hora y 47 minutos.
Ya está en octavos de final, donde se medirá al también francés Valentin Royer. El torneo le propone un cuadro asequible hasta las semifinales o incluso hasta una hipotética final contra Jannik Sinner, pero detrás queda el susto. Rinderknech tuvo dos bolas de set para alargar el duelo más allá de las dos horas y solo cayó tras un tenso 'tie-break'.
A Alcaraz, lejos de aquel 'flow' fresco de Melbourne, se le vio serio. Consciente de los peligros de su estreno en Qatar, ahorró en gestos, emociones y expresiones. Incluso en los puntos clave su celebración se limitó a una mirada a su equipo, poco más. Su tenis habló más que él, pese a la exigencia del rival.
Su velocidad con la derecha se impuso en los intercambios desde el fondo, pero Rinderknech encontró la manera de equilibrar el duelo. Consciente de su desventaja en la línea de base, el francés se apoderó de la red como si fuera su único refugio, porque lo era. En cada oportunidad, saque y volea. Una y otra vez.
En el primer set, Alcaraz descifró el reto. En el segundo, en cambio, se le atragantó hasta verse contra las cuerdas. Con 6-5 en contra tuvo que afrontar dos bolas de set, aunque lo hizo con una tranquilidad absoluta. La misma que poco después le condujo a la victoria en la muerte súbita.
Cerrada la posibilidad de meterse entre los ocho primeros. Habiendo conseguido una victoria épica ante el Inter y una derrota sonrojante frete al Bodo Glimt en la fase de grupos, este Atlético de dos caras llega a la repesca de la Champions ante el Brujas con la necesidad de mostrar su mejor cara para no quedar apeado de la máxima competición continental.
Simeone tiene claro que no es una cuestión de elegir partidos, como insinuó Oblak tras el encuentro ante el Rayo Vallecano en Leganés donde los rojiblancos encajaron tres goles y apenas generaron peligro. Habló el argentino de buenos y malos partidos. "Los futbolistas salen con motivación siempre. Es difícil que un jugador salga a perder o jugar mal. Es complicado manenter esa regularidad, sucede en todas las ligas", explicó el técnico.
Va a ser importante sacar un buen resultado de un campo en el que no tienen buenos recuerdos los rojiblancos. Tres derrotas y un empate es el balance del equipo en el Jan Breydel, resultados que preferirán no repetir si quieren continuar su andadura en esta Champions. "Vamos a encontrar un rival, salvo ante el Arsenal, con resultados de local importantes ante Mónaco, Marsella, Barça...", ha apuntado el entrenador.
Y precisamente el campo es un factor muy importante en un Atlético que tiene especial vulnerabilidad lejos de su estadio más allá de los nombres. Porque Simeone ha querido resaltar que "el equipo es de todos, no de 10", aunque está muy contento con el rendimiento de la pareja Pubill-Hancko y se ha permitido incluso el lanzar un dardo a Clement Lenglet por su rendimiento en Butarque y salvado a Giménez.
El Cholo ha encontrado esta temporada un término medio entre su habitual partido a partido y el queremos ganar el torneo que lanzó por primera vez el año pasado, sólo para campeonatos con eliminatorias. "El objetivo es pasar y estar en la siguiente ronda, luego llegar hasta donde se pueda", ha explicado.
Koke, por su parte, no se pone ningún tipo de presión con la necesidad de sacar un resultado postivo de Brujas y dice que hay que "disfrutar". El capitán ha acompañado a su técnico en rueda de prensa y ha coincidido con él en que "ojalá poder jugar todos los partidos como ante el Betis y el Barcelona", pero que son "personas" y a veces las cosas simplemente "salen mal". "Estamos en una montaña rusa y tenemos que buscar esa regularidad", ha declarado.
El mediocentro colchonero dice tener "ganas de revancha" de las derrotas que ha sufrido el equipo y dice que espera que la tercera vez que juegue en el Jan Breydel, "toque ganar". "Siempre que me pongo la camiseta del Atlético quiero ganar, máxima motivación. Sólo pienso en el partido de mañana", ha espetado.
Pocas bajas
El equipo cuenta con las bajas de Nico, que se lesionó ante el Rayo, y de Barrios. Así que Koke volverá, con toda seguridad, a ocupar una de las plazas en el mediocentro rojiblanco. A sus 34 años, ha bromeado con que muchos le habrían jubilado "por viejo", pero está en una gran temporada y disfrutando de muchos minutos.
"No lo sé si es mi mejor momento, estoy en el que me toca, para lo que necesite el equipo. Soy de los primeros que anima", ha mantenido el futbolista que ha explicado que su propio técnico le dice que estar bien no depende de la edad.
Quince minutos retratan las dos caras de Escocia en el Seis Naciones. En la primera jornada el XV del Cardo jugaba en Roma y en el último cuarto de hora, tres puntos por debajo, fue incapaz de crear peligro y sufrió ante Italia una derrota (18-15) con ecos de fracaso, generación agotada y seleccionador cuestionado. Sin embargo, el pasado sábado en Edimburgo en los primeros quince minutos encadenó un 17-0 y encarriló su inesperada victoria sobre Inglaterra (31-20). Un resultado que cuestiona el pronóstico inicial de un torneo reducido en 2026 a la pugna entre ingleses y franceses.
Cuando Escocia se divierte al ritmo de Finn Russell, el Seis Naciones gana emoción, recobra su viejo encanto. Pero Escocia sólo se divierte de vez en cuando. Puede arruinar el torneo a un rival pero no lo ha ganado en este siglo, anclada en el último lustro en la zona media de la clasificación. Si Escocia había caído con Italia en el debut, Inglaterra había barrido a Gales (48-7) y llegaba como favorita al duelo de máxima rivalidad, la llamada Calcutta Cup.
Pero las estadísticas oficiales permiten una segunda mirada. El rugby contemporáneo no sólo concede importancia a la batalla por el balón en el suelo, sino que en los últimos años también ha ganado valor el vuelo, la disputa por los balones aéreos. Las habituales patadas defensivas para alejar el peligro se alternan con patadas tácticas de ataque, generalmente para presionar al contrario cuando recibe la bomba caída del cielo y tratar de recuperar el oval.
Los escoceses se desmarcaron de esa apuesta que reduce riesgos y brindaron ante Inglaterra jugadas agradecidas para el espectador, con cambios de pie, carreras, el balón de mano en mano y alguna salida alocada desde su zona de 22. Escocia disfrutó del 46% de posesión pero rompió 14 veces la línea defensiva. Además de ganar muchos duelos en el aire, sólo dio diez patadas tácticas de ataque, la cifra más baja en lo que va de torneo. En el partido que perdió en Roma había dado 18, un recurso favorecido ese día por la lluvia.
El juego con el pie ha sido, por el contrario, santo y seña de Inglaterra de la llegada de Borthwick al banquillo. Sobre esa base construyó su tercer puesto en el último mundial. El apertura Ford lleva la partitura cosida a la bota. Pero el sábado, cuando intentaba un drop, los escoceses bloquearon la patada y atravesaron disparados el campo para posar el ensayo bajo los palos de Inglaterra. El pie frenado por los brazos, acaso una metáfora del choque.
Pese al tropiezo, el XV de la Rosa dispone de muchos jugadores de calidad y es todavía candidato a la victoria final. A Gales le había metido siete ensayos sin exprimirse en la primera jornada. Contra Escocia tuvo minutos de iniciativa aunque interrumpidos por sus propios errores, desperdició ocasiones de ensayo, y pagó su inferioridad numérica durante 30 minutos, 20 de ellos por una expulsión evitable. Ahora se ve obligado a vencer todos los partidos en la estela de una Francia que no falla y, además, a asaltar París en el encuentro que el 15 de marzo cerrará la competición.
Italia ilusiona, Irlanda preocupa
Tras el avance de los últimos años Italia se acredita como otra posible animadora del Seis Naciones. En su victoria de la primera jornada contra Escocia se quedó en el 36% de posesión de balón y el 31% de dominio territorial. Venció multiplicándose en defensa: completó 226 placajes y sólo falló 26 (86% de éxito). Este sábado perdió el segundo partido, cayó 20-13 frente a Irlanda en Dublín, y sin embargo se marchó entre elogios por el dominio en la primera mitad y la visible superioridad de su melé, que empujó a la local a lo largo del encuentro. La Italia de Gonzalo Quesada ha crecido en los aspectos básicos, antes era comparsa y ahora genera expectación.
Irlanda emite, por el contrario, señales de declive. Las lesiones, la tardanza en el relevo generacional y una probable bajada de nivel en puestos clave presagiaban que en 2026 podía retroceder. En la primera jornada fue arrollada en París por Francia (36-14) aunque consiguiera reducir la desventaja en la segunda parte. Ya en ese partido entre los dos grandes dominadores de los últimos años,el XV del Trébol pisó en un par de ocasiones la 22 rival y acabó perdiendo el balón. Es el espacio donde antes se mostraba letal. Este sábado, en casa contra Italia, sumó con mucho esfuerzo su primer triunfo y su segunda tarde de inquietud. A la inferioridad en melé puede, al menos, oponer la satisfacción de la remontada y un detalle positivo. En el 50% de sus rucks sacó el balón en menos de tres segundos, un dato que le permite abrigar esperanzas de mejora.
Francia y Gales, cara y cruz
El tropiezo inglés deja ahora como gran favorita a Francia, que está descosiendo a los rivales sobre todo con su juego abierto. El domingo, los jugadores de Galthie le metieron tres ensayos, 19 puntos, a Gales en el primer cuarto de hora. Si sus delanteros se despliegan por todo el campo, los tres cuartos irrumpen vertiginosos, se apoyan y en segundos agujerean la trinchera contraria. Al mando, tres jugadores que se caracterizan por su lectura inmediata para leer espacios y, si no los ven, fabricarlos. El medio melé Dupont, el apertura Jalibert y, en las transiciones de defensa a ataque, el zaguero Ramos.
El francés Theo Attissogbe se escapa de la defensa galesaPaul EllisAfp
En el primer partido contra Irlanda Francia rompió 19 veces la línea defensiva y anotó cinco ensayos. En el segundo contra Gales (12-54 en Cardiff), sólo tuvo el 45% de la posesión. Pero aun así sumó 28 rupturas, 1.152 metros con el balón en la mano y ocho ensayos. En un partido rápido Francia parece ahora mismo imparable.
Gales, para su desgracia, confirma las previsiones.Ha encajado 48 puntos de Inglaterra y 54 de Francia. A ratos domina sin obtener fruto, otros resiste en defensa con el orgullo herido, pero transmite la incómoda sensación de ser inferior a sus rivales. En el primer partido la acumuló indisciplinas y expulsiones; en dos ocasiones llegó a quedarse con dos jugadores menos sobre el campo. En el segundo, al menos, no sufrió ninguna expulsión. Puede refugiarse en el consuelo de que ya ha jugado contra los dos rivales a priori más potentes. En la esperanza de que le faltan dos partidos en casa. En la certeza de que, tras este arranque, lo más probable es mejorar.
La biatleta italiana Rebecca Passler, que fue suspendida cautelarmente el pasado 2 de febrero por un positivo en letrozol durante un control fuera de competición, fue readmitida el pasado viernes en los Juegos Olímpicos de Milán Cortina 2026 tras demostrarse la involuntariedad en la ingesta de la sustancia prohibida.
"El Tribunal Nacional de Apelaciones de la Organización Nacional Antidopaje (NADO) ha estimado la apelación de Rebecca Passler contra la suspensión provisional tras un resultado positivo en una prueba de letrozol realizada el 26 de enero, al determinar que existía un caso 'fumus boni iuris', es decir, la aparente validez de la ingesta involuntaria o la contaminación involuntaria de la sustancia en cuestión", informó la Federación Italiana de Deportes de Invierno (FISI).
En su recurso, la deportista de 24 años afirmó que vive con su madre, quien toma letrozol como parte de su tratamiento contra el cáncer de mama, y que la contaminación probablemente provino de una cuchara que utilizó para comer crema de avellanas Nutella en el desayuno el día anterior al control.
El resultado permite a la atleta participar en los Juegos Olímpicos de Milán Cortina 2026. Passler se ha reincorporado a los entrenamientos junto a sus compañeras de equipo desde este lunes, fecha en la que se ha puesto a disposición del cuerpo técnico para las siguientes competiciones olímpicas.
"Han sido días muy difíciles. Siempre he creído en mi buena fe. Agradezco a todos los que me han apoyado, desde los abogados que gestionaron mi situación, hasta la Federación Italiana de Deportes de Invierno, pasando por mi familia y amigos. Ahora por fin puedo volver a concentrarme al 100% en el biatlón", expresó Passler.
Por su parte, el presidente de la FISI, Flavio Roda celebró "el resultado de la apelación, que permite a Rebecca regresar al equipo".
La resolución, que permite a Passler competir en biatlón en la última semana de competición, llega dos días después de que la División Ad Hoc del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) para estos Juegos se declarara no competente para retirar esa sanción cautelar.
Hansi Flick acabó el partido en el que el Barça se midió al Girona en Montilivi muy enfadado con la acción del 2-1. Incluso, cuando Míchel fue a saludarlo, le comentó que no le parecía correcta la forma en que los locales habían anotado el que sería el tanto de la victoria. Es más. En cuanto Soto Grado señaló el final, tanto él como varios de sus jugadores fueron a pedirle explicaciones. Con todo, el germano no quiso escudarse en ello para justificar lo que, a su entender, fue otra noche para olvidar del equipo. "Le pregunté si pensaba que era falta, y me dijo que no", se limitó a explicar el alemán acerca de su conversación con el colegiado. Incluso, aseguró que no acudiría a la caseta para pedirle más explicaciones. La espinita, eso sí, no podía sacársela del todo.
"¿Cómo lo viste tú? ¿Es falta o no? Para mí también, pero ya está", aseveró el técnico azulgrana cuando uno de los periodistas le preguntó por la acción en la sala de prensa. "Si hubiéramos jugado bien, quizás hablaría más sobre ello, pero no quiero que sea una excusa. Tenemos que jugar mejor y volver a nuestro mejor nivel", abundó un Flick que ya había dejado clara su postura en el arranque de su comparecencia. "No quiero hablar de eso. La situación que ha pasado antes del segundo gol es algo que creo que todos hemos visto, pero hemos tenido muchas ocasiones que no hemos sabido aprovechar y hemos defendido muy mal en las transiciones", apuntó el entrenador barcelonista al principio de su intervención.
"Le daré dos días de fiesta al equipo, para que hagan un reset. Tenemos que luchar por volver a nuestra mejor versión y tenemos que pelear por recuperar el primer puesto", recalcó un Flick que confía en que podrán darle la vuelta a la situación. "Creo que están cansados, quizás es normal. Necesitábamos mas control y cometer menos errores. partido diferente. Tuvimos ocasiones, fallamos un penalti y tal vez no estuvimos lo bastante frescos, ha que tener hambre para ganar", insistió un Flick que admitió la trascendencia del partido tras lo ocurrido en la Copa.
"Tras la derrota ante el Atlético, era importante ganar, no lo hemos conseguido y todo el mundo está decepcionado, pero lucharemos, seguro. Tenemos tiempo para volver a estar arriba, vienen dos semanas sin partido entre semana y eso nos vendrá bien para entrenar bien y que los jugadores tengan descanso. Seguro que el miércoles volveremos con otra mentalidad diferente", apuntó el entrenador del Barça. "No hemos mostrado lo que somos, podemos jugar mejor. Recuperaremos pronto a Pedri y Gavi. Cuando todos estén disponibles, todo será diferente y a ver si podemos jugar a otro nivel", abundó
"Encajamos demasiados goles. No voy a quejarme, no voy a poner excusas. A veces no hacemos bien nuestro trabajo y no estoy contento con el nivel que hemos dado", sentenció Flick. "Me parece falta, porque lo pisa, pero no son decisiones que podamos controlar. Tenemos que centrarnos en nosotros mismos, porque no hemos estado bien", le secundó Gerard Martín.
"Atrás hemos sufrido mucho, no hemos estado bien en muchas facetas defensivas. Sabemos que nuestro estilo es arriesgado, pero creemos en él, es innegociable, aunque es verdad que hay que mejorar cosas. No tenemos que bajar en intensidad ni en concentración, porque es cuando podemos sufrir.", apostilló.
"Todo el mundo lo ha visto, no voy a opinar. La gente sabe lo que ha pasado. Desde dentro, no hemos podido hacer nada, pero no hay que meterse con el árbitro. Tenemos que mejorar nosotros y la verdad es que hemos jugado un mal partido", apuntó por su parte en DAZN un Pau Cubarsí que se erigió en inesperado goleador azulgrana. "Nos ha faltado un poco de todo. Hay que hacer autocrítica y mejorar. Ahora, se trata de descansar, tomar aire y ponernos las pilas", agregó.
"En directo no lo vi bien, pero he tenido la suerte de verla repetida y, para mí, es falta, Jules llega primero al balón. Sorprende que no le llamen del VAR, porque el árbitro se puede equivocar, es una acción rápida, pero son cosas que pasan, que no podemos controlar", zanjó también por su parte un Joan García que acabó siendo reconocido como MVP del duelo. Un reconocimiento de sabor agridulce a causa de la derrota.
La realidad imita al arte y no al revés, sostenía Oscar Wilde. Su audaz aserto tuvo confirmación cuando la selección portuguesa desempolvó en Inglaterra-1966 la leyenda de los 'Doze Magriços', recogida por Luís de Camões en 'Os Lusíadas'. Trata de la peripecia de doce caballeros que en la década de 1390 viajaron a Inglaterra para reparar el honor de doce damas, ofendidas por un grupo de nobles ingleses. En su país no tenían quien las defendiera y, por consejo del duque de Lancaster, que batalló junto a los portugueses contra Castilla, enviaron recado a doce nobles lusitanos que el propio Lancaster les recomendó, visto cómo se comportaron en la lucha. Once viajaron en barco y uno, Álvaro Gonçalves Coutinho, prefirió hacerlo a caballo, para conocer "nuevas tierras y nuevas aguas". Era un personaje delgadísimo, descrito como 'O Magriço', que tiene esa significación en portugués, y hasta me ha dado por pensar si no serviría de inspiración a Miguel de Cervantes para su caballero de triste figura. Llegó justo el día fijado, cuando ya se le daba por perdido. Los doce caballeros portugueses ganaron sus correspondientes justas, el honor de las damas quedó reparado y ellos regresaron a Portugal nimbados de gloria.
Así que cuando en 1966 Portugal tuvo un brillante desempeño en el primer Mundial al que consiguió acudir, la leyenda de los 'Doze Magriços' resucitó en las páginas de 'A Bola', el popular deportivo local, aprovechando que un equipo se compone de once jugadores más el entrenador. Así se conoció durante años al grupo de aquella gesta, y al principal de todos, Eusébio, se le intituló como 'O Grão Magriço'.
Eusébio nació (1942) en Lourenço Marques, hoy Maputo, capital de Mozambique, entonces provincia portuguesa de ultramar. Se hizo en el Sporting de Lourenço Marques, donde con 17 años ya era un interior de amplio recorrido, buen regate en largo y potencia de chut tremebunda. Con 19 años y 77 goles en 42 partidos le fichó el SL Benfica, avisado de lo que se venía por su jugador Mário Coluna, siete años mayor que él y también natural de Mozambique. Eusébio viajó en las Navidades de 1960 con una carta de la madre (viuda de un trabajador ferroviario y pobre de solemnidad) en la que encomendaba al propio Coluna que le cuidara y le orientara en la metrópoli. El Benfica le inscribió con nombre falso porque el Sporting CP, su rival lisboeta, reclamaba un padrinazgo sobre su homónimo de Lourenço Marques que le concedía derechos sobre el jugador. El chico empezó a entrenar con el Benfica en medio de una incómoda polémica hasta que, a las pocas semanas, la Federación falló en favor del Sporting.
Entonces desapareció. Se lo tragó la tierra. No se supo más de él, corrió el rumor de que había regresado a Mozambique, pero allí tampoco estaba. El Benfica recurrió y, mientras se reabría el caso, lo escondió en un hotel del Algarve junto a un preparador-vigilante, con el que corría por la playa, y allí estuvo hasta mayo de 1961, cuando el Benfica ganó el recurso y volvió a salir a la luz. No llegó a tiempo para disputar la célebre final de Berna, que el Benfica ganó al FC Barcelona 3-2, pero pronto sería noticia mundial. En septiembre, el 'Torneo de París' enfrentó al Santos FC y al Benfica. El Benfica alineó al once campeón de Berna y al descanso ganaba el Santos 5-0. En la segunda mitad salió Eusébio y marcó tres goles en menos de veinte minutos. El partido acabaría 6-3, con un gol final de Pelé, y la gente salió del campo hablando de aquella 'Pantera Negra' como réplica europea a la 'Perla Negra', apodo de Pelé antes de ser 'O Rei'.
En 1962 el Benfica repitió título de Europa, ahora a costa del Madrid: 5-3, con dos de Eusébio en sendos cañonazos desde fuera. El club blanco lo volvería a sufrir en la Copa de Europa 1964-65 como protagonista de un terrible 5-1 en cuartos de final. También le sufrió la Selección, que estrenó su título de campeona de la Eurocopa de 1964 viajando en noviembre de ese año para un amistoso en Oporto, contra Portugal. Perdimos 2-1, los dos del mozambiqueño.
Eusébio, tras la eliminación de Portugal a manos de Inglaterra.EFE
La Juventus FC ofreció una cantidad obscena al Benfica por Eusébio, al que cuadruplicaba sus ingresos. En aquella época los jugadores que salían de un país se daban por perdidos para la selección, pues el club comprador tenía derecho a negarles el permiso. Portugal albergaba la ilusión de clasificarse por primera vez para un Mundial, pero sin él sería imposible. António de Oliveira Salazar, el Franco portugués, le invitó a comer a su residencia personal y le hizo saber que no podría irse: "Debe entenderlo, usted es un bien de Estado, forma parte del patrimonio nacional". Eusébio le replicó que, si era un bien de Estado, ¿por qué tenía que pagar impuestos? Salazar le dijo que clasificara a Portugal para Inglaterra-1966 y que después del mismo podría irse.
Y Portugal se clasificó holgadamente en un grupo con Checoslovaquia, Rumanía y Turquía. Para entonces Eusébio ya era Balón de Oro, que ganó en 1965, con 23 años. El sorteo colocó a los lusitanos en el Grupo C con Bulgaria, Hungría y Brasil. Se instalaron en un lugar tranquilo, Wilmslow, a 12 millas de Manchester y 35 de Liverpool, las dos ciudades en que se jugó el grupo. Otto Glória utilizó la delantera del Benfica (José Augusto, Eusébio, Torres, Coluna y Simões) respaldada por jugadores sólidos, en su mayoría del Sporting. José Augusto era trabajador e insistente; Eusébio, un terremoto que irrumpía desde atrás y poseía el mejor chut del momento; Torres, alto y desgarbado, ganaba por arriba casi siempre, tanto con el propósito de marcar como de bajar el balón a un compañero, interesante novedad; Coluna era el cerebro; Simões, un extremo pequeño y habilidoso.
Portugal se estrenó el 13 de julio en Old Trafford ante Hungría, ganando 3-1, dos de José Augusto y uno de Simões. Fue una campanada, pues los húngaros, con Bene, Albert y Farkas, presentaron la última gran generación de jugadores de su historia. Así que el día 16 se vio como natural que ganaran 3-0 a Bulgaria, de nuevo en Old Trafford.
El tercer partido, el 19, en Goodison Park de Liverpool, reclamó la atención mundial. Brasil venía de ganar a Bulgaria y perder con Hungría, ante la que no pudo jugar Pelé, que salió maltrecho el primer día del marcaje de Jetchev. Brasil, campeón en Suecia-1958 y Chile-1962, tenía que ganar por más de dos goles para pasar a cuartos. Dos países hermanos, Pelé contra Eusébio, partido a vida o muerte. Morais completó la tarea de demolición iniciada por Jetchev y dejó a Pelé inútil, de extremo cojo, costumbre en aquel tiempo aún sin sustituciones. Fue llamativo cómo Eusébio acudió tras la patada definitiva a reñir a Morais y atender a Pelé. Pero como lo cortés no quita lo valiente, marcó dos goles, uno en perfecta volea sin apenas ángulo, el otro en gran cabezazo. Portugal ganó 3-1 y pasó a cuartos con un marcador agregado de 9-2.
Eusébio, ya uno de los atractivos del Mundial, iba a estallar definitivamente en el partido de cuartos, ante Corea del Norte, de nuevo en Goodison Park, el día 23. Los asiáticos se habían colado por sorpresa dejando fuera a Italia y en 24 minutos ganaban 3-0. Increíble. Otto Glória advirtió que estaban manejando jugadas de laboratorio siempre nacidas del capitán, Park Seung-zin; ordenó a José Augusto colocarse sobre él y secó el manantial. Luego Eusébio tomó la remontada por su cuenta y marcó cuatro goles (dos de penalti, uno de los cuales se lo hicieron a él), a los que se uniría un quinto, del propio José Augusto.
LAS TRIQUIÑUELAS DE INGLATERRA
Las semifinales fueron precedidas de una triquiñuela inglesa. El Inglaterra-Portugal debía, según lo programado, jugarse en Liverpool, y el Alemania-URSS en Wembley, pero la organización las cambió por arte de birlibirloque, pretextando ventajas de taquilla. Pero había otra causa: tras sus llamativas victorias ante Brasil y Corea, el público de Liverpool se había encariñado con Portugal, y además la ciudad estaba un poco mosca con su propia selección; el Liverpool había ganado la Liga y el Everton la FA Cup, pero en el equipo inglés sólo había uno de cada, Hunt y Wilson, respectivamente. El cambio alteró la plácida estancia en Wilmslow con un incómodo viaje: autocar a Manchester, tren a Londres y autocar de nuevo a Harrow, a una hora de Wembley. Siete horas de viaje, con dos transbordos, a dos días del partido. La distancia de Harrow a Wembley desaconsejó viajar la víspera de la semifinal para hacer un entrenamiento de adaptación en Wembley. Mientras, Inglaterra no se movió de su plácida concentración londinense.
Inglaterra llegaba con la portería invicta; Portugal, con 14 goles marcados en cuatro partidos, la mitad de Eusébio. El calendario también favoreció a Inglaterra: jugó el partido inaugural el 11, así que hasta el 23 había repartido sus cuatro choques en 12 días, mientras Portugal los concentró en dos menos, del 13 al 23. Todo eso se acusó en la primera mitad de esta semifinal, bien manejada por Inglaterra, con Bobby Charlton más adelantado de lo que venía jugando. En el 31' abre el marcador, recogiendo un rechace del meta Humberto a tiro de Hurst para colarlo con un golpe de billarista. Portugal se reactiva tras el descanso, pero Eusébio es tomado entre Stiles y Moore, y Torres esta vez no gana por alto al oponente de turno, Jack Charlton, 'La Jirafa'. El árbitro pasa por alto un penalti por mano de Stiles todavía con el 1-0 y en el 75' Bobby Charlton marca el 2-0 en un contragolpe. El partido parece resuelto, pero llega otro penalti, que el francés Schwinte sí se atreve a señalar y lo transforma Eusébio tras el preceptivo disparo homicida; ya con el 2-1, el árbitro ignora un nuevo penalti por mano de Jackie Charlton. Portugal aprieta a fondo, Gordon Banks le tapona dos grandes remates a Eusébio, Simões falla un gol cantado sobre la hora y se llega al final con el 2-1. Un gran partido, del que Eusébio salió enjugándose las lágrimas con el faldón de la camiseta. Luego ganarán 2-1 a la URSS por el tercer y cuarto puesto, con un octavo gol de Eusébio en seis partidos. Líder en goles, se le proclama como el mejor jugador del campeonato.
Había cumplido. Portugal, donde algunos cines proyectaron los partidos en directo, quedó más orgullosa que desilusionada. Nunca había estado en un Mundial, este lo había protagonizado, volvía con cinco victorias y una derrota ante el campeón, que gozó de la complicidad de la organización y el arbitraje el día decisivo. Los jugadores son premiados con la 'Orden de Enrique el Navegante', un altísimo honor.
Ahora quien viene a por Eusébio es el Inter de Milán y Oliveira Salazar honra su palabra y le autoriza: "Usted ha cumplido, ahora debo cumplir yo". Pero justo cuando estaba a punto de hacerse, Italia prohibió fichar extranjeros a causa del fracaso en el campeonato, que se achacó a que los foráneos ocupaban los puestos de responsabilidad en los clubes y los italianos quedaban como jugadores de complemento. 'O Grão Magriço' tuvo que seguir en Portugal hasta que, ya mayor y muy lesionado, buscó ingresos en la North American Soccer League, siguiendo las huellas de Pelé.
El sofá gris, el cambio de estructura en el campo, la mayor implicación de todos sus jugadores o la también mayor confianza que dan los resultados para tomar decisiones, por complicadas que parezcan. Álvaro Arbeloa tiene esta noche en Lisboa ante el Benfica de su mentor Mourinho una prueba de madurez. En Liga, el equipo ha respondido con pleno de victorias, más o menos vistosas, pero suficientes para seguir acosando al Barça, esperando el momento de asestar el zarpazo. El descalabro en la Copa del Rey en el estreno no tiene arreglo, pero el varapalo de esquivar esta repesca en Champions, sí.
Nadie espera un Real Madrid como el que dejó en la lona Trubin hace apenas unas semanas. «El partido no va a ser una copia. El entrenador ha tenido la capacidad de adaptar su equipo, salir de una derrota contra Benfica y sumar tres victorias consecutivas. La estructura que vi contra el Valencia y con la Real es distinta, vi una mentalidad táctica distinta», aseguró Mourinho, deshecho en elogios hacia Arbeloa -«entiende lo que es el Real Madrid, que no es fácil»- y hacia el que fue su equipo hace más de una década. «Espero al Real Madrid que es el candidato número uno para ganarla Champion», dijo poniéndose la piel de cordero un rato.
Esa estructura táctica pasa por el centro del campo, donde Tchouaméni, Camavinga y Valverde están consolidándose y fortaleciendo al equipo. Incluso partiendo de reconocer sus propias limitaciones tras pasar por el sofá gris de Arbeloa. «He ido muchas veces», bromeaba Camavinga, que quiere ser el faro que guíe la salida de juego del Real Madrid. «Me gusta jugar de 6, aunque me falta la regularidad y estar más focalizado en el campo, porque a veces tengo errores. Eso es lo que me falta. Pero soy capaz de hacer ese papel de organizador. Sé que los madridistas aún no han visto a un Camavinga completo», confesaba.
El regreso de Trent al lateral libera a Valverde y permite que la sala de máquinas vaya engrasándose y se aporte un equilibrio que da solidez. «Los tres lo están haciendo realmente bien, pero cuando un equipo es sólido es porque todos trabajan», advirtió Arbeloa, que no quiso establecer en qué porcentaje el paso adelante del equipo pasa por esa nueva estructura o por la mentalidad de sus futbolistas, aunque los elogios fueron a la plantilla.
«Desde que he llegado, he visto predisposición de los jugadores. Siempre es más fácil ser entrenador, porque es más fácil decir lo que hay que hacer que entrar en el campo. Lo que está ocurriendo es gracias a su trabajo. Con esa mentalidad, exigencia y trabajo están llegando los resultados», analizó, no sin advertir que Mourinho no se lo pondrá fácil: «Para ganar hay que jugar muy bien al fútbol. 90 minutos de concentración máxima para hacer un partido completo. El alma del Benfica será parecida porque su líder le marca: intensidad y competitividad. Aunque saliera con el equipo de Youth League sería así».
Pese a que el Real Madrid está inmerso en la pelea por la Liga, la Champions es una competición fetiche en la que no puede tropezar. De hecho, es la espina clavada de Mou, que no la logró ganar en aquellos «años violentos», como él los denominó, que vivió en el banquillo del Santiago Bernabéu. Arbeloa lo sabe. «No es una venganza, nuestro objetivo es ganar la Champions», aseguró. Cualquier otra cosa sería un doloroso tropezón que, quizá, complicaría su futuro como entrenador acabada la temporada.
Mou, siempre en el horizonte
En ese horizonte, la figura del carismático portugués emerge, satisfecho con su etapa como madridista. «Yo le di al Real Madrid todo lo que tenía. He hecho cosas buenas, cosas malas, pero cuando un profesional sale de un club con esa sensación, existe una conexión. Siento respeto y, en general, creo que me quieren. Pero con eso no quiero alimentar historias que no existen», aclaró el luso antes de volver a sembrar dudas. «Lo único que existe es que tengo un año más en Benfica. Firmado en una situación especial, que es que estamos en año electoral y el presidente Rui Costa y yo hemos acordado proteger por si hay una nueva presidencia. Por eso hay una cláusula para salir por las dos partes», desveló. Y volvió a cerrarse la puerta: «A Florentino se le puede decir que no».
De momento, su prioridad es poner a prueba el crecimiento del proyecto de Arbeloa en una eliminatoria que pasa por el infierno da luz, pero que tendrá, esta vez sí, una segunda parte en el Santiago Bernabéu dentro de una semana.
Sorpresas y mayoría italiana en esta repesca de la Champions en la que aristocracia y nuevos ricos se verán las caras por ocho puestos en los octavos de final, donde esperan cuatro equipos británicos entre los mejores de esta edición de la máxima competición europea de clubes. Más allá del fiasco del Real Madrid, la sorpresa de esta ronda, que se jugará esta semana y la siguiente, se escribe en francés y no precisamente por el Mónaco del que salió Mbappé.
La vida sigue igual en París, o al menos se repite el patrón del año pasado para el PSG. Si en la primera edición de este formato se colaron por los pelos, dos partidos consecutivos sin ganar le han dejado fuera del top-8 este curso. No cabe duda de que Luis Enrique ya fue capaz de enderezar el rumbo la temporada pasada y triunfar en todas las competiciones que disputaron los franceses menos en el Mundial de clubes, donde fue barrido por el Chelsea. No obstante, las últimas derrotas ligueras han escocido en el vestuario y han generado fricciones que el asturiano ha sofocado de un plumazo, al menos de cara al exterior.
"No permitiré que ningún jugador se ponga por encima del club". Así respondió el técnico al Balón de Oro, Ousmane Dembélé, después de que éste tildara de "individualistas" a sus compañeros tras la derrota ante el Rennes en liga. Fuera de la Copa francesa en enero tras caer derrotados en el derbi de la capital, el primer título nacional que pierde Luis Enrique desde su llegada, la Champions debe servir de bálsamo frente a un Mónaco ante el que ya perdió en la Ligue 1 pese a que jugó 15 minutos con uno más. El conjunto del Principado sufrió un duro correctivo ante el Real Madrid, pero es un equipo que se ha mostrado muy serio a lo largo de la competición continental.
En las eliminatorias con participación italiana, quizás el Inter de Milan sea el que más posibilidades tenga para pasar ante un sorprendente Bodo Glimt. Los noruegos certificaron su clasificación ganando en el Metropolitano en el último duelo de esta fase de grupos, aunque su verdadera fortaleza se ha mostrado principalmente en su campo, donde consiguieron vencer con facilidad al Manchester City de Guardiola. Los neroazzurri gobiernan con mano de hierro la Serie A gracias a un Lautaro Martínez que ha marcado en cuatro de las últimas seis victorias seguidas de los milaneses. La última, precisamente, ante una Juventus que jugó con uno menos más de una parte.
Los turinenes, presentes también en esta repesca, deben vencer a un irregular conjunto turco, el Galatasaray, plagado de grandes individualidades, pero con poca capacidad para realizar un buen juego colectivo. Sané, Osimhen o Icardi intentarán hacer valer el gran potencial ofensivo del conjunto de Estambul. La otra eliminatoria con un equipo italiano enfrenta al Atalanta con el Borussia Dortmund, un duelo vertiginoso y a cara de perro entre dos conjuntos apenas separados por dos puntos y dos puestos en la clasificación. Los amarillos, finalistas hace apenas dos años, cuentan con una plantilla muy compensada entre la veteranía de Emre Can y la juventud de Jobe Bellingham, hermano del madridista, Jude.
Un inglés ante el peligro
El Newcastle es el único equipo inglés que no hizo los deberes en la fase de grupos, pero bien es cierto que tuvo partidos muy duros como ante el Barcelona y el propio PSG, en el que consiguieron sacar un valioso empate. Los británicos tienen al rival, en principio, más débil de esta repesca. El Qarabag, equipo al que venció el Athletic en San Mamés, sumó bastantes puntos al principio de esta fase de grupos y luego ha podido vivir de las rentas.
El Olympiakos de Mendilibar ha seguido el paso contrario, apurando sus opciones en los últimos duelos de la fase de grupos para colarse en esta repesca en la que se enfrentará al Bayer Leverkusen. Ambos ya se vieron las caras en el Pireo hace menos de un mes con victoria para el equipo de Atenas. La gran amenaza griega, El Kaabi, sólo ha marcado un tanto desde su vuelta con la selección y necesitarán de su olfato si quieren seguir adelante en este torneo. El 27 de febrero se sortearán los octavos de final, con los que triunfen en esta ronda y los ya clasificados en el top-8.
El Barça perdió doblemente en Montilivi. Por un lado, cayó por 2-1 ante un Girona que fue capaz de remontar el primer tanto del duelo, obra de Cubarsí, por medio de Lemar y Fran Beltrán. De nada les sirvió a los barcelonistas quejarse de una posible falta sobre Koundé que lo dejó fuera de la acción. El tanto subió al marcador y certificó lo que ya planeba sobre sus cabezas con el momentáneo empate: la recuperación definitiva del primer puesto de la tabla por parte del Real Madrid de Arbeloa. Una derrota que, aunque no fue tan batacazo como el firmado ante el Atlético en la Copa, evidencia que los de Hansi Flick no pasan ahora por un buen momento. Los problemas, además, podrían acumulársele al germano, con una más que previsible lesión de un Eric García que este curso es fundamental en sus planes.
Si el duelo se fue al descanso con 0-0 en el marcador no fue precisamente porque los dos contendientes no pusieran de su parte para lograr que se movieran en un sentido u otro. El Barça fue el que tuvo las ocasiones más claras. Sobre todo, con dos balones que Raphinha, recuperado este mismo lunes para la causa tras unas molestias fisicas, y Lamine Yamal estrellaron en el marco de la portería de Gazzanigga. Especialmente doloroso, para los barcelonistas, fue la opción marrada por el de Rocafonda. Al filo del descanso, tenía un lanzamiento desde los 11 metros después de que Blind cometiera un penalti tan ahorrable como claro tras pisar a Olmo en el área de los locales, en una acción precisamente engendrada por el joven crack azulgrana.
Ese penalti desaprovechado fue, en gran parte, la constatación de que que a Lamine no le acababan de salir las cosas sobre el césped, por mucho que buscara una y otra vez mutar su suerte. Mucho antes, en los primeros compases del duelo, ya había tenido un uno contra uno con el meta del Girona en el que no acertó a enviar tampoco el balón al fondo de la red. La jugada, de hecho culminó con una parada a decir verdad bastante cómoda de Gazzanigga. Los de Míchel, por su parte, también sumaron varias incursiones hacia la portería de un Joan García que no acabó de verse exigido seriamente por sus rivales. Y, cuando ocasionalmente debía intervenir, lo hacía transmitiendo su habitual seguridad. La velocidad de Vanta, quien no acertó a rematar por milímetros un muy buen centro de Bryan Gil, amenazó una y otra vez a los azulgrana con la posibilidad de hacerles revisitar fantasmas en absoluto lejanos. Los locales, pese a todo, no supieron sumarle la contundencia necesaria a su innegable efervescencia ofensiva.
El descontrol al que parecían encomendarse unos y otros nada más arrancar el segundo tiempo invitaba a pensar que el marcador no tardaría mucho, por fin, a abandonar el 0-0. Pau Cubarsí, con un tremendo testarazo a centro de Koundé, se encargó de poner por delante a los azulgrana con el que, de hecho, era también su primer gol en la Liga desde que defiende la elástica del primer equipo barcelonista. Pero la alegría del 0-1 no les duró demasiado a los visitantes. Lemar, empujando el balón cómodamente tras una jugada en la que Vanat hizo alarde de fe, no tardó demasiado en volver a poner la igualada en el luminoso. De nada le sirvió a Flick protestar ante Soto Grado lo que él entendía como fuera de juego en el arranque de la jugada del empate gerundense. El 1-1 acabó por instalarse en el luminoso.
El Girona, espoleado por el tanto, firmó varios acercamientos peligrosos al área azulgrana. Sobre todo, uno que obligó a Joan García a firmar una doble parada antológica a la que, no mucho después, le seguiría una gran intervención con el pie para evitar el 2-1. El Barça, por su parte, no lograba encontrar opciones claras para marcar. Y eso envalentonó aún más a un Girona que acabó encontrando el gol del triunfo a apenas tres minutos para el final del tiempo reglamentario con un disparo desde la frontal que dejó al meta azulgrana sin opción a la reacción. El tanto también sería muy protestado por los visitantes, al entender que había falta previa sobre un Koundé que se quedó sin opciones de intervenir en la acción.
El Circuit de Barcelona-Cataluña se mantendrá en el calendario de la Fórmula Uno hasta 2032 y albergará un gran premio en los años 2028, 2030 y 2032, alternándose con el circuito belga de Spa-Francorchamps, según han anunciado este lunes oficialmente las partes implicadas.
El Circuit y la FOM (Formula One Management), los organizadores del Mundial de Fórmula Uno, han alcanzado este acuerdo después de meses de negociaciones y renovarán un vínculo que vencía este curso 2026.
De este modo, el Gran Premio de F1 de Barcelona-Catalunya, nueva denominación que se estrenará en el 2026 (el 12-14 de junio), dejará de ser ininterrumpido a partir de 2027, como lo había sido durante 36 ediciones desde la inauguración del trazado en 1991.
Este año, España organizará dos carreras de Fórmula Uno, en Montmeló (Barcelona) y en Madrid, que en 2024 acordó acoger un gran premio de manera ininterrumpida entre 2026 y 2035, y heredará la denominación del Gran Premio de España de F1 que hasta 2025 ostentó el circuito catalán.
El presidente y consejero delegado de la Fórmula Uno, Stefano Domenicali, ha destacado que "Barcelona es una ciudad increíble" y ha asegurado sentirse "encantado" de extender la alianza con un circuito en el que los aficionados "siempre reciben con mucha pasión" a los pilotos.
"El equipo ha invertido mucho en el circuito y ha organizado festivales fantásticos para los fans en los últimos años, y esperamos ver como siguen desarrollando la su conjunto", ha añadido Domenicali, que ha agradecido la colaboración de las autoridades catalanas en declaraciones difundidas por la organización.
Por su parte, el secretario general de Empresa y Trabajo, y consejero delegado de Circuits de Catalunya, Pol Gibert, ha celebrado "la confianza depositada en el Circuito de Barcelona-Catalunya y en el país a lo largo de todos estos años". "Esta renovación es fruto de una relación sólida y del trabajo conjunto, y representa un paso muy importante para seguir consolidando a Cataluña como una plaza de referencia dentro del calendario internacional", ha agregado.
Gibert ha remarcado que la Fórmula Uno supone "una inyección económica de más de 300 millones de euros por edición", aunque ha subrayado que "es sobre todo un evento estratégico para proyectar a Cataluña en el mundo como un país capaz de organizar competiciones deportivas del máximo nivel".