Los 76ers de Embiid remontan un 3-1 y fulminan a los Celtics de Hugo González

Los 76ers de Embiid remontan un 3-1 y fulminan a los Celtics de Hugo González

Los Philadelphia 76ers se clasificaron este sábado a las semifinales del Este al derrotar a los Boston Celtics por 100-109 en el séptimo partido, culminando una remontada desde el 3-1 y dejando atrás una maldición que se remontaba a 1982.

"Estoy cansado de perder contra los Celtics", afirmó en la previa del partido Joel Embiid, que cambió el rumbo de la serie tras regresar antes de lo previsto de una apendicectomía.

Y es que los 76ers no ganaban una serie de 'playoff' a los Celtics desde las Finales del Este de 1982; en los seis cruces posteriores, siempre había salido vencedor Boston.

"Tuvimos una charla después del quinto partido y nos dijimos: no podemos permitir que lo mismo siga pasando una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez. En algún momento había que ponerle fin. Y lo hicimos", explicó Tyrese Maxey al finalizar el partido.

Embiid acabó el partido con 34 puntos y 12 rebotes, mientras que Maxey firmó 30 puntos y 11 rebotes. Maxey asumió los galones del equipo en los instantes finales, cuando los Celtics estuvieron a punto de remontar el partido.

Hasta este sábado, los Celtics habían ganado las 32 series en las que se habían colocado con un 3-1 a favor, mientras que los 76ers habían perdido las 18 en las que habían ido 3-1 abajo.

Además, los 76ers entraron en el selecto grupo de equipos capaces de remontar un 3-1. De los 300 equipos que han estado en esa situación en la historia de la NBA, solo 14 acabaron consumando la remontada en la serie.

Los 76ers se medirán en semifinales del Este a los New York Knicks en una eliminatoria que arrancará el lunes en el Madison Square Garden. Los Knicks vienen de deshacerse de los Atlanta Hawks por 4-2.

Los 76ers dominan Boston

Los Celtics afrontaron el partido sin Jayson Tatum, con molestias en una rodilla.

Los 76ers no tardaron en abrir brecha, liderados por Embiid, hasta alcanzar una ventaja de 15 puntos (15-30) antes de cerrar el primer cuarto.

Cuando Joe Mazzulla se vio contra las cuerdas dio a Hugo González sus primeros minutos de calidad en todo el 'playoff'. El 'rookie' madrileño, que había firmado una gran temporada, solo había disputado instantes finales en partidos anteriores.

La intensidad defensiva y la energía de González permitieron a los Celtics remontar hasta ponerse por delante en el segundo cuarto (37-36) con un triple de Payton Pritchard. Fue su única ventaja del partido, les duró 31 segundos. El resultado al descanso era de 50-55 a favor de Philadelphia.

A la vuelta de vestuarios, los 76ers volvieron a tomar distancia hasta sacar 18 puntos (66-84) antes de finalizar el tercer cuarto.

Pero les temblaron las piernas y con un parcial de 16-4 para abrir el último cuarto los Celtics se pusieron a un solo punto (91-92) con casi ocho minutos en el reloj.

Los 76ers respondieron con un triple de Embiid. Otras tres veces se pusieron a un punto los Celtics. En la última, con 98-99, tuvieron tres posesiones para ponerse por delante, pero Neemias Queta, Jalen Brown y Pritchard fallaron sus canastas.

Fue entonces cuando Maxey asumió su papel de líder y encadenó dos canastas con aroma a victoria. Aún tuvo que pasar cuatro veces por la línea de tiros libres, sin fallar ninguno.

Además de los 34 puntos de Embiid y los 30 de Maxey, el 'rookie' VJ Edgecombe sumó 23 para los 76ers y Paul George 13. Para los Celtics, Jalen Brown terminó con 33 puntos, Derrick White con 26 y Neemias Queta con 17.

Los Celtics ponen así punto final a una temporada que comenzaron sin que nadie confiara en ellos, pero en la que fueron de menos a más hasta acabar segundos y consolidarse como favoritos en el Este.

Hugo González cierra su temporada de 'rookie'

Hugo González puso fin este sábado a su temporada de 'rookie' en la NBA con el adiós precipitado de los Boston Celtics en primera ronda de 'playoff', eliminados a manos de los Philadelphia 76ers en siete partidos.

Elegido en el número 28 del pasado draft por los Celtics, González aterrizó en una de las grandes franquicias de la NBA en un momento de cambios, bajo una nueva propiedad que decidió revolucionar una plantilla que se había proclamado campeona en 2024.

Quizás por ello, sumado a la lesión de Jayson Tatum en el tendón de Aquiles, González contó con más oportunidades y minutos de los que cabía esperar para un 'rookie' en una franquicia ganadora.

El madrileño se ganó la confianza de Joe Mazzulla y se convirtió en una pieza importante de su rotación durante buena parte de la temporada, encargado de defender -con un rendimiento sobresaliente- a algunas de las grandes estrellas de la NBA.

González disputó 74 partidos de temporada regular, tres de ellos en el quinteto inicial, promediando 14,6 minutos en pista. El madrileño terminó la temporada con 289 puntos (3,9 de media), 246 rebotes, 42 robos, 41 asistencias y 21 tapones. Con un 47,6 % en tiros de campo y un 36,2 % desde el perímetro.

"Ha demostrado rápidamente su gran instinto defensivo; es capaz de defender a escoltas y bases con gran rapidez", subrayó Mazzulla al hablar del impacto de González durante la temporada.

Su mejor partido llegó en marzo, en un triunfo ante los Milwaukee Bucks de Giannis Antetokounmpo, cuando, saliendo como titular, firmó un doble-doble de 18 puntos y 16 rebotes.

Su rol le granjeó elogios de compañeros y rivales, el cariño del TD Garden y el asombro de toda la liga.

El regreso de Tatum, unas inesperadas aspiraciones de los Celtics al anillo y la proximidad del 'playoff' relegaron a González al banquillo, con cada vez menos protagonismo y minutos, hasta el punto de quedar fuera de la rotación en algunos partidos.

Semanas de tensión en el vestuario del Madrid: los enfados del núcleo español, el mercado, un ojo en Mbappé...

Semanas de tensión en el vestuario del Madrid: los enfados del núcleo español, el mercado, un ojo en Mbappé…

Son semanas sin mucha actividad deportiva en la ciudad deportiva de Valdebebas, lo que genera múltiples debates dentro y fuera de las puertas del Real Madrid. El 'adiós' del conjunto blanco a la Copa y a la Champions y su distanciamiento progresivo del Barcelona en la lucha por la Liga han sacado a la superficie las tensiones y problemas de un vestuario agrietado. Si no gana este domingo en el RCDE Stadium al Espanyol, los blancos entregarán el campeonato liguero al eterno rival justo antes del clásico del próximo domingo día 10, que se disputará en el Camp Nou y en el que el cuadro de Arbeloa podría hacer el pasillo al culé.

Dani Carvajal, ahora lesionado hasta la última semana de la temporada, Asencio, Ceballos o Mbappé son algunos de los protagonistas, junto a Álvaro Arbeloa, de la proliferación de situaciones que llevaban tiempo sin suceder en el vestuario madridista.

Al lateral de Leganés, canterano, responsable de la primera piedra de Valdebebas y ganador de seis Copas de Europa, es posible que le quede sólo un partido más en el Santiago Bernabéu. El de la jornada 38 ante el Athletic Club. Sufre una fisura de la falange distal del quinto dedo del pie derecho. Si nada cambia, Carvajal no renovará su contrato con el Madrid y dirá adiós a toda una vida en Chamartín. Por el camino, muchos títulos, 27, a uno de los 28 de Luka Modric, muchas alegrías y alguna que otra pena y rabia, como la acumulada en los últimos seis meses.

El lateral ha terminado enfadado con Arbeloa, con el que ha chocado de frente por las pocas oportunidades que el futbolista considera que le han dado durante esta parte del curso, lastrando sus opciones de ir convocado al próximo Mundial.

El núcleo español

Carvajal es, junto a Asencio, Ceballos, Huijsen, Carreras, Fran García y Gonzalo, miembro del grupo de españoles de la primera plantilla. Un grupo que otros años ha sido clave en el buen funcionamiento del vestuario y que en los dos últimos años, tras las salidas de Nacho, Joselu y Lucas Vázquez, ha perdido protagonismo y relevancia. Y es ahí donde fuentes de ese grupo aseguran que Arbeloa ha dado preferencia a los elogios a las estrellas, repetidos en varias ruedas de prensa, y a los canteranos, descuidando a la base nacional de la plantilla.

El técnico, mientras, se ha mostrado firme con Asencio, apartado varios días tras lo que Arbeloa entendió como una mala contestación; con Ceballos, fuera de las listas desde hace tiempo por otro encontronazo con el técnico; o Carreras, alejado de las alineaciones en varias ocasiones por lo que el entrenador consideraba una mala actitud.

Todas estas discusiones con algunos futbolistas coincidieron con los partidos en los que Arbeloa confió más en los canteranos, algo que tampoco terminó de gustar a parte del grupo. Esto, unido a las derrotas y a los rumores que situaban a algunos jugadores en la posición de transferible, como Camavinga, han dejado unas semanas de auténtica tensión en Valdebebas. Como adelantó ESPN y puede confirmar este periódico, ha habido enfrentamientos directos entre algunas de las estrellas del equipo en el vestuario, roces que han ido más allá del césped y un ambiente muy alejado del «vestuario más sano del mundo» que repetía Ancelotti durante su segunda etapa en el Santiago Bernabéu.

La situación de Kylian Mbappé tampoco ha ayudado a mantener la calma. Si su lesión en la rodilla generó fuertes discusiones y cambios en el departamento médico durante los meses de diciembre y enero, su nueva lesión muscular y la gestión que el delantero francés está haciendo de su recuperación han levantado ampollas en el vestuario. Siendo una lesión leve, muchos compañeros no entienden sus viajes fuera de España. Cuando se fue a París, el vestuario le apoyó entendiendo que con él viajaban dos fisioterapeutas del club, pero ahora, y habiendo asegurado el galo que haría «todo lo posible» por estar en el clásico contra el Barça del próximo día 10, son varios los que han levantado la ceja ante sus acciones durante los últimos días.

Arbeloa les ha dado varios días libres en la última semana después de empatar en Sevilla contra el Betis, y el club mantiene que los jugadores tienen libertad para moverse en ese tiempo personal, pero los gestos valen mucho en este momento en Valdebebas y no todos ven bien dichos viajes.

El Barça cumple en Pamplona y será campeón si el Real Madrid no gana al Espanyol

El Barça cumple en Pamplona y será campeón si el Real Madrid no gana al Espanyol

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El Barça cumplió en Pamplona. Una vez más, ante un rival tremendamente rocoso y dispuesto a incomodarlo hasta el límite, acabó llevándose un trabajado triunfo por 1-2 que le permite dar un paso prácticamente definitivo hacia el título de Liga.

Los goles, ya en la segunda mitad, fueron obra de Robert Lewandowski y Ferran Torres, mientras que Raúl García recortó distancias para Osasuna. Si el Real Madrid no logra sumar los tres puntos en su visita a Cornellà-El Prat frente a un Espanyol muy necesitado, los azulgrana se proclamarán matemáticamente campeones.

En caso de victoria madridista, al Barça le bastaría con un empate en el clásico del próximo domingo en el Camp Nou para asegurar el título. Además, los de Hansi Flick mantienen otros objetivos en el horizonte: cerrar la temporada con pleno de victorias en casa y alcanzar la simbólica cifra de los 100 puntos.

El Barça, sólido en defensa

Desde el inicio quedó claro que no sería un partido sencillo. Osasuna optó por ceder la iniciativa y buscar el daño al contragolpe. El Barça dominaba la posesión, pero sin encontrar claridad ni profundidad en los últimos metros.

De hecho, las ocasiones más peligrosas del primer tiempo fueron para el conjunto rojillo, con Ante Budimir como principal amenaza. El croata estrelló un zurdazo en el poste en una jugada en la que parecía no tener ángulo y, poco después, obligó a Joan García a intervenir con una gran parada para evitar el gol.

La solidez defensiva azulgrana, con un Pau Cubarsí muy concentrado, resultó clave para sostener al equipo en esos momentos. El central brilló tanto en el área como en sus anticipaciones lejos de ella.

EFE

En ataque, el Barça apenas generó peligro real. La ocasión más clara llegó en un disparo lejano de Roony que detuvo sin problemas Sergio Herrera. Lewandowski, muy aislado, dispuso de un par de oportunidades, siendo la más clara un remate tras asistencia de Dani Olmo —habilitado por Pedri— que se marchó muy por encima del larguero.

Tras el descanso, los azulgrana dieron un paso adelante, conscientes de que la victoria podía dejar la Liga prácticamente sentenciada. Las llegadas al área rival fueron más constantes, aunque Osasuna seguía muy firme en defensa.

Los goles decisivos

Flick movió el banquillo para agitar el ataque: dio entrada a Ferran Torres y Marcus Rashford en lugar de Roony y Olmo, y reforzó el centro del campo con Frenkie de Jong por un Gavi ya condicionado por una tarjeta amarilla.

Rashford, nada más entrar, tuvo una ocasión clara que no logró concretar. Osasuna también respondió con peligro, obligando a Joan García a otra gran intervención en una contra.

El partido se rompió definitivamente cuando Rashford, con pausa y precisión, puso un centro medido que Lewandowski convirtió en el 0-1 con un certero cabezazo. Poco después, Ferran Torres firmó el 0-2 que parecía sentenciar el encuentro.

En el tramo final, Raúl García recortó distancias para Osasuna, añadiendo algo de incertidumbre al marcador. Sin embargo, el 1-2 ya no se movería, dejando al Barça a un paso de proclamarse campeón de Liga.

Norris recupera el dominio para McLaren en una sprint de Miami en la que no pasa nada

Norris recupera el dominio para McLaren en una sprint de Miami en la que no pasa nada

Un Mundial distinto, un Mundial nuevo. La Fórmula 1 cambió su reglamento durante el parón por la guerra de Irán, restó importancia al motor eléctrico, devolvió el protagonismo a las aerodinámicas y ahora todo es distinto. En la primera carrera, este sábado, una sprint en Miami, los reyes ya son otros. No domina Mercedes; ahora domina McLaren.

Lando Norris y Oscar Piatri completaron un doblete perfecto que apenas les requirió esfuerzo. Iban delante en la primera curva y delante llegaron a meta. Chimpún. Detrás Charles Leclerc completó el podio, también sin necesidad de adelantamientos, y aún más detrás, fuera de los puestos de honor, terminaron los Mercedes.

Kimi Antonelli y George Russell disfrutaron de las tres primeras carreras, pero ya está claro que la temporada no será un paseo triunfal para ellos. Las nuevas normas les han restado ventaja y, además, tienen un problema cada vez más grave: la salida. El líder del campeonato, que partía desde la segunda posición, perdió dos posiciones de entrada y ahí se quedó, cuarto, con tantos nervios en el cuerpo que al final fue sancionado. Los comisarios consideraron que había superado los límites de la pista demasiadas veces y añadieron cinco segundos a su tiempo por lo que finalizó sexto. Se aprovechó su compañero, Russell, que había sido quinto sin hacer ruido, y Max Verstappen, que había terminado sexto.

Fue una carrera sprint sin nada, una carrera sin más, una carrera para la decepción. El paso adelante de McLaren frente a Mercedes fue interesante, pero ya está. Después ras la salida, no pasó absolutamente nada. Ni un adelantamiento, ni un toque, ni un mensaje comprometedor por radio . Los coches circularon en perfecta procesión durante los 20 y pico minutos que duró la competición. La emoción de las pruebas sprint muchas veces es inversamente proporcional a la frecuencia con que se promete que serán emocionantes.

Y luego están los españoles. Carlos Sainz, decimocuarto. Fernando Alonso terminó decimoséptimo. Ni los ingenieros de Williams ni los de Aston Martin aprovecharon el parón para resucitar proyectos que ya huelen a caducados. Los dos continúan en el pelotón trasero, pasando las mismas penas que en marzo y con pocas perspectivas de mejorar. Lo intentarán en la carrera de este domingo (22.00 horas, DAZN), donde debería volver el espectáculo.

Kostyuk reivindica el orgullo de Ucrania y gana el título en Madrid ante la rusa Andreeva

Kostyuk reivindica el orgullo de Ucrania y gana el título en Madrid ante la rusa Andreeva

Si algo estaba poco menos que escrito era lo que iba a suceder tras la última pelota de la inesperada final femenina del Masters 1000 de Madrid. Sólo faltaba poder detallar la escenografía. La ucraniana Marta Kostyuk no estrecha la mano a las tenistas rusas que no hayan condenado públicamente la invasión de su país dirigida por Vladimir Putin, algo que solo ha hecho Daria Kasatkina.

Ni siquiera Anastasia Potapova, su víctima en semifinales, que renunció a la nacionalidad rusa para adoptar la austriaca el pasado diciembre, mereció su saludo. Tampoco iba a dispensárselo a Mirra Andreeva, su última opositora en el viaje hacia el título.

Kostyuk, 23 años, vigesimosexta cabeza de serie, se impuso por 6-4 y 7-5 para lograr en Madrid el tercer título de su carrera, segundo esta temporada, que se agrega al logrado en Austin en 2023. Este lunes será decimoquinta del mundo, su mejor ránking hasta la fecha. La flamante campeona se lanzó sobre la arena envuelta en llanto, saludó al juez de silla, pasó de largo ante su oponente, y realizó una pirueta con un salto de espaldas.

Final inesperada

Despedidas prematuramente las principales favoritas, la copa se la disputaban dos buenas competidoras, con amplio bagaje en arcilla esta temporada. Reciente campeona en Rouen, Kosytuk había encadenado 11 victorias consecutivas. Andreeva ganó en Linz e hizo semifinales en Stuttgart.

A la ucraniana le tembló el pulso y cometió doble falta en la primera pelota de set, pero certificó la conquista parcial a continuación e hizo bueno el break logrado en el sexto juego. Más directa en la toma de decisones, la tenista de Kiev no sólo tomó ventaja en el marcador, sino que inició el segundo con una nueva rotura. Andreeva lo rescataría de inmediato, pero el partido entró en un impredecible vaivén donde el servicio cotizaba a la baja. La rusa llegó a contar con dos bolas para igualar a un set, pero no pudo aprovecharlas: restó fuera un segundo saque y nada pudo hacer ante un ace.

A continuación perdió de nuevo su servicio y quedó expuesta a una sentencia que llegó al tercer match point. Con la valentía de la que hizo gala a lo largo de todo el encuentro, frente al juego más especulativo de su rival, Kostyuk remató una victoria cargada de significado para ella, que además de lograr el triunfo más importante de su carrera, exhibió el orgullo de su país. "¡Gloria a Ucrania!", proclamó en el cierre de su discurso tras recibir el trofeo.

Los chavales del Atlético desvencijan al Valencia para desesperación de Mestalla

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Era su sueño y por eso se abrazaron como una piña al final del partido. Los chavales del Atlético Madrileño de Fernando Torres habían pasado de jugar en Primera Federación a debutar con honores en Mestalla desvencijando a los profesionales que vestían la histórica camiseta del Valencia. Menospreciaron la fuerza feroz que empuja a quien quiere comerse el mundo. Como si el equipo de Corberán estuviera saciado o, lo que es lo mismo, al menos salvado. Les pasaron por encima sin paliativos con dos debutantes como héroes, Iker Luque y Miguel Cubo, ante el aplauso de Simeone. [Narración y estadísticas: 0-2]

El ímpetu a los locales les duró once minutos. Fueron lo que tardaron los niños en hilvanar la primera jugada en estático. Había mandado Simeone al campo a todos los canteranos que le permite el reglamento y les había advertido de que tenían la lupa encima. Nunca ha sido Mestalla un campo fácil para doctorarse, pero ellos lo consiguieron. Desde hace unos años, este estadio es tan capaz de ser el jugador número 12 como castigar la desidia de sus propios jugadores.

Saltó el Valencia con necesidad, jugando en campo contrario buscando engrasar los caminos hacia Musso. Eso sí, a la espalda no la podía descuidar. Nahuel Molina, uno de los pocos veteranos, detectó el hueco entre Pepelu, otra vez central, y Gayà y su primer disparo se fue alto. Ahí había partido y se demostró cuando, de tacón, dejó a Mendoza ante Dimitrievski, pero el macedonio rechazó y Morcillo, con una presencia cuajada a sus 19 años, la mandó a la grada. La tercera ocasión también fue de Molina, que volvió a forzar al portero, y hasta probó el argentino con un zapatazo de 40 metros que escupió el larguero lamiendo la cruceta. Cuatro oportunidades clarísimas que hicieron que Mestalla se incendiara. El único que apareció, en un solo destello fugaz, fue Javi Guerra que, ante el banquillo del Cholo, le puso un balón a lo Laudrup, mirando en dirección contraria, a Rioja para centrar, buscando a Sadiq. Pero el nigeriano, bien vigilado por Lenglet y Le Normand, no tuvo su tarde.

Los amagos rojiblancos consiguieron de nuevo hacer pequeñito al Valencia. Un remate a la media vuelta de Le Normand en un saque de córner y un testarazo que Rayane a centro de Molina hicieron aflorar los gritos de «Coberán, dimisión», «Carlos, vete ya» y hasta, con sorna, un «mañana es día libre» dirigido a los jugadores. No podía digerir la parroquia que, jugándose la salvación, su equipo no mordiera a un rival repleto de novatos.

A punto de irse al descanso, el Valencia se estrelló en el poste. Fue con un remate de Ramazani, a quien encontró Ugrinic en el área, en un medio giro. Quedaban cinco minutos y, a pequeño susto, supo sobreponerse el Atlético. A ellos, la responsabilidad no le lastraba las botas. Por eso Boñar salió del lateral hasta la frontal para presentarle a Rayane una pelota que no pudo aprovechar. Tampoco Almada, colándose por dos veces entre su compatriota Saravia y Tárrega. El Valencia ni se aplicaba en ataque ni era contundente en defensa, los males que arrastra toda la temporada y que tienen a su afición crispada y con la respiración contenida.

No mejoró la situación en la segunda mitad. Seguía estando el Atlético más cómodo y no había manera de meterle mano porque, cuando Rioja encaró una contra por la orilla izquierda, se ofuscó y no vio cómo Ramazani aparecía solo por el carril central. Al Valencia, que ni siquiera había sacado de esquina en todo el encuentro, se le acababa el tiempo: Simeone mandó a calentar a Koke y Griezmann. Antes de que saltaran al campo, Molina, un demonio que quebró a Gayà, le regaló a Rayane un centro que el joven atacante remató con el gemelo.

Con los locales sobrepasados, Corberán buscó a Hugo Duro, a Danjuma, y el Cholo a otros dos chavales: Miguel Cubo e Iker Luque, que el primer balón que tocó en Primera este vallecano de 18 años acabó dentro de la portería de Dimitrievski. Entrando en el área por la derecha encontró el mexicano Vargas al canterano que lleva vistiendo el escudo desde los nueve años.

Para entonces, los dos capitanes estaban en el campo y los nubarrones se cernían sobre un estadio indignado. La primera vez que apareció Griezmann, llegó el segundo gol rojiblanco. Asistió a otro debutante, Miguel Cubo, segoviano de 18 años que se lleva de Mestalla el mejor recuerdo de su vida. Hasta con la emoción de que el VAR revisara un posible fuera de juego. Ya no levantó cabeza el Valencia, con sobreexcitación, un gol bien anulado a Sadiq y un estadio encendido.

El español Rocco Repetto buscará su primera victoria en el Turkish Airlines Open

El español Rocco Repetto buscará su primera victoria en el Turkish Airlines Open

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Rocco Repetto Taylor es golfista español. Su nombre y su aspecto encajarían perfectamente en cualquier disciplina artística y con casi cualquier otra nacionalidad, pero Rocco lo deja claro: "soy muy español", concretamente malagueño. Presume no solo de nacionalidad, sino también de acento, a pesar de que su madre es irlandesa y su padre italiano. Para completar este curioso círculo, la primera victoria del golfista español podría llegar en Turquía.

Este domingo, Repetto madrugará para salir a un solo golpe del liderato en el Turkish Airlines Open, uno de los torneos más singulares y apreciados del DP World Tour. El malagueño está disputando su primera temporada en el Circuito Europeo y afrontará su primer domingo con opciones reales de ganar un torneo, lo que podría suponer un cambio de vida. "Entrenamos cada día para darnos estas oportunidades; lo último que quiero es salir mañana amargado", explicaba al término de la tercera ronda, que concluyó con 69 golpes (-3).

Pero la lucha no será solo contra el dúo de líderes, formado con -7 por el sueco Mikael Lindberg y el portugués Daniel Fernandes, ambos, como Rocco, sin victorias en el Tour. El mejor español en el torneo también tendrá que enfrentarse a la meteorología, un rival imposible de controlar. Las previsiones en Antalya apuntan a lluvias y tormentas durante toda la jornada, lo que podría dejar el torneo en 54 hoyos y privar al español de la oportunidad de pelear por la victoria en una cuarta ronda. "Buah, no tenía ni idea", respondía al conocer la posibilidad. "Espero que mañana se pueda jugar", añadía, todavía con el amargo sabor de boca del final de su vuelta, tras fallar un putt de tres metros en el hoyo 18 para salvar el par.

Ese error llegó después de casi dos horas de interrupción por la lluvia, que también condicionó la jornada del sábado. "Me he puesto nervioso", confesaba tras firmar unos sólidos 69 golpes, con ese único borrón que le dejaba con un total de -6.

Por delante, y compartiendo partido, saldrán dos locomotoras del golf español: David Puig y Eugenio López-Chacarra. Ambos han seguido trayectorias similares durante la semana turca. Este sábado firmaron una ronda al par que les sitúa con -3, a cuatro golpes del liderato. Sus opciones de victoria pasan por ser agresivos y entregar una tarjeta baja en un campo que se prevé muy exigente. "Habría que mirar a un -10 como resultado final", advierte Puig. "Todo puede pasar, estoy solo a cuatro golpes", recuerda Chacarra. En su caso, además, lucha por clasificarse para el PGA Championship, el segundo major de la temporada, que se disputará dentro de dos semanas; para lograrlo, necesitaría terminar entre los tres primeros.

Muere Alex Zanardi, ex piloto de F1 que fue campeón paralímpico de ciclismo tras perder ambas piernas en un accidente

Muere Alex Zanardi, ex piloto de F1 que fue campeón paralímpico de ciclismo tras perder ambas piernas en un accidente

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Alex Zanardi, piloto italiano de automovilismo que se convirtió en campeón paralímpico de ciclismo tras perder ambas piernas en un accidente, ha fallecido a los 59 años, anunció su familia este sábado.

Zanardi, uno de los deportistas más queridos y respetados de su país, a quien se le atribuye haber contribuido a transformar la percepción de la discapacidad en Italia, murió este viernes por la noche.

En un comunicado difundido a través de la asociación benéfica que fundó, Obiettivo3, su familia indicó que falleció "de forma repentina", pero también "en paz, rodeado del amor de su familia y amigos".

Su muerte se produce seis años después de que el cuatro veces campeón paralímpico sufriera un segundo accidente grave en junio de 2020, cuando su bicicleta adaptada chocó contra un camión que circulaba de frente durante una carrera en la Toscana.

Antes, Zanardi corrió en Fórmula 1 para Jordan, Minardi y Lotus a comienzos de la década de 1990, para pasar luego al campeonato CART en Estados Unidos, donde fue campeón de la serie en 1997 y 1998. Volvió a la Fórmula 1 con Williams en 1999 antes de regresar a la CART.

Alex Zanardi compitiendo en ciclismo con su bicicleta adaptada.

Alex Zanardi compitiendo en ciclismo con su bicicleta adaptada.ANDRÉS SOLAROAFP

Zanardi estuvo a punto de morir en un terrible accidente en 2001, en el circuito de Lausitzring, en Alemania, tras el cual le amputaron ambas piernas. Su coche se quedó parado en medio de la pista tras un trompo y fue embestido por otro vehículo a más de 300 km/h.

Aun así, el deportista nacido en Bolonia el 23 de octubre de 1966 llegó a convertirse en una de las figuras más conocidas del deporte paralímpico, ganando dos medallas de oro en los Juegos de Londres 2012 y otras dos en Rio cuatro años después.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, destacó a Zanardi como "un gran campeón y un hombre extraordinario, capaz de convertir cada prueba de la vida en una lección de coraje, fuerza y dignidad".

Cordiano Dagnoni, presidente de la Federación Italiana de Ciclismo, afirmó que Zanardi "transformó la cultura de nuestro país, llevando alegría y felicidad a quienes tuvieron la fortuna de conocerle, y esperanza a tantos en Italia y en todo el mundo".

Dagnoni añadió que este fin de semana se guardará un minuto de silencio en las carreras en homenaje al deportista.

Campazzo y dos rebeldes dejan al Real Madrid a un paso de la Final Four

Campazzo y dos rebeldes dejan al Real Madrid a un paso de la Final Four

A un paso de Atenas, de regresar a la Final Four tras la dolorosa ausencia el curso pasado, a ese lugar en el Olimpo de Europa que no deja de ser la razón existencial del Real Madrid. A una victoria de acabar con el Hapoel de Tel Aviv tras un segundo ejercicio, otro, de poderío, incluso de supervivencia sin Tavares. La versión más plena del Madrid de Scariolo a tiempo. Campazzo lideró a un colectivo decidido, sin apenas resquicio, y Andrés Feliz y Usman Garuba resultaron la chispa adecuada, un dúo desestabilizador por puro corazón. Una tremenda paliza finalmente. [102-75: Narración y estadísticas]

Fue un tormento el Facu, 10 triples en dos partidos, porcentajes de francotirador. Fue un ciclón el Madrid, espoleado por dos tipos que no entienden el juego si no es desde el puro frenesí. Este Madrid es ya el del dominicano Feliz, un chico hecho a sí mismo desde las calles de Guachupita. Hasta la elite. Como Garuba, que enloqueció al Hapoel con su capacidad de estar en todos sitios todo el tiempo. De pelear cada rebote, de molestar en cada emparejamiento. Más allá de los números (13 puntos, nueve rebotes y dos robos el pívot, 11 y cinco el combo), estuvieron las sensaciones y lo que contagiaron.

Como no podía ser de otra forma, todo lo que aconteció en el primer duelo del miércoles iba a condicionar el segundo. La lesión de Tavares -"sin él, somos otro equipo", admitió Scariolo- y el dominio casi abrumador del Madrid entonces; pero también el extraño final, el parón de rendimiento y concentración blanca cuando ya todo lo tenía ganado, el parcial último del Hapoel, que le sirvió más para recuperar confianza que para asustar. Hasta las quejas por el arbitraje en sala de prensa de Itoudis (esta vez fue su equipo el que lanzó más tiros libres). Con todo eso en la coctelera y de nuevo sólo con la presencia de los abonados en las tribunas, amaneció una partida diferente, en la que, por ejemplo, Elijah Bryant, a cero hace dos días y con molestias físicas, empezó con un triple.

Las cartas marcadas y un Hapoel consciente de encontrarse sobre el alambre, de que viajar a Bulgaria con la losa del 2-0 era una condena. Oturu pronto explotó la ausencia de Tavares, con Micic surtiéndole y asestando unas ventajas hasta ahora nunca vistas por los hebreos (13-19). Pero fue la segunda unidad de Scariolo la que espabiló al Madrid. De repente, llegaron unos minutos de sublime defensa, con Garuba y Feliz como capitanes del incordio. Manos, choques, robos e intensidad. Un dolor de cabeza para cualquiera que, en la otra canasta, castigaba un Maledon al fin enchufado.

Feliz, ante Micic, durante el partido.

Feliz, ante Micic, durante el partido.EFE

Fue un 13-3 de parcial que devolvió la iniciativa al Madrid. Aunque, curiosamente, con la vuelta de los titulares, el Hapoel (y su zona defensiva) retomó algo el dominio. Espesó la noche. Aunque la última canasta fue de Campazzo, las sensaciones y la pequeña ventaja eran de los visitantes (40-42).

Pero Scariolo había visto claro quienes sacaban de punto al rival, quienes, con su energía, decantaban la balanza. Feliz y Garuba le hicieron cambiar los planes, titulares tras el descanso. Y fueron, otra vez, la revolución. Desquiciaron a Micic, atacaron cada resquicio, tocaron balones en defensa y, con la astucia de Campazzo, pusieron patas arriba el Palacio. Los tres (un triple de Hezonja y otro de Okeke en ese tramo también) fueron la plenitud, como si de repente el DJ subiera el volumen de la música. Un 25-9 de vuelta y una máxima para empezar a soñar (71-56).

No tiró la toalla el Hapoel, más alegre sin Garuba en pista. Un parcial de 2-9, la cuarta de Maledon... Amenazaba con un desenlace de tensión como el miércoles pero, de repente, todo terminó de saltar por los aires. Micic se cargó con la cuarta y a la jugada siguiente, una técnica por protestar le mandó al banquillo. Contestó el Madrid con dos triples (Campazzo y Lyles), una sentencia. A refrendar el martes en Bulgaria, el destierro del Hapoel. Y con el colchón de tener hasta dos balas más hacia el OAKA.

Dimitrievski, de sentirse engañado a ser el muro que sostiene al Valencia

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La razón por la que el Valencia ha sacado en las dos últimas semanas ligeramente la cabeza de la zona caliente del descenso tiene nombre y apellido: Stole Dimitrievski. El guardameta macedonio sostuvo al equipo en Mallorca para arañar un punto y sacó una mano salvadora a un remate de bocajarro de Stuani que permitó amarrar los tres puntos en Mestalla cuando el Girona tocó arrebato. Cuando el Valencia se resquebraja, aparece su portero para sujetarlo. Ante la artillería del Atlético, aunque mermada por el objetivo de llegar a la final de la Champions, tendrá otro reto.

Los números de Dimitrievski avalan el peso específico que ha ganado en el once de Carlos Corberán, incluso a su pesar. En Liga ha jugado hasta el momento 15 partidos y ha recibido 18 goles, lo que le convierte en el sexto cancebero con mejor promedio. Esas cifras y la sensación de seguridad que aportan son algo que no podía ni imaginar en noviembre. El macedonio se ha convertido en un hombre vital para la salvación a pesar de que su historia con el Valencia comenzó siendo amarga y llegó a estar en peligro especialmente el pasado verano.

Llegó libre a Mestalla en junio de 2024, tras finalizar una vinculación de seis temporadas con el Rayo Vallecano. Su destino era perfecto, un club que en enero, cuando le contactó, ya sabía que Mamardashvili sería traspasado y que Jaume Domenech, pese a su ascendencia en el vestuario, no sería el relevo. Iba a ser titular en un equipo que, en la segunda temporada de Rubén Baraja, rozó Europa y parecía iniciar un camino de crecimiento.

Todo se torció cuando el Liverpool accedió a dejar cedido una temporada al georgiano. Nadie lo esperaba. «Jugué toda la pretemporada y, en la primera jornada ya no juego, y a los cinco meses el equipo es último. Hubo un cambio de entrenador y juego cuatro partidos y después de una derrota me quita», explicó Dimitrievski en una polémica entrevista en su país durante el parón de selecciones en noviembre. Esa derrota fue un 0-5 ante el Barça en Copa del Rey en Mestalla. Había jugado cuatro partidos de Liga -tres con Baraja y uno con Corberán, todos por lesión de Mamardashvili-, y los cinco de Copa. En total, nueve. De esa cifra nació el verdadero desecuentro. Con la salvación garantizada llegó el Valencia al último partido ante el Betis. Dimitrievski estaba a un partido de cobrar un bonus de 300.000 euros que tenía fijado en su contrado, pero el entrenador no lo alineó.

El macedonio se sintió engañado y buscó una salida, pero el Valencia le cerró las puertas. El georgiano se había marchado y Jaume anunciado su retirada. Iban a buscar un portero, pero no dos. La sorpresa para Dimitrievski fue que Corberán, en su condición de manager, buscó a quien quería que fuera titular: Julen Agirrezabala. Lo que podía ser una competencia sana tenía letra pequeña. Fue el Athletic quien confirmó que la cesión tenía un coste para el Valencia además de unas penalizaciones económicas en caso de no jugara.

«El club trae otro jugador que tiene por escrito en el contrato que tiene que jugar partidos de Liga. Eso fue un shock para mí. Significaba que ya no hay competencia en esa posición. Tiene que jugar sí o sí», resumió Dimitrievski mientras estaba con su selección, donde es titular indiscutible. Unas declaraciones que fueron una bomba en el vestuario. El club le sancionó, pidió perdón y el entrenador le afeó en público sus palabras «erróneas e incorrectas». Esa tensión tuvo que desaparecer cuando el portero vasco se lesionó, primero muscularmente y luego para toda la temporada por una rotura de menisco. Fue entonces cuando emergió el mejor Dimitrievski.

«Si entreno bien y me dan la oportunidad, responderé sin ningún problema, porque tengo experiencia, tengo calidad y estoy preparado para hacerlo», dijo en su peor momento y lo ha cumplido. «Dimitrievski ha sido vital», admite Corberán, que protegió su apuesta por Agirrezabala al inicio hablando de una lesión en la pretemporada. El contrato del macedonio acaba en junio, pero el Valencia tiene la posibilidad de ejecutar una cláusula y, por medio millón de euros, alargarlo hasta 2028. De momento, la negociación está supeditada a cerrar la permanencia.

Para el Valencia, vencer al Atlético le colocaría cerca del objetivo y, aunque no es tarea fácil, algunos jugadores de la plantilla estaban en septiembre de 2023 cuando le endosaron a los de Simeone un doloroso 3-0. Los rojiblancos enfrentan este duelo entre las guerras con el Arsenal y tendrán que mimar a quienes salieron tocados como Julián Álvarez, Giuliano o Sorloth, y proteger al resto. Corberán no se confía y, por si acaso, Simeone le carga de razón: «Vamos a ir con gente fresca que tiene la oportunidad de mostrar por qué están en el Atlético».